Por favor Torbe, vuelve con los holandeses. Venga hombre, que no cuesta mucho dinero, tú y tu maromo podéis ganar mucho dinero percutiendo chavalitas inocentes. Estos franceses dan asco. Hablan raro, huelen a colonia de marica y nos tiran las fresas y los servidores.
Además, mi vida está empezando a gustarme. Salgo a correr, leo más, hablo con mi familia y me están empezando a considerar en la toma de sus decisiones.
Yo quiero volver a ser una rata de alcantarilla, un batraccio sin estima. Era lo que impulsaba mi producción literaria, lo que me ayudaba a escribir con letras de oro los que serán los clásicos del futuro. De mi cabeza está desapareciendo mi deseo de instaurar una sociedad medieval forjada en verdaderos valores. Estoy incluso adelgazando y ya no temo ir en autobús.
¿Por qué no escuchas a tu pueblo? ¿Por qué?