Tal vez no sea George Clooney, pero se le ve bien parecido, de sonrisa abierta y franca, no tiene culpa de ser un galanaso.
El abogado se lo ha tomado a chufla por lo que parece, la línea de defensa es que las mongolas también tienen derecho a follar, algo irrebatible, es más, es conocido el furor sexual de los anormales. Que fuese menor e hijastra es lo que lastra un poco el argumento. Claro que nuestro Clooney bereber podía haber dicho que ya que cargaba con tres zumbadas algo debía sacar a cambio.