Política Heroes de Guerra.

general bastardo

subNWOrmal integral
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Simo Häyhä



O tambien conocido como la muerte blanca, alias acuñado por sus propios enemigos, como todo buen soldado.Simo Häyhä es el francotirador mas letal de toda la historia, se le atribuyen mas de 500 bajas enemigas, en su defensa de Finlandia ante la invasion Rusa.Emboscado en la nieve, sin usar mira telescopica, sus balas atravesaron tantos craneos y cajas toraficas sovieticas que le hicieron justo merecedor de ascenso de Cabo segundo a segundo Teniente.

Simo Häyhä fue llamado a filas durante la "guerra de invierno" y sirvio en la sexta compañía de JR 34 en el rio de Kollaa, donde 4000 soldados rusos fueron detenidos por apenas 32 francotiradores finlandeses.Tras aquello, los rusos lo llamaron la Colina de la Muerte.

Se dice, que en un lance de batalla, aun con la cara destrozada por un proyectil enemigo, Simo fue capaz de coger su fusil y dar cuenta de quien le habia disparado.

Su instrumentos preferidos fueron el Mosin Nagant M28 y el Suomi K31 SMG

Erich Alfred Hartmann



A bordo del Tulipan negro, este piloto de la Luftwaffe es el mayor as de caza la historia del combate aereo, con 352 victorias, de las cuales 345 sovieticas.Sus enemigos le llamaban el Diablo Negro, y fue tal su pericia y el miedo que inspiraba que los demas aviadores rehusaban luchar con el, por lo cual tuvo que borrar el tulipan que adornaba su Bf-109 y asi pasar desapercibido.

Hartmann era un cazador nato, que acechaba y sorprendía a su presa. Según él mismo admite, el 80% de sus víctimas cayeron derribadas sin tener tiempo de reaccionar. Aprovechaba el poder del motor de su bf109 y su velocidad en picada, para acortar distancia rápidamente, abriendo fuego solamente cuando estaba a menos de 20 m de distancia del avión enemigo para causar el máximo daño posible. Luego aprovechaba la confusión que causaba la sorpresa del ataque para romper el contacto, antes de que sus enemigos se organizaran.

Cuenta la leyenda, que en un derribo por parte de cazas norteamericanos, cuando este caia en paracaidas uno de los aviones comenzo a volar alrdedor suya, aminorando la velocidad.Cuando pensaba que iba a ser abatido, se encontro que el piloto del caza le honro con el saludo militar y dejo que cayera a tierra sin mas.

Fue condecorado con Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

Millan Astray



No creo que sea necesario hablar de uno de los mayores heroes de la historia militar Española.Solo hay que echar un vistazo a esta foto y comprobar las heridas y mutilaciones de un hombre, que en posicion de alto mando, se ponia en primera linea de fuego en un frente.La gloria, valor y honor de los Tercios tuvo en el al ultimo gran guerrero Español.
 

celebruil

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a cualquier gilipollas con un fusil le llamais heroe.

este es el autentico amo
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pujol_(Garbo))
:121:121:121:121
enviaba informes de inglaterra a los alemanes sin haber pisado nunca albion.
trajo de cabeza al espionaje ingles pues no encontraban al espia que informaba a los alemanes desde inglaterra.
le tomo el pelo al hijoputa de adolf.
recibio la maxima condecoracion de los alemanes (cruz de hierro) y de los ingleses (Orden del Imperio Británico)

gano una guerra sin ni oler el aceite del cerrojo de un puto fusil
 

MarkRenton

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Me suena que ya se abrió un hilo parecido hace no mucho no se si aqui o en otro subforo, en el recuerdo que se hablaba de este individuo.

Hans Ulrich Rudel



Nació en Konradswaldau (Alta Silesia), Alemania, en 1916 y falleció en Rosenheim (Alemania) en 1982, Piloto alemán de la Segunda Guerra Mundial.
En su hoja de servicios oficial, le adjudican 2.530 misiones de combate, en las que reclamó la destrucción de 519 tanques soviéticos, el acorazado Marat, dos cruceros, 9 aviones enemigos derribados y cientos de embarcaciones fluviales hundidas.
A pesar de haber sido derribado 30 veces por la artillería antiaérea enemiga, Rudel nunca fue derribado por un caza enemigo. Su lema principal era "sólo quien se da por vencido, está perdido".

Hans Ulrich Rudel era hijo de un pastor protestante de la Alta Silesia y pasó su juventud en varias poblaciones de dicha región. Aunque su padre deseaba para él una carrera profesional, comenzó a perfeccionarse en educación física hasta la entrada de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Sus calificaciones escolares eran más bien deficientes, pues su único interés radicaba en la actividad deportiva, donde logró excelentes rendimientos y un notable estado físico que, posteriormente, en más de una ocasión le ayudaría a salvar la vida. De carácter un tanto introvertido, padecía de un cierto grado de tartamudez que logró superar con el tiempo. Cuando ascendió al poder el partido nazi, se adhirió como la mayoría de los jóvenes a las Juventudes Hitlerianas.

Su ingreso como cadete a los 20 años, en 1936, en la recién creada Luftwaffe tuvo un comienzo muy poco prometedor, pues su baja escolaridad jugaba en contra y no pudo calificarse para piloto de caza de combate, que era su meta. Fue asignado a los entrenamientos en escuadrillas de Stukas en Graz, lo cual no era suficiente para ser piloto de bombardero, siendo destinado al Centro de Reconocimiento aéreo de Hildesheim.

Después de cumplir instrucción como piloto de reconocimiento, misión que no le gustaba en absoluto, además de su tartamudez, el hecho de ser una persona muy campechana, de costumbres sanas, no aficionado a la bulla y algo obcecado, no le conferían una buena imagen ante sus superiores.

Su desempeño y esfuerzos durante la invasión de Polonia fueron aceptables y ascendió a teniente segundo y le fue concedida la Cruz de Hierro de Segunda Clase en 1939.

Debido a estos progresos fue reasignado, no sin pasar muchas dificultades, a su grupo aéreo en Caen. En aquel momento el avión de combate era el bombardero Stuka.

En la escuela de bombardeo de Stuttgart, Rudel tuvo un lento progreso, siendo calificado inicialmente como piloto mediocre y de segunda clase, pues le costaba maniobrar el pesado y lento Stuka Ju-87.

Sus lentos progresos le valieron no ser considerado para la campaña de los Balcanes ni la batalla de Creta, adonde fue trasladada su escuadrilla, siendo asignado sólo como un refuerzo. Esta contrariedad hizo despertar en Rudel la firme voluntad de superarse, haciendo prácticas extras en un Stuka para lograr dominar el aparato; sus esfuerzos y sus progresos no pasaron desapercibidos a sus superiores, quienes lo habían visto ya como un caso desesperado.

La apertura del frente Oriental hacia los vastos campos de la Unión Soviética le confirieron una excelente oportunidad, aunada a la creciente escasez de pilotos de combate. En julio de 1941, fue asignado al Grupo de Ejércitos Norte en la zona del Báltico, donde empezó a destacarse como un hábil y arriesgado piloto de Stuka, lo que le valió recibir los despachos de teniente primero y la Cruz de Hierro de Primera Clase.

Sus acciones estuvieron dirigidas a operar sobre el tráfico de la autopista Smolensk-Moscú, donde destruyó varios convoyes enemigos. Después su escuadrilla basó sus operaciones en las cercanías del lago Ilmen y más tarde se asentó en Tyrkowo para efectuar misiones sobre el sector de Leningrado.

El inicio de la fama de Rudel llegó precisamente el 21 de septiembre de 1941. Su escuadrilla recibió la orden de poner fuera de combate a los navíos rusos en el puerto de Kronstadt, donde se encontraban el crucero-acorazado Marat y otro crucero cuyas acciones artilleras habían perjudicado notablemente las actividades en el sitio de Leningrado, por lo que la Wehrmacht solicitaba la inmediata aniquilación de esas unidades navales enemigas. Después de un acabado estudio de la situación, se llegó a la conclusión de que era posible efectuar un ataque sobre Kronstadt, y Rudel se hizo embarcar una bomba de 1000 kg para esta misión. Su aparato adquirió así mucho peso y al llegar al puerto, picó a casi 80° a gran velocidad desde solo 3.000 m de altura, soltando la pesada bomba a 300 m sobre el navío ruso, antes de nivelar de nuevo su aparato, algo que consiguió realizar rozando el límite. El Marat fue fatalmente dañado partiéndose en dos y hundiéndose, pero tocando en fondo bajo, sus baterías continuaron haciendo fuego durante el cerco a Leningrado. Aunque Rudel reclamó ser el autor del impacto, tuvo testigos y así lo registra en su libro autobiográfico-"Yo fuí piloto de Stuka"-, esta afirmación es puesta en duda por diversos investigadores rusos que bajan el perfil al logro de Rudel.

Se dice que la propaganda alemana fabricó la leyenda de que Stalin puso precio a su cabeza ofreciendo 100.000 rublos por su captura vivo o muerto y el título de Héroe de la Unión Soviética. Sin embargo, la Unión Soviética oficialmente no ofrecía recompensa ni se interesaba por los pilotos enemigos; no obstante, después de la derrota alemana, los rusos se mostraron extremadamente interesados en Rudel y exigieron vehementemente su entrega.

En diciembre del mismo año, ya había volado más de 500 misiones de combate con un resonante éxito. El 15 de enero de 1942 recibió la Cruz de Caballero y el despacho de teniente coronel y fue retirado con gran contrariedad para Rudel desde el frente para que la Luftwaffe pudiera utilizar su experiencia en el entrenamiento de nuevos pilotos.

Fue destinado a la escuela de bombardeo de Graz, donde dictó clases a jóvenes pilotos de la Luftwaffe. Esta tarea le resultó mortificante para sus habilidades y pidió volver al frente.

Luego de insistir porfiadamente varias veces, sus superiores decidieron enviarlo en diciembre de 1942 como jefe del 1er. Escuadrón de la 1ª Ala del 2° Grupo Stuka que estaba estacionado en el sector de Stalingrado, un destino muy poco apetecido para cualquier otro militar alemán, donde se luchaba por la conquista de la emblemática ciudad. En el sector, realizó misiones de ataque a puestos artilleros, puentes y al transporte fluvial, hundiendo varias barcazas con pertrechos y militares soviéticos que iban y venían desde el embarcadero hacia la orilla oeste del Volga.

También intentó con algún éxito colocar bombas sobre tanques rusos y rescató a algunos compañeros derribados. Participó en acciones tendientes a facilitar la liberación del cercado VI Ejército de Friedrich Von Paulus. Sin embargo, la rápida contraofensiva (Operación Urano) lanzada por los rusos no permitió al ejército alemán mantener sus pistas, y la escuadrilla de Rudel tuvo que replegarse para evitar su captura.

En 1943, Rudel cumplió su misión n° 1.000 y se le encargó el ensayo del nuevo Stuka modificado Junkers Ju 87 D-3 con artillería antitanque de 3,7 cm y proyectil perforante de cabeza de wolframio.
Los cañones Rheinmetall-Borsig incorporados quitaban a este aparato, ya de por sí lento, aún más maniobrabilidad, haciéndolo muy vulnerable al ataque de cazas enemigos, por lo que se le asignó una escolta de Stukas normales para realizar las misiones de combate. Por estas causas el nuevo Stuka no tuvo gran éxito.

Durante la llamada Operación Ciudadela, Rudel conversó con los técnicos de la Junkers y se modificó el Stuka Ju 87 D-3, desarrollándose la versión G-1. Al emplearla por primera vez, reclamó la destrucción de 12 tanques rusos en un solo día. Dicha versión era más maniobrable que la D-3, y se constituyó la agrupación de Stuka antitanque Panzerknacker (Cascatanques), debido a que los ataques pudieron ser más rasantes y certeros. Pero su frente de combate se desarrolló durante el iniciado y ya permanente retroceso alemán en territorio ruso.

El 25 de octubre de 1943, Rudel recibió del Führer las espadas para su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y la "sugerencia" de ser retirado del frente, pero Rudel expresó firmemente que sólo aceptaría la condecoración si permanecía con su unidad, a lo cual Hitler accedió. En marzo de 1944 fue ascendido a coronel al alcanzar las 1.500 misiones de combate y reclamar la destrucción de 400 tanques enemigos. Además voló un FW-190 monoplaza, modificado especialmente para él, reclamando el derribo de 11 aviones soviéticos.

Al comenzar marzo de 1944, Rudel tuvo su más negro episodio. Durante una misión de rutina se percató de que uno de sus compañeros había realizado un aterrizaje de emergencia en un sector densamente patrullado por fuerzas enemigas. Rudel quiso rescatar a la tripulación caída y al intentar despegar, su máquina se hundió debido a la gran cantidad de barro que había el campo. Este hecho no pasó desapercibido para las patrullas enemigas, que inmediatamente se dirigieron al sector donde habían visto aterrizar a los aviones alemanes. Rudel y sus ahora compañeros de infortunio tuvieron que correr por el campo para evitar ser capturados.

La esperanza de Rudel y sus compañeros era alcanzar el río Dniéster, un río amplio y caudaloso distante a 6 km del lugar. Rudel, de mejor condición física que sus compañeros, logró atravesar el ancho río de aguas heladas y torrentosas, pero su ametrallador, amigo y compañero de 1.500 misiones, "Fridolin" (Erwin Henschel) pereció ahogado durante la travesía a pocos metros de la orilla. Tanto el piloto como el ametrallador por los cuales Rudel habia bajado, fueron hechos prisioneros. Pero Rudel escapó recibiendo un tiro de pistola en el hombro derecho. Aun así logró escurrirse y huir a la carrera, recorriendo unos 32 km hasta alcanzar, tras un duro y problemático camino, las líneas alemanas un día y medio después de lo ocurrido. La pérdida de Henschel fue un duro golpe para Rudel.
En sus memorias afirma Rudel que su único objetivo era seguir viviendo para poder volar nuevamente.

El 29 de marzo recibió del Führer en persona la más alta condecoración alemana, los Diamantes para su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas, y Hitler volvió a pedir a Rudel que se retirara del frente, pero éste nuevamente condicionó la aceptación de la medalla a que no fuera retirado. Es hasta el día de hoy el soldado con la más alta condecoración alemana.

En noviembre de 1944, el comandante Rudel fue herido en la pierna mientras volaba cerca de Budapest, por un impacto de cascotes de granada antiaérea y tuvo que convalecer en un hospital en Berlín, tras amputársela. La Cruz de Caballero con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes le fue impuesta personalmente por Hitler el 1 de enero de 1945. Es el único que la recibió. Se le ordenó por orden expresa del Führer que permaneciera en Berlín.

Hans Rudel se las arregló para ser enviado de nuevo al frente y dio instrucciones de que sus éxitos fueran asignados a la estadística de la escuadrilla, y pronto sus superiores vieron que la escuadrilla antitanque tenía un incremento sostenido de tanques destruidos.

La Luftwaffe le atribuyó oficialmente la destrucción de al menos 519 tanques soviéticos, fue derribado al menos unas 30 veces, volviendo siempre íntegro a su base.

La ocupación soviética de Alemania obligó a Rudel y su escuadrilla a entregarse a los estadounidenses, quienes lo recibieron bien y gozó del reconocimiento de su fama. Fue trasladado a un campo de oficiales de alto rango en Inglaterra, donde convaleció de sus dolencias en el muñón de la pierna amputada.

Interrogado por los aliados, se le mostraron pruebas fotográficas del exterminio judío, declarando desconocer los alcances de esa situación y se defendió comparando estas masacres con los bombardeos con bombas de fósforo sobre Dresde y Colonia. A diferencia de otros excolegas, Rudel se mantuvo firme en su ideología nazi, incluso después de revelarse los crímenes del Holocausto del régimen de Hitler. No se le encontró culpable de crímenes de guerra ni de lesa humanidad, y a pesar de las solicitudes de extradición por parte de la Unión Soviética, fue liberado en 1948 y regresó a Alemania.

Escribió el libro "Piloto de Stuka - 2.500 vuelos contra el bolchevismo", donde cuenta con gran amenidad sus extraordinarias aventuras durante la guerra, en particular sus hazañas en el Frente Ruso. La edición en castellano cuenta con interesantes fotografías de la época.

El lema de su vida fue Verloren ist nur, wer sich selbst aufgibt ("Sólo el que se da por vencido, está perdido").

Estuvo algunos años (1948-1956) en la Argentina, durante el gobierno de Perón, junto a otros ases de Alemania, tales como Adolf Galland, pero su marcado pensamiento pronazi lo hicieron impopular entre sus pares, quienes terminaron por mantener cierta distancia. Entre sus negocios estaba la representación de la compañía Mengele, y advirtió e incluso ayudó a escapar al fugitivo Josef Mengele hacia Paraguay. Rudel asesoró a la Fuerza Aérea Argentina, fue muy cercano a Perón y desde esta posición cumplió un rol clave acercando a ex-dirigentes nazis a las altas esferas del poder en Argentina, Paraguay y Brasil, entre ellas a Otto Skorzeny.

Escaló el Aconcagua y otras alturas andinas un par de veces a pesar de su pierna ortopédica. En 1953 escaló el Llullaillaco, descubriendo el Santuario de Altura inca, donde el antropólogo estadounidense Johan Reinhard y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti desenterraron las Momias del Llullaillaco en 1998.

Luego viajó de regreso a Alemania, donde se dedicó a la industria y tuvo alguna participación en política intentando hacer renacer el nazismo sin éxito.

Falleció en Rosenheim a la edad de 66 años, sin renegar nunca de su filiación nazi, defendiendo sus ideales de patriota y la causa de Hitler y condenando el atentado del 20 de julio de 1944 encabezado por Claus von Stauffenberg.


Iba hacer un resumen pero me a parecido todo interesante y he puesto todo el tochaco, este tampoco dejaba titere con cabeza a eso se le llama tener un par.
Hay una biografía suya titulada:Piloto de Stukas.
 

BAILARÉ SOBRE TU TUMBA

Conspirotaggeanoico
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Rudel se hizo embarcar una bomba de 1000 kg para esta misión. Su aparato adquirió así mucho peso y al llegar al puerto, picó a casi 80° a gran velocidad desde solo 3.000 m de altura, soltando la pesada bomba a 300 m sobre el navío ruso, antes de nivelar de nuevo su aparato, algo que consiguió realizar rozando el límite


El 25 de octubre de 1943, Rudel recibió del Führer las espadas para su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y la "sugerencia" de ser retirado del frente, pero Rudel expresó firmemente que sólo aceptaría la condecoración si permanecía con su unidad, a lo cual Hitler accedió.

Al comenzar marzo de 1944, Rudel tuvo su más negro episodio. Durante una misión de rutina se percató de que uno de sus compañeros había realizado un aterrizaje de emergencia en un sector densamente patrullado por fuerzas enemigas. Rudel quiso rescatar a la tripulación caída y al intentar despegar, su máquina se hundió debido a la gran cantidad de barro que había el campo. Este hecho no pasó desapercibido para las patrullas enemigas, que inmediatamente se dirigieron al sector donde habían visto aterrizar a los aviones alemanes. Rudel y sus ahora compañeros de infortunio tuvieron que correr por el campo para evitar ser capturados.

La esperanza de Rudel y sus compañeros era alcanzar el río Dniéster, un río amplio y caudaloso distante a 6 km del lugar. Rudel, de mejor condición física que sus compañeros, logró atravesar el ancho río de aguas heladas y torrentosas, pero su ametrallador, amigo y compañero de 1.500 misiones, "Fridolin" (Erwin Henschel) pereció ahogado durante la travesía a pocos metros de la orilla. Tanto el piloto como el ametrallador por los cuales Rudel habia bajado, fueron hechos prisioneros. Pero Rudel escapó recibiendo un tiro de pistola en el hombro derecho. Aun así logró escurrirse y huir a la carrera, recorriendo unos 32 km hasta alcanzar, tras un duro y problemático camino, las líneas alemanas un día y medio después de lo ocurrido. La pérdida de Henschel fue un duro golpe para Rudel.
En sus memorias afirma Rudel que su único objetivo era seguir viviendo para poder volar nuevamente.

El 29 de marzo recibió del Führer en persona la más alta condecoración alemana, los Diamantes para su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas, y Hitler volvió a pedir a Rudel que se retirara del frente, pero éste nuevamente condicionó la aceptación de la medalla a que no fuera retirado.

En noviembre de 1944, el comandante Rudel fue herido en la pierna mientras volaba cerca de Budapest, por un impacto de cascotes de granada antiaérea y tuvo que convalecer en un hospital en Berlín, tras amputársela. La Cruz de Caballero con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes le fue impuesta personalmente por Hitler el 1 de enero de 1945. Es el único que la recibió. Se le ordenó por orden expresa del Führer que permaneciera en Berlín.

Hans Rudel se las arregló para ser enviado de nuevo al frente :lol: y dio instrucciones de que sus éxitos fueran asignados a la estadística de la escuadrilla, y pronto sus superiores vieron que la escuadrilla antitanque tenía un incremento sostenido de tanques destruidos.

Interrogado por los aliados, se le mostraron pruebas fotográficas del exterminio judío, declarando desconocer los alcances de esa situación y se defendió comparando estas masacres con los bombardeos con bombas de fósforo sobre Dresde y Colonia. A diferencia de otros excolegas, Rudel se mantuvo firme en su ideología nazi, incluso después de revelarse los crímenes del Holocausto del régimen de Hitler. No se le encontró culpable de crímenes de guerra ni de lesa humanidad, y a pesar de las solicitudes de extradición por parte de la Unión Soviética, fue liberado en 1948 y regresó a Alemania.

El lema de su vida fue Verloren ist nur, wer sich selbst aufgibt ("Sólo el que se da por vencido, está perdido").

resulta que no tenía especiales dotes para pilotar, pero tenía otras cosas...me recuerda a Tom Cruise en "El último Samurai", solo que esto es la realidad, y aquello una fantasía.

Un heroe en el combate y fuera del combate.

:121
 

Orco de Moria

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Dejemonos de Rudels, Gallands, Zaitsevs y demás paisanaje extranjero. Concentremonos en los españoles heroes olvidados.

Muguiro y Sanz Britz, los Schilinders españoles

Multiplicó por cinco la lista de Schindler pero en Hollywood nunca le harán una película, porque en Hollywood jamás se acuerdan de los que se llaman Sanz. Hagámoslo nosotros. Se lo merece.

En marzo de 1944 la guerra estaba perdida para el Tercer Reich. Los rusos avanzaban decididos por el este y, al otro lado del canal de La Mancha, se ultimaban los preparativos del gran desembarco de Normandía. Ante tan sombrío panorama Hitler decidió invadir Hungría, el único país de Centroeuropa que se había librado de la zarpa nazi. Entró para saquear y dar buena cuenta de una próspera y centenaria comunidad judía que aun permanecía intacta. Las deportaciones dieron comienzo con el despuntar de la primavera. Todos los judíos húngaros fueron obligados a registrarse, a bordarse en la solapa la estrella de David y, casi de seguido, a embarcar en trenes de ganado que los llevarían hasta el sur de Polonia, hasta Auschwitz. En Hungría no hubo guetos. No fueron necesarios.

Mientras el Gobierno proalemán de Miklos Horthy colaboraba de no muy buena gana con los nuevos amos del país, el cuerpo diplomático se estremecía con los pogromos, las persecuciones por las calles y los campos de tránsito que los nazis húngaros de la Cruz Flechada instalaron para concentrar a los judíos antes de su envío al matadero. En la legación española, que no era ni mucho menos sospechosa de flirtear con los aliados, el encargado de negocios, Miguel Ángel de Muguiro, escribió a Madrid escandalizado por los registros, las palizas y otras especialidades de la casa que los miembros de las SS practicaban con deleite.

En Madrid conocían a la perfección lo que tramaba el "amigo alemán" en Hungría. Un año antes, Federico Oliván, secretario del embajador español en Berlín, había escrito al ministerio de Exteriores pidiendo permiso para ayudar a los pocos judíos que iban quedando con vida en el Gran Reich: "Si España se niega a recibir a esta parte de su colonia en el extranjero, la condena automáticamente a muerte, pues esta es la triste realidad". La colonia a la que se refería eran los judíos sefarditas, herederos lejanos de aquellos que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492.

Tanto Oliván en Berlín como Muguiro en Budapest habían rescatado un viejo decreto promulgado por Primo de Rivera en 1924, en virtud del cual todos los que demostrasen pertenecer a aquella Sefarad errante, obtendrían de inmediato la nacionalidad española. Ocultaban que el efecto del decreto había expirado en 1931, pero en Madrid no se acordaban y los nazis, naturalmente, no lo sabían. Muguiro se agarró a él para solicitar a las autoridades húngaras la protección de los sefarditas. El problema es que en Hungría, sefarditas, lo que se dice sefarditas, había muy pocos. No daban ni para llenar un tren.

Eso no le arredró, se mantuvo en sus trece e informó a Madrid del negro porvenir de la desventurada comunidad hebrea. Haciendo valer su condición de diplomático intercedió a favor de todos los judíos que pudo y culminó su obra apropiándose de un cargamento de niños, 500 exactamente, cuyo destino era una cámara de gas en Polonia. Consiguió visado para todos y los despachó a Tánger, que por entonces era algo parecido a una colonia española. Esta y otras bravatas le granjearon muy mala fama entre húngaros y alemanes, que presentaron una queja ante su superior. Muguiro fue cesado fulminantemente. El puesto se lo quedaba su secretario que, no tan casualmente, estaba metido en el ajo del salvamento a granel de judíos. Se llamaba Ángel Sanz Briz, era zaragozano, tenía 32 años, una mujer hermosa y una niña recién nacida.

El cargo que ocupaba era el de encargado de negocios, clásica covachuela que tienen las embajadas y que no suele servir de gran cosa, pero Sanz Briz le dio un nuevo significado inaugurando un negociado único en su especie, el de salvar vidas. Junto a Giorgio Perlasca, un italiano que había combatido en la Guerra Civil, depuró y perfeccionó los procedimientos de Muguiro. Se trataba de hacer lo mismo pero sin armar escándalo y planificándolo mejor. A Perlasca le nacionalizó español y, para conjurar las habladurías, le contrató en la embajada. Pasó entonces Giorgio, en una mutación onomástica muy habitual en la época de Franco, a llamarse Jorge, o don Jorge, porque tanto él como Sanz Briz fueron siempre y por encima de todo un par de caballeros, en todos los sentidos de la palabra.

Raoul Wallenberg moriría después de salvar miles de judíos en el gulag soviéticoHabía en Budapest otros diplomáticos embarcados en similar tarea. La embajada de Suecia, por donde paraba Raoul Wallenberg, se convirtió en un tablón al que se agarraron miles de condenados a muerte. En la de Suiza Carl Lutz se inventó los llamados "schutzbriefe", es decir, salvoconductos de protección, que pronto entre los judíos adoptaron el nombre de "certificados de la vida". Ese fue el modelo que inspiró a Sanz Briz. No podía informar al ministro de sus intenciones porque le hubiera supuesto el cese, pero si hacerle partícipe de las "monstruosas crueldades que nazis y cruzflechados están perpetrando en Hungría contra individuos de raza judía". Madrid respondía con el silencio. Ni sí ni no. Algo así como "haga usted lo que crea conveniente pero no enrede más de la cuenta y nos complique".

Lo que no parecía del todo mal en Madrid es que los sefarditas regresasen a su patria, aquella que, injustamente expulsados, habían abandonado cinco siglos antes. Los nazis no terminaban de entender que la España de Franco, a la que habían auxiliado en su cruzada, se preocupase de unos judíos desterrados tanto tiempo atrás. No lo entendían pero tragaban. En 1943 la embajada de Berlín había conseguido sacar de Bergen-Belsen a 365 judíos que, a decir del embajador, eran sefarditas, esto es, españoles, es decir, súbditos de un tipo de quien se decía que el mismo Führer prefería ir al dentista antes que entrevistarse con él. Un caso inaudito y probablemente único en la historia de los campos nazis. Por una vez los presos que entraron en tren salieron en tren y no por la chimenea.

Los nazis de Hungría no conocían el número exacto de sefardíes pero sabían que eran pocos, por lo que estaban dispuestos a transigir. Previo pago, claro. Sanz Briz envió una carta muy educada a Adolf Eichmann, gauleiter (gobernador) de Hungría, acompañada de una importante suma de dinero para asegurarse que los batallones descontrolados de las SS no importunasen a sus judíos. Eichmann era un asesino, un ladrón y un sinvergüenza, un desecho humano de pies a cabeza, pero procuraba guardar las formas, especialmente si las formas se las había cobrado con antelación.

Las autoridades, debidamente reblandecidas con dinero y cortesías, otorgaron al representante español un cupo de 200 personas, que era, más o menos, el número de hebreos de ascendencia sefardí en todo el país. Sólo podía emitir 200 pasaportes, ni uno más. Sanz Briz lo aceptó sin rechistar y dio órdenes en la embajada para preparar los salvoconductos, pero no 200 sino muchos más, tantos como fuese posible. El truco residía en que ninguno de los pasaportes tenía un número mayor al 200, pero tampoco estaban repetidos. Fue creando series que iban del 1 al 200, así, por ejemplo del pasaporte número 50 había varios: de la serie A-1, de la A-2, de la A-3...

El engaño era perfecto pero insuficiente. Para salvar a 1.000 necesitaba cinco series, para 2.000 diez, y así sucesivamente. Podía irse todo al traste si un agente de las SS paraba por la calle, en el mismo día, a dos portadores del mismo número pero de diferente serie. Para reducir las comprometedoras series reinterpretó el cupo concedido por los nazis aplicándoselo no a individuos sino a familias. Así, el pasaporte 50 de la serie A-1 podía pertenecer a cinco o seis personas. Esto, sin embargo, creaba otro problema, el de la cantidad. Los nazis se escamarían si veían demasiados judíos "españoles" por la calle.

Alquiló entonces varias casas en Budapest para cobijarles. Sólo podían salir un rato por las mañanas, la embajada se encargaría del resto: de la comida, de la atención médica y de mantener a los nazis y cruzflechados lejos de la puerta. Para evitar disgustos mandó colocar en cada uno de los edificios una llamativa placa en húngaro y alemán que decía "Anejo a la Legación de España. Edificio extraterritorial". Por si las moscas. Funcionó de maravilla, nunca fueron forzadas. Los judíos permanecían en las casas hasta que Sanz Briz conseguía un transporte para Suiza, para España o para cualquier parte donde no les matasen. Ya es curioso que, en un tiempo en que España padecía los peores años de la dictadura, un puñado de casas españolas en la lejana Budapest se transformaron en el templo de la libertad, en un refugio de vida.

Los certificados de la vida que expedía Sanz Briz sólo podían entregarse a sefardíes. Para el ángel español todos lo eran: "Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907, residente en Budapest, calle de Katona Josef, 41, ha solicitado, a través de sus parientes en España, la adquisición de la nacionalidad española", rezaba uno de los salvoconductos. Evidentemente, ni Mannheim ni el resto tenían más parientes en España que un joven aragonés que les estaba salvando la vida.

Fotograma de la película italiana 'El cónsul Perlasca'; los italianos sí recuerdan a sus héroesA finales de 1944 el Ejército Rojo estaba a las puertas de Budapest. La Unión Soviética no reconocía al régimen de Franco por lo que Asuntos Exteriores ordenó evacuar la embajada. Pero si él se iba, ¿quién se encargaría de sus judíos? Perlasca se ofreció voluntario, a fin de cuentas era también italiano, y para entonces Italia amigaba con los aliados. Como Perlasca carecía de título se lo inventó. Conchabado con Sanz Briz falsificó el nombramiento de embajador de España en Hungría y se presentó ante el Gobierno húngaro como el nuevo hombre de Franco en Budapest. Era todo mentira, pero a esas alturas carecía de importancia. Los judíos de Sanz Briz quedaron bajo su tutela hasta que el 16 de enero de 1945 los rusos irrumpieron en la capital poniendo fin al dominio nazi. Entonces Perlasca desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra. Misión cumplida.

En las casas de Sanz Briz esquivaron a la muerte unas 5.200 personas. Hombres, mujeres y niños que no dudaron en bautizarle, jugando con su nombre de pila, como el "Ángel de Budapest". A muchos los sacó de los trenes de deportación, a otros de las comisarías en noches en las que salía de casa cargado de pasaportes falsos, siempre del 1 al 200 y con la coartada aprendida de memoria. Para los nazis eran apestosos sefarditas, para Sanz Briz simples seres humanos cuyo derecho a la vida era sagrado.

De vuelta a España el diplomático no recibió ni felicitaciones ni censuras. Él no esperaba ninguna de las dos cosas. Cumplió con su deber de cristiano y prosiguió con su carrera diplomática. Fue destinado a los Estados Unidos y, durante 35 años estuvo representando a nuestro país por medio mundo. Murió en 1980 como embajador de España en el Vaticano.

Ha pasado a la historia como el Schindler español, aunque, en justicia, a Oskar Schindler debiera llamársele el Sanz Briz alemán. En 1991 el Gobierno de Israel reconoció su labor otorgándole la dignidad de "Justo entre las naciones" e inscribiendo su nombre en el muro del Jardín de los Justos de Jerusalén. Años después, el Gobierno húngaro honró su memoria descubriendo una placa frente al parque de San Esteban, en Budapest, en la fachada de una de las casas que alquiló como cobijo para sus judíos.

No fue el único. Hubo más diplomáticos españoles que se la jugaron por una causa tan justa como quimérica en aquellos tiempos de barbarie. En Berlín, en la boca del lobo, José Ruiz Santaella arriesgó su vida para ayudar a los judíos alemanes perseguidos. En Sofía, Juan Palencia desafío a las autoridades nazis, salvó a 600 judíos búlgaros hasta que fue declarado persona non grata y expulsado del país. En París, Bernardo Rolland de Miota consiguió arrancar 2.000 judíos al Gobierno de Vichy y trasladarlos al Marruecos español. En Atenas, Sebastián Romero Radigales sacó 500 judíos del país enfrentándose con el todopoderoso embajador alemán. En Bucarest, José de Rojas se tomó tan en serio la protección de los sefardíes que mandó poner en las puertas de sus casas un cartel con una leyenda que no dejaba lugar a equívocos: "Aquí vive un español".
Se cuentan por miles los judíos que salvaron unos pocos diplomáticos españoles. Hombres de una pieza, héroes anónimos cuya determinación y perseverancia marcó la línea entre la vida y la muerte de tantos inocentes. Quizá parezcan pocos frente al concienzudo exterminio de seis millones de personas, pero cada vida cuenta y, como dice el Talmud: "Quien salva la vida de un hombre, salva al mundo entero". Va por ellos.
 

pasputin

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Me cuesta entender la fascinación que sentís algunos por esta gente. Bueno sí que lo entiendo, sois jovencitos, habeis visto muchas películas, a algunos os han comido en tarro en la mili, etc.

Los tales Hayha, Hartmann, Rudel y otros, sí cumplieron su obligación y fueron muy valientes y todo esto. Del semianalfabeto Millán astray mejor no hablar. Pero también debemos pensar que entre los 500 occisos del primero, la mayoría seguramente eran pobres diablos que los habían llevado a hacer el indio sin comerlo ni beberlo. La mayoría serían agricultores palurdos, zapateros, herreros, etc. No es para estar orgulloso. Hace tiempo, por motivos que no vienen al caso tuve cierto trato con algunos viejetes que habían estado en la guerra incivil. Todas han muerto. Todos eran republicanos menos uno franquista. Éste me contó que era consciente de haber matado a más de uno. No estaba nada orgulloso, hizo lo que debía, pero con los años prefería no haberlo tenido que hacer. Fue a la guerra voluntario, aunque el resto de su vida lamentó haberlo hecho.

Otro, republicano éste, me contó que estando de guardia vio a un chaval de los franquistas que incauto había ido a la tierra de nadie a buscar melocotones. Lo estuvo apuntando y tras dudarlo al final no disparó. Durante toda su vida se acordó de él: Quizás se ha casado como yo, quizás tiene una niña como yo, quizás ya se ha jubilado como yo, etc. También a veces pensó: quizás es el francotirador hijoputa que disparó a un amigo mio mientras tomaba el sol cerca de la trinchera.

Los que sí me parecen mucho más admirables son Muguiro y Sanz. Había leído en LV que el gobierno lo vio con malos ojos. Sin embargo al ganar los aliados el Pakito corrió a colgarse la medalla.

Bueno, supongo que me he metido en el hilo equivocado, pero me la rebufa. No soy precisamente lo que se dice un chupiguay, pero eso poco importa.
 

general bastardo

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condrossam, amigo, le agradezco la aportacion, pero ese descuadre es de los mas brutales que recuerdo en PL, edite eso por dios, que casi me dan ganas de ofrecerle un pitillo a Baldomero.:lol:
 

Orco de Moria

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Y de esto, lo de Cartagena, no hacen pelis subvencionadas. Solo pasta para el sarasón del Almodóvar y elogios a la culona de la Pe. Bah.

Quite quite, que luego nos montan otro truñaco de 4 horas como Alatriste; casi mejor que ningún pandereto meta mano en esta historia, a ver si nos convierten al buen capitán en un manfloro travelo amante de jovenes grumetes, o civilimamón o alguna payasada del género.

Ya sabe que en España no ha habido historia del 31 para atras....:sad:
 

Abén Humeya

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Quite quite, que luego nos montan otro truñaco de 4 horas como Alatriste; casi mejor que ningún pandereto meta mano en esta historia, a ver si nos convierten al buen capitán en un manfloro travelo amante de jovenes grumetes, o civilimamón o alguna payasada del género.

Ya sabe que en España no ha habido historia del 31 para atras....:sad:

También es verdad. Lo que no me explico es como Reverte no ha opinado al respecto de su peli....
 

Zumo de pera

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Quite quite, que luego nos montan otro truñaco de 4 horas como Alatriste; casi mejor que ningún pandereto meta mano en esta historia, a ver si nos convierten al buen capitán en un manfloro travelo amante de jovenes grumetes, o civilimamón o alguna payasada del género.

Ya sabe que en España no ha habido historia del 31 para atras....:sad:

Aunque no soy amigo y más bien, enemigo del cine español. En el caso de Alatriste, se observa una buena representación del siglo XVII con una buena caracterización de ilustres personajes como Quevedo.

Pese a la imagen tan desastrosa que dan de España (tal y como era en la fecha) almenos, la imagen militar española aún triste y débil es en este caso noble y heroica.

Pero bueno, el propio fotograma y la calidad de la película creo que se podría haber mejorado. Eso sí que es cierto.
 

RattenKrieg

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celebruil rebuznó:
a cualquier gilipollas con un fusil le llamais heroe.

este es el autentico amo
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pujol_(Garbo))
:121:121:121:121
enviaba informes de inglaterra a los alemanes sin haber pisado nunca albion.
trajo de cabeza al espionaje ingles pues no encontraban al espia que informaba a los alemanes desde inglaterra.
le tomo el pelo al hijoputa de adolf.
recibio la maxima condecoracion de los alemanes (cruz de hierro) y de los ingleses (Orden del Imperio Británico)

gano una guerra sin ni oler el aceite del cerrojo de un puto fusil

La maxima condecoracion Alemana es la cruz de caballero de la cruz Hierro con hojas de roble en oro, espadas y diamantes, esta condecoracion solo la obtuvo Hans Ulrich Rudel, asi que dudo mucho que "Garbo" la obtuviese.
 

Bimbolover

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Pese a la imagen tan desastrosa que dan de España (tal y como era en la fecha) almenos, la imagen militar española aún triste y débil es en este caso noble y heroica. Pero bueno, el propio fotograma y la calidad de la película creo que se podría haber mejorado. Eso sí que es cierto.

chico, tuvimos a Europa bajo nuestro yugo dos siglos, que nos quiten lo bailao. Creo que con el caso de Blas de Lezo lo mejor sería hablar con Russell Crowe y que nos montara una de "Master and Commander do Cartagena"
 

celebruil

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RattenKrieg rebuznó:
La maxima condecoracion Alemana es la cruz de caballero de la cruz Hierro con hojas de roble en oro, espadas y diamantes, esta condecoracion solo la obtuvo Hans Ulrich Rudel, asi que dudo mucho que "Garbo" la obtuviese.
en ninguna de las fuentes que he consultado pone de que grado era la condecoracion de garbo, lo unico que pone es que se la tenia que entregar adolfito, pongo tenia porque nunca fue a recogerla.
aparte he encontrado gogleando que la condecoracion de rudel, no era la maxima, que habia una por encima (gran cruz de caballero de la cruz de hierro) que fue entregada a göring. aunque nunca fue institucionalizada.
pero lo realmente importante es que el amijo garbo owneo a adolfito.
 

RattenKrieg

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celebruil rebuznó:
en ninguna de las fuentes que he consultado pone de que grado era la condecoracion de garbo, lo unico que pone es que se la tenia que entregar adolfito, pongo tenia porque nunca fue a recogerla.
aparte he encontrado gogleando que la condecoracion de rudel, no era la maxima, que habia una por encima (gran cruz de caballero de la cruz de hierro) que fue entregada a göring. aunque nunca fue institucionalizada.
pero lo realmente importante es que el amijo garbo owneo a adolfito.

Con la amable colaboracion del serivicio de inteligencia britanico, asi es, el cabronazo se creo dieciocho agentes ficticios para pasar informacion falsa a la "inteligencia" alemana. Fue uno de los responsables del engaño total sombre el desembarco de Normandia.

Mas amos Alemanes

Michael Wittmann

Wittmann se alistó en la Wehrmacht como recluta en 1934. Sirvió en el 19º Regimiento de Infantería. En 1937 se incorporó a las SS, en la Leibstandarte Adolf Hitler, y como jefe de autoametralladora combatió en Polonia (1939) y Francia (1940). Durante la campaña de los Balcanes (1941) comandó un cañón de asalto y ganó la Cruz de Hierro de Segunda Clase, pero fue en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas donde pudo mostrar su valía como cazador de carros. En el avance sobre Rostov destruyó seis carros soviéticos en una sola batalla, y ganó así la Cruz de Hierro de Primera Clase.

En 1942, después de un curso de adiestramiento de oficiales en Bad Tölz, volvió a su unidad donde comandó un Tiger I del 1° Regimiento Panzer de las SS. En los meses siguientes, su cifra de vehículos destruidos aumentó considerablemente. Condecorado con la Cruz de Caballero el 14 de enero de 1944 y las Hojas de Roble tres semanas después, Wittmann alcanzó la increíble cifra de 117 blindados enemigos destruidos y, en abril, fue puesto al mando de una compañía en el recién formado Schwere SS-Panzer Abteilung 101. Después de la Batalla de Villers-Bocage, Wittmann fue condecorado con las espadas para su Cruz de Caballero y ascendió a SS-Haupsturmführer (capitán), empleo con el que asumió el mando del Abteilung 101 a finales de julio.

Cayó al frente de su unidad, cuando su palmarés era de 138 tanques y cañones de asalto, y 132 cañones contracarro destruidos (119 carros rusos en tan sólo 7 meses de lucha), en menos de 2 años.

Michael Wittmann y su tripulación murieron en acto de servicio el 8 de agosto de 1944 en Saint-Aignan-de-Cramesnil, cerca de Cintheaux, supuestamente tras un ataque aéreo, y fueron enterrados en un lugar sin identificar. En marzo de 1983 la fosa fue descubierta durante la construcción de una carretera. Los cuerpos fueron identificados gracias a la dentadura de Wittmann y a la placa de identificación de su conductor, Heinrich Reimer. Los restos se trasladaron al Cementerio Militar Alemán "De La Cambe" en Normandía, Francia, situado en la carretera Nacional 13 (RN 13), entre Isigny-sur-Mer y Bayeaux.

Hans-Joachim Marseille ( Probablemente el mejor piloto de la II Guerra Mundial )

Hans-Joachim Marseille (13 de diciembre de 1919 - 30 de septiembre de 1942) fue un piloto de caza de la Luftwaffe y as de la aviación durante la Segunda Guerra Mundial. Destacó por sus combates aéreos durante la campaña en África del Norte, siendo considerado como uno de los mejores pilotos de caza de la II Guerra Mundial y le apodaron "La estrella de África". Logró 158 derribos confirmados oficialmente, la mayoría contra la Desert Air Force de la RAF en el Norte de África, volando siempre en un Messerschmitt Bf 109, siendo el piloto que derribó más aviones de los aliados occidentales.[1]

Marseille, de ascendencia hugonote francesa, ingresó en la Luftwaffe en 1938. A la edad de veinte años se graduó como piloto de caza de la Luftwaffe justo a tiempo para participar en la Batalla de Inglaterra. Era una persona sociable, con una vida nocturna tan agitada que a veces estaba demasiado cansado como para poder volar a la mañana siguiente. Como resultado de ello fue trasladado de unidad y con ella fue enviado a África del Norte en abril de 1941.

Bajo la dirección de su nuevo comandante, que reconoció el potencial escondido en el joven oficial, comenzó a mejorar sus habilidades como piloto de caza. Alcanzó el cenit de su carrera como piloto de combate el 1 de septiembre de 1942, cuando en el transcurso de tres misiones derribó diecisiete aviones enemigos en un día, siendo por ello condecorado con la Ritterkreuz mit Eichenlaub, Schwertern und Brillianten (Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes). Tan sólo veintinueve días más tarde, murió en un accidente aéreo causado por un fallo en el motor que le obligó a saltar de su avión. Tras abandonar la cabina llena de humo, se golpeó el pecho con el estabilizador vertical de su caza, lo que, o bien le mató o bien le dejó inconsciente, ya que no llegó a abrir su paracaídas.


ERICH HARTMANN
El as con mayor número de victorias de entre todos los bandos. "Bubi" (bebe) era un diestro piloto y táctico, así como un excelente tirador en el aire. Se unió al JG52 en Rusia, cuando todavía era casi un mozalbete, y logró más de 30 derribos en sus 8 primeros meses en combate. En apenas 10 meses esta cifra se disparó hasta 95. Para marzo de 1944 llevaba 200 y 250 en julio.
Al menos tres veces se fue a tierra por impacto de restos de los aviones de sus víctimas. Una vez en el transcurso de un combate chocó contra un Yak-9, pero consiguió volver a las base. En dos ocasiones se vio forzado a saltar en paracaídas, y en total realizó 14 aterrizajes forzosos.
Cuando los ataques americanos contra los campos de petróleo de Ploesti comenzaron a ser regulares, Hartmann y sus hombres se vieron obligados a realizar tres vuelos diarios, por la mañana y tarde contra los rusos y una misión de mediodía a Ploesti. Su unidad perdió a la mitad de sus hombres durante esta época. Los pilotos germanos no eran sustituidos tras un cierto número de misiones, el cansancio y la superioridad numérica enemiga comenzaron a pasarles factura incluso aunque volaban contra pilotos con menos experiencia.
Con una cifra de 292 derribos en agosto de 1944, quería desesperadamente llegar a los 300. El día 24 hizo su mejor resultado en un solo día de toda su carrera. Derribó seis por la mañana y cinco por la tarde, 11 derribos que le pusieron cómodamente por encima, con 303 en total. Siguió acumulando derribos hasta alcanzar la asombrosa cifra de 352, de los cuales 344 eran rusos y ocho P-51 Mustang americanos, con los que se enfrentó sobre Ploesti. Tras la guerra, los rusos lo apresaron y lo retuvieron preso durante 10 años como criminal de guerra.
Hatmann realizó 1425 misiones y mantuvo mas de 800 combates. Probablemente será recordado como el mejor as de todos los tiempos.
 

Orco de Moria

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También es verdad. Lo que no me explico es como Reverte no ha opinado al respecto de su peli....

Pues no se como no espabila: despues de la violación rectal de su obra con la Tabla de Flandes -el gitano era alto, rubio y con ojos azules :shock:, por no mencionar el plantel British hasta la médula haciendo de ricachos catalanes, risible si no triste- o la mas que flojita el Maestro de Esgrima, leí un artículo suyo jurando y perjurando que jamas volvería a permitir una adaptación de su obra sin un extricto control suyo.

Alatriste no es que esté mal, me parece la adaptación mas realista del siglo de Oro llevada al cine -!por dios, desearía ver arrancados los ojos de los guionistas de Aguila Roja, megatruñaco made in Globomediaaarrgggg!!!-, el problema fue intentar condensar 6 libracos en pocas horas, quien mucho abarca.... Con lo facil que habría sido hacer un libraco, un par a lo sumo, y si el asunto va para arriba, pues se hace una trilogía. Pero ya se sabe, a lo mas que podemos aspirar en este puto país del norte de Africa es a Torrente y Mortadelo III....:mad:
 

Buran

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Muchas leyendas de "mató o derribó a tantos" suelen están infladas, no son tan concretas y verificables como casos de heroísmo o pericia tipo Francis Currey. Los casos más sangrantes son los de los alemanes que combatieron en el Frente del Este. Aprovechando el hermetismo de los soviéticos y que, al fin y al cabo, eran los malos y quién los iba a creer, floreció el filogermanismo que tanto se estila hoy en día de élite selecta de caballeros alemanes que mataban rusos a manos llenas, y que luego resulta que a la mayoría Hitler no les gustaba. De victoria en victoria hasta la derrota final. Cosa que se sustentó hasta que se abrieron los archivos de la URSS cuando cayó y los registros de pérdidas y demás pruebas no coincidían. Estos debates son algo muy común en cualquier foro militar medianamente serio, en el resto las cifras infladas se aceptan como dogma de fe.
 

PELAGIVS

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Del semianalfabeto Millán astray mejor no hablar.

Eso, mejor no hables:


Aquí cabría advertir a los ignaros de siempre que el comandante Millán Astray era un reconocido políglota que dominaba, por lo menos, el inglés y el francés y se sostiene que podía leer con fluidez el japonés.

Por otra parte, se dice que Millán Astray tomó para el espíritu de combate del nuevo cuerpo, principios tomados del Bushido (del japonés: «Camino del Guerrero»), el antiguo libro de los Samurais escrito entre los siglos IX y XII, que él había traducido – algunos dicen que de su versión en inglés y otros sostienen que directamente del japonés.

]
 

baron_harkonen

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No entiendo cómo un francotirador puede ser un héroe de guerra. Matar por la espalda no tiene ninguna heroicidad. Son lo más bajo que puede haber en un ejército.

Blas de Lezo ya me provoca bastante más respeto. Que pena que en su pueblo no se le pueda homenajear como es debido (como tampoco a Legazpi y tantos otros) por el cainismo euscalerriano y es que todos los grandes vascos lo han sido para mayor gloria de España mientras que los peores son los que han luchado contra ésta.
 
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