Es lo que tienen estos extraños seres.
Recuerdo un día, hace poco menos de un año, estar de farra por los Bajos de Argüelles. Habían cerrado todo, menos un bar donde había una fiesta de góticos industriales muy raros. Iba de lo más beodo, así que entré con tal de proseguir con la parranda y el bebercio.
A penas veía, y al cabo de unos minutos me pareció ver a una piva bastante buenorra, y me quedé mirándola, con todo ese maquillaje raro, los pelos raros y la ropa rara, y plataformas raras.
Se me acercó y me dio de beber de su cubata, porque yo no tenía, obvio.
Al poco me cogió de la polla, y yo me quedé en plan WTF?
Y yo le agarré todo el culazo pequeño y respingón.
Pero una sensación invadió mi mente: "¡ES UN HOMBRE!"
Algo al principio me echó para atrás, supongo que el prejuicio y el poco juicio que me quedaba, pero al poco ya estaba otra vez magreándole el culo.
Me dijo que si íbamos al baño, que quería chupármela, y no sabía qué decir; porque por un lado me daba mogollón de morbo y estaba excitadísimo, pero por otro... ¡era un hombre!
Al final opté por seguir magreándole un poco el culo, pero nada de mamadas (en mi subconsciente significaba como un gran paso hacia la homosecsualidáz).
Volví a casa a eso de las 6 y pico de la mañana, casi a cuatro patas, y no lo he querido recordar hasta el día de hoy.