Confieso que las he matado, y disfruté.

  • Iniciador del tema Iniciador del tema kakel
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Joder, la de movidas que les hice yo a los bichos...
En mi más tierna infancia era un cruel torturador de la fauna, para horror de mi madre y regocijo de mis hermanos y compañeros de juegos.

Prefiero obviar todo lo relacionado con hormigas (bichos demasiado pequeños), a las que aplastaba sin más.

MOSCAS:
Una de mis aficiones favoritas era tomar moscas como mascotas, arrancarles las alas y observar cómo andaban cual bichos comunes y pedestres. Las solía transportar (no mucho tiempo, nunca me duraban más de un día) en estos huevecillos amarillos que contenían la sorpresa de los huevos Kinder. También las inmovilizaba y las quemaba con una lupa, el olor a carne quemada era impresionante.

SALTAMONTES:
Cuando me aburría por el campo, solía coger un tarro y llenarlo de saltamontes. Tardes y tardes enteras cogiendo saltamontes me hicieron un gran experto en la caza de estos insectos, con los que llenaba tarros y tarros enteros de cristal (eso sí, con la tapa agujereada, para que pudieran respirar, con saltamontes asfixiados uno no podía divertirse).
Con éstos hacía de todo: los quemaba (echándolos en el fogón o directamente con el mechero), los mutilaba, les cortaba la cabeza con un pequeño hacha, o sin más los dejaba morir de inanición o víctimas del canibalismo en el tarro (docenas y docenas de saltamontes brincando por las lisas paredes de cristal, unos sobre otros; al cabo de unas horas ya lo hacían con menos entusiasmo).
También, al igual que con las moscas, les ejecutaba en la "cámara de gas", ello es, llenando el bote de humo, insecticida, etc.

RENACUAJOS:
A estos les hice de todo. Iba con mi hermano y un amigo al abrevadero y los cogíamos por puñados, todos hacinados (cómo no) en un tarro de cristal lleno de agua.
Empezábamos haciéndoles pequeñas incisiones en el vientre, les dejábamos retorcerse entre espasmos y flujos verdes y viscosos que desprendían. Los tirábamos al aire, jugábamos a pasárnoslos, al fútbol con ellos (de pelota claro)...
Luego se nos ocurrió "curar" sus heridas con alcohol de 96º. Daba gusto los brincos que pegaban.
También, cuando alguno llevaba varios minutos sin moverse, nos preguntábamos: "¿Estará muerto?" Salíamos de dudas introduciéndolo en alcohol, y el bicho disipaba toda duda con sus frenéticas convulsiones. Tras breves instantes su ¿piel?, antes oscura, tersa y brillante, tomaba un tono grisáceo y se arrugaba, hasta que por fin el pequeño anfibio ya no respondía a ningún estímulo.
Lo mejor de todo es que con los renacuajos nos autoconvencíamos de que lo que hacíamos era "por el bien de la ciencia", manifestándolo así sin ningún rubor. Bueno, más bien nos autojustificábamos, sabíamos de puta sobra que la ciencia no avanzaría por muchos animalilios que torturásemos.
También era curioso que a los renacuajillos más desarrollados (con patitas y forma de rana) no les hacíamos tantas putadas, nos daba más reparo (símil con la ley del aborto :roll: ).
Unos olores que jamás se borrarán de mi pituitaria son los de las vísceras de los renacuajos muertos (joder qué olor más penetrante), y la de sus cadáveres mezclados con alcohol.

Otro día seguiré con los vertebrados: Jugar al fútbol con gallinas, buceo asistido con patos, torturas inhumanas al hámster (a ese nos lo cargamos) y las clásicas putadas al gato.
 
PELAGIVS rebuznó:
Joder, la de movidas que les hice yo a los bichos...
En mi más tierna infancia era un cruel torturador de la fauna, para horror de mi madre y regocijo de mis hermanos y compañeros de juegos.

Prefiero obviar todo lo relacionado con hormigas (bichos demasiado pequeños), a las que aplastaba sin más.

MOSCAS:
Una de mis aficiones favoritas era tomar moscas como mascotas, arrancarles las alas y observar cómo andaban cual bichos comunes y pedestres. Las solía transportar (no mucho tiempo, nunca me duraban más de un día) en estos huevecillos amarillos que contenían la sorpresa de los huevos Kinder. También las inmovilizaba y las quemaba con una lupa, el olor a carne quemada era impresionante.

SALTAMONTES:
Cuando me aburría por el campo, solía coger un tarro y llenarlo de saltamontes. Tardes y tardes enteras cogiendo saltamontes me hicieron un gran experto en la caza de estos insectos, con los que llenaba tarros y tarros enteros de cristal (eso sí, con la tapa agujereada, para que pudieran respirar, con saltamontes asfixiados uno no podía divertirse).
Con éstos hacía de todo: los quemaba (echándolos en el fogón o directamente con el mechero), los mutilaba, les cortaba la cabeza con un pequeño hacha, o sin más los dejaba morir de inanición o víctimas del canibalismo en el tarro (docenas y docenas de saltamontes brincando por las lisas paredes de cristal, unos sobre otros; al cabo de unas horas ya lo hacían con menos entusiasmo).
También, al igual que con las moscas, les ejecutaba en la "cámara de gas", ello es, llenando el bote de humo, insecticida, etc.

RENACUAJOS:
A estos les hice de todo. Iba con mi hermano y un amigo al abrevadero y los cogíamos por puñados, todos hacinados (cómo no) en un tarro de cristal lleno de agua.
Empezábamos haciéndoles pequeñas incisiones en el vientre, les dejábamos retorcerse entre espasmos y flujos verdes y viscosos que desprendían. Los tirábamos al aire, jugábamos a pasárnoslos, al fútbol con ellos (de pelota claro)...
Luego se nos ocurrió "curar" sus heridas con alcohol de 96º. Daba gusto los brincos que pegaban.
También, cuando alguno llevaba varios minutos sin moverse, nos preguntábamos: "¿Estará muerto?" Salíamos de dudas introduciéndolo en alcohol, y el bicho disipaba toda duda con sus frenéticas convulsiones. Tras breves instantes su ¿piel?, antes oscura, tersa y brillante, tomaba un tono grisáceo y se arrugaba, hasta que por fin el pequeño anfibio ya no respondía a ningún estímulo.
Lo mejor de todo es que con los renacuajos nos autoconvencíamos de que lo que hacíamos era "por el bien de la ciencia", manifestándolo así sin ningún rubor. Bueno, más bien nos autojustificábamos, sabíamos de puta sobra que la ciencia no avanzaría por muchos animalilios que torturásemos.
También era curioso que a los renacuajillos más desarrollados (con patitas y forma de rana) no les hacíamos tantas putadas, nos daba más reparo (símil con la ley del aborto :roll: ).
Unos olores que jamás se borrarán de mi pituitaria son los de las vísceras de los renacuajos muertos (joder qué olor más penetrante), y la de sus cadáveres mezclados con alcohol.

Otro día seguiré con los vertebrados: Jugar al fútbol con gallinas, buceo asistido con patos, torturas inhumanas al hámster (a ese nos lo cargamos) y las clásicas putadas al gato.



....dios mio..... ami q me dan pena todos los animales ( menos el perro hijodeputa de mi abuela) y he leido todo lo q has puesto..... pero q cabron eras de pequeño jajajaja no me lo puedo creer y eso q lo de las moscas lo comprendo pero lo de los renacuajos jajajaja yo tambien les metia en un tarro pero de eso a la masacre q hacias tu xDDD , bueno todos hemos sido niños hasta papuchi.
 
HIJO DE PUTA

Lo siento, pero no encuentro otro término que pueda definirte con más exactitud. Y de buen rollito, ¿eh?
 
¿Y eso del avión con moscas funcionará?
¿Será muy chungo hacerlo?
Pueden ser las putas risas
JAJAJAJAJAJA
 
Yo y creo que los demas, me parece que agradeceriamos si alguien hace el avion con moscas, que hiciera un video y lo posteara.
 
aPASIOnante tarde de domingo, la tuya kakel. Qué vida más intensa macho. Grandes psico-killers empezaron masacrando animales

Por cierto, lo mejor es quemar conchas de caracoles y ver como intentan salir retorciéndose entre babas
 
drbanner rebuznó:

Por cierto, lo mejor es quemar conchas de caracoles y ver como intentan salir retorciéndose entre babas
No le des ideas cabrón que los caracoles son pobres animales y no hacen ningún mal,no como los bichos esos
 
Pandani rebuznó:
drbanner rebuznó:

Por cierto, lo mejor es quemar conchas de caracoles y ver como intentan salir retorciéndose entre babas
No le des ideas cabrón que los caracoles son pobres animales y no hacen ningún mal,no como los bichos esos
Los caracoles no, ¿pero sus primos los limacos?. Cuantas batidas mañaneras por el jardin con la chimbera al hombro. Fundamental ponerse ropa sucia, porque los trocitos saltaban de lo lindo y las manchas salian muy mal según mi madre.
 
Pandani rebuznó:
No le des ideas cabrón que los caracoles son pobres animales y no hacen ningún mal,no como los bichos esos

A estos pobres animales los prepararán a miles en la feria de abril.

cadiz_2k4_caracoles.jpg
 
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