El hilo 2.0 de los fenecidos de segunda

Ya no habrá en el porno chochos tan pelúos cómo los que enseñaba él.

Junto a Ed Wood el peor director de la historia.

¿Pero qué dise??? De los mejores del cine erótico, junto a Joe D'Amato. Esa fotografía, ángulos de cámara, y guiones, ya no se ven. Ni el nopor ni en ningún sitio. Es más, el cine erótico ha muerto.
 
Pero qué cojones mal director, si este tipo fue el Coppola del cine erótico.
 
Eso sí. Tendría que rodar con pseudónimo y sin hacer cameos porque si no mi obispo me manda al Donbass.
 
Qué belleza estas mujeres de las pelis eróticas clásicas.
Mirad ese chocho, que desde aquí huele a cítricos y brisa marina, a light blue de dolce & gabanna.
Y esos pechos en su plenitud, duros como pan de gasolinera al día siguiente.

Qué bien lo pasamos con estas pelis cuando las echaban en la tele
 
La mayor virtud del italiano era que "desacralizaba" el sexo. Seguro que muchos aún recordaréis la moda de los thrillers eróticos y en general el cine con sexo al modo anglo, como Nueve Semanas y Media o Atracción Fatal (¿Se llamaba así?) junto con otros truños por el estilo. Siempre todo cursi, sobreactuado y demasiado estético. Cuando todo el que haya follado sabe que en sí, el sexo, al menos el bueno, es bastante cutre y carente de "glamour". Pero los complejos y puritanismos protestantoides lo convertían en una suerte de coreografía ñoña donde lo único interesante era el desnudo de la pava de turno.

Brass era supongo, orgullosamente latino, es decir meridional, y su sexo era lúdico y gamberro. Incluso paleto y algo cutre... pero es que así es realmente el sexo. No había culpabilidad o cursilería en su cine, solo límites económicos para que no le cascasen la X.

En suma, lo dicho, sus mujeres eran mujeres, casi todas putas o putificadas en el sentido amplio del término y su cine "original" en el sentido de opuesto a lo que entonces solían hacer otros. El sacaba en cueros a maduritas jamonas, que quizás podrían recordarle a las viudas alegres italianas de su juventud que desvirgarían a medio pueblo. Su erotismo era grosero y festivo, también vital y sin pavadas. Ese es su mayor mérito.
 
La mayor virtud del italiano era que "desacralizaba" el sexo. Seguro que muchos aún recordaréis la moda de los thrillers eróticos y en general el cine con sexo al modo anglo, como Nueve Semanas y Media o Atracción Fatal (¿Se llamaba así?) junto con otros truños por el estilo. Siempre todo cursi, sobreactuado y demasiado estético. Cuando todo el que haya follado sabe que en sí, el sexo, al menos el bueno, es bastante cutre y carente de "glamour". Pero los complejos y puritanismos protestantoides lo convertían en una suerte de coreografía ñoña donde lo único interesante era el desnudo de la pava de turno.

Brass era supongo, orgullosamente latino, es decir meridional, y su sexo era lúdico y gamberro. Incluso paleto y algo cutre... pero es que así es realmente el sexo. No había culpabilidad o cursilería en su cine, solo límites económicos para que no le cascasen la X.

En suma, lo dicho, sus mujeres eran mujeres, casi todas putas o putificadas en el sentido amplio del término y su cine "original" en el sentido de opuesto a lo que entonces solían hacer otros. El sacaba en cueros a maduritas jamonas, que quizás podrían recordarle a las viudas alegres italianas de su juventud que desvirgarían a medio pueblo. Su erotismo era grosero y festivo, también vital y sin pavadas. Ese es su mayor mérito.

Excelente masuno.
 
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