Pierre caza
Asiduo
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- 19 Ago 2024
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Quería compartir mis impresiones tras intentar repetir con mi primera opción pero su agenda lo impedía. Eso me hizo cambiar de tercio y optar por esta brasileña de gestión de respuesta más rápida.
FÍSICO: Las fotos son todas suyas. Bruna es pequeñita y manejable, posee un físico de buena genética y curvas cuidadas, propio de las brasileñas de antes. Es una rubia teñida que, por su moreno de piel y sus rasgos marcados, debe tener ascendencia amazónica. Olvidaos del anuncio porque podrá pasar de los treinta, pero tiene un cuerpo perfecto. Es una mujer en su punto exacto de maduración.
ESCENARIO: La ubicación del portal es estratégica y la calle un desierto para el que no tenga inconveniente en moverse por ahí. El edificio no es antiguo, aunque tuve unos tropiezos técnicos para acceder. Un detalle relevante para los sibaritas del aseo es que ofrece ducha, aunque el textil sea de batalla y no dé la mejor impresión. Lo que importa ocurre entre sábanas.
LA ACCIÓN: Contraté media hora a cambio de 50 € y aquí es donde Bruna justifica cada céntimo.
El francés: Una ejecución profunda, húmeda y sin límites ni prisa alguna. No es algo que considere innegociable pero, para el que lo busque, lo hace hasta el final con una lascivia embriagadora.
La cabalgada: 'Safada' por naturaleza, te propone cambios, te busca y te provoca con posturas y la mirada. Cuando se monta tiene un movimiento que te hace llegar al clímax con facilidad. Ofrece masaje pero preferí marcharme sin agotar el tiempo. También muestra naturalidad en la charla posterior con un acento pronunciado que añade picante a la conversación.
CONCLUSIÓN (personal): Si buscas una experiencia de lujo silencioso, hay matices que te pueden sacar del clima y darte esa sensación de escapada low cost. Soy de los que piensa que los detalles son un plus y aquí, la higiene visual es la justa, la acústica te recuerda que no estás solo, no vas a encontrarte unos modales refinados y, sobre todo, está el tema del trayecto.
Aunque al doblar la esquina y ver la calle desierta te invada una falsa sensación de discreción, el paseo hasta esa zona limítrofe hay que dárselo sí o sí, con el riesgo de ser visto. ¿Yendo de paso hacia dónde? A ninguna parte, porque te diriges a un descampado.
Pero si lo que priorizas son unas buenas piernas rodeándote la cintura y un trato amable y encantador, Bruna es una apuesta segura. Dentro de los gustos de cada uno, posiblemente sea uno de los mejores físicos que caminan hoy por Jaén.
FÍSICO: Las fotos son todas suyas. Bruna es pequeñita y manejable, posee un físico de buena genética y curvas cuidadas, propio de las brasileñas de antes. Es una rubia teñida que, por su moreno de piel y sus rasgos marcados, debe tener ascendencia amazónica. Olvidaos del anuncio porque podrá pasar de los treinta, pero tiene un cuerpo perfecto. Es una mujer en su punto exacto de maduración.
ESCENARIO: La ubicación del portal es estratégica y la calle un desierto para el que no tenga inconveniente en moverse por ahí. El edificio no es antiguo, aunque tuve unos tropiezos técnicos para acceder. Un detalle relevante para los sibaritas del aseo es que ofrece ducha, aunque el textil sea de batalla y no dé la mejor impresión. Lo que importa ocurre entre sábanas.
LA ACCIÓN: Contraté media hora a cambio de 50 € y aquí es donde Bruna justifica cada céntimo.
El francés: Una ejecución profunda, húmeda y sin límites ni prisa alguna. No es algo que considere innegociable pero, para el que lo busque, lo hace hasta el final con una lascivia embriagadora.
La cabalgada: 'Safada' por naturaleza, te propone cambios, te busca y te provoca con posturas y la mirada. Cuando se monta tiene un movimiento que te hace llegar al clímax con facilidad. Ofrece masaje pero preferí marcharme sin agotar el tiempo. También muestra naturalidad en la charla posterior con un acento pronunciado que añade picante a la conversación.
CONCLUSIÓN (personal): Si buscas una experiencia de lujo silencioso, hay matices que te pueden sacar del clima y darte esa sensación de escapada low cost. Soy de los que piensa que los detalles son un plus y aquí, la higiene visual es la justa, la acústica te recuerda que no estás solo, no vas a encontrarte unos modales refinados y, sobre todo, está el tema del trayecto.
Aunque al doblar la esquina y ver la calle desierta te invada una falsa sensación de discreción, el paseo hasta esa zona limítrofe hay que dárselo sí o sí, con el riesgo de ser visto. ¿Yendo de paso hacia dónde? A ninguna parte, porque te diriges a un descampado.
Pero si lo que priorizas son unas buenas piernas rodeándote la cintura y un trato amable y encantador, Bruna es una apuesta segura. Dentro de los gustos de cada uno, posiblemente sea uno de los mejores físicos que caminan hoy por Jaén.