Estimado Torbe,
Hoy que leía tu artículo sobre Antoñito, tu vecino, tuve unas ganas grandes
de escribirte. No puedo negar que me conmovió su historia, pero no tanto por
lo hechos y la historia en sí, pues a nuestro alrededor hay miles de
historias similares con prácticamente los mismos desenlaces. Lo que
verdaderamente me conmovió fue la sensibilidad y humildad que le diste a tu
escrito, lleno de un sentimiento honesto y verdaderamente humano. Me
conmovieron las palabras desinteresadas que le brindaron un pequeño homenaje
a un hombre, que si no fuera por ti, hubiera pasado completamente
desapercibido para el resto de la humanidad.
Yo, como la gran mayoría de los lectores de tu página, soy una persona
normal de aficiones y vida estándar, que solo buscan en sus ratos de ocio
lugares donde satisfacer el morbo y el vouyerismo latente que tenemos
dentro. No lo niego ni me apena, me fascina el sexo y todo lo que venga con
él, incluyendo la pornografía… soy un poco como todos, mojigato e hipócrita
que siempre demuestra ser una persona “decente” ante la sociedad, cuando en
realidad tengo mi otra faceta donde la cerdería es lo que domina. Pero
bueno, eso es normal, sobre todo (en realidad había puesto sobre todo junto porque soy un subnormal) a mi edad (25) y a la cultura social un
tanto retrograda en donde vivo (México). Pero esto no me molesta, finalmente
es algo a lo que uno se acostumbra.
Con todo esto, a lo que quiero llegar es al hecho de que soy asiduo de tu
página por dos razones, una porque es un lugar ideal para pasar los ratos de
ocio, pero la segunda y más importante, pues es lo que más me ha enganchado,
es que es un pequeño blog de una persona amante de la vida.
No solo es el sexo y la cerdería, no solo es el humor ácido y freakolinks,
es acercarse a una persona que ama la vida y la intenta explotar hasta donde
sea posible, llevándote junto con él en ese camino. Mucha gente te juzga
por tus aficiones llevadas al límite, por tu humor ácido y políticamente
incorrecto que hiere a los de mente estrecha. A mi todo eso me tiene sin
cuidado pues me divierte bastante, pero lo que realmente hace que entre a
diario a la página es buscar esos pedacitos de brillantez que considero tus
artículos. Verdaderamente tienes una sensibilidad admirable para describir
la vida aparte de una facilidad de palabra que ya muchos quisiéramos.
Sigue así amigo (te considero así por la cercanía que logras hacer con
nosotros, tus lectores), sigue demostrando tu sinceridad ante la vida,
entregándote a lo que te gusta sin importar el que dirán, pateando a los
hipócritas y mojigatos que te critican cuando realmente sueñan con tener tan
solo un poco de la libertad que tú tienes. Pero sobre todo (en realidad había puesto sobre todo junto porque soy un subnormal) sigue escribiendo,
que es una cualidad única. Sigue haciendo esos pequeños homenajes que nos
hacen a todos más humanos. Sigue demostrando como un hombre culto y decente
puede llevar una vida, para muchos considerada como desenfrenada, sin dejar
de ser una buena persona.
Sinceramente,
Gerardo
P.D. y sigue también cogiéndote (significado muy mexicano) a tías como Julie
Silver, nos haces soñar a muchos, jeje