Junto con 'Encuentros en la Tercera Fase' es mi película favorita. ¡Ojo con lo que decís de '2001'!... :D Casualmente, volví a verla por enésima vez el viernes con unos amigos. Más la veo, más me enamoro de ella.
Hay muchos símbolos encerrados en esta genial película que, como ninguna otra, nos sumerge en el sustrato mítico de la ciencia-ficción. Y es que '2001' hace uso de un viaje épico 'Hacia el infinito y más allá', tal y como dice la última de sus tres secuencias de títulos de crédito, para desarrollar una fascinante historia de la evolución humana.
La narración comienza con una emocionante escena de la Tierra, la Luna y el Sol alineados, una imagen triple que apunta la estructura tripartita que sigue. Esa estructura comienza con la historia de la Tierra, titulada 'El Amanecer de la Humanidad', un apunte sobre los orígenes animales de la humanidad, un mundo de violencia gobernado por los sentidos, el instinto y la ley del más fuerte. Con la aparición del misterioso monolito, una losa negra que parece una puerta, entramos en un mundo gobernado por una recién encontrada capacidad de raciocinio, gracias a la cual la humanidad aprende a manejar herramientas para facilitar su supervivencia y para hacer que su poder vaya más allá del planeta. No obstante, gracias a lo que sigue siendo una de las transformaciones más efectivas de la historia del cine -un fundido entre un hueso lanzado hacia el cielo que se convierte en una estación espacial en la negrura del espacio- '2001' nos avisa sobre las asunciones fáciles respecto al desarrollo humano, al sugerir que, incluso en el año 2001, seguiremos estando solamente en el 'amanecer del hombre' y lanzando nuestra tecnología, aunque esta sea más compleja, al cielo.
La segunda secuencia de la película, 'Misión a Júpiter', obtiene su inspiración de la imagen clave de la Luna que desde tiempos de los antiguos griegos ha sido identificada con el poder de la razón. En la Luna, los astronautas norteamericanos también han descubierto un monolito; esta misteriosa presencia precipita un viaje en busca de su origen, para encontrar, tal como es, la fuente de nuestra inteligencia. Ese viaje, sin embargo, está gobernado estrictamente por un emblema de nuestra capacidad de raciocinio: el ordenador, supuestamente a prueba de fallos, HAL9000, que sufre un mal funcionamiento y casi destruye la misión. Solo la habilidad del último superviviente de la misión a Júpiter, que consigue desconectar a HAL -en lo que, en esencia significa desconectarse a sí mismo de su confianza única en la razón-, permite a la nave cruzar la 'puerta estelar', la entrada en el futuro de la humanidad. La puerta estelar, que ha sido descrita como una visión alucinante que parece inspirada por las drogas -una imaginería habitual en las películas de los años 60- da acceso a un mundo puramente visual que desafía la representación y la mera racionalización y que culmina en una serie de cambios de imagen que nos muestra al astronauta Dave Bowman viéndose a sí mismo en diferentes estadios de su envejecimiento, que parece instantáneo comparado con el más amplio contexto del cambio humano.
Es indiscutible que con este cuento evolucionista, con un guión coescrito por el novelista Arthur C. Clarke, Kubrick creó lo que muy bien puede ser la narrativa definitiva del viaje extraordinario, así como la película más importante de la tradición de la ciencia-ficción norteamericana. Una película que, gracias a su gran imaginería futurista, nunca quedará anticuada ni envejecerá. Y eso que se estrenó hace nada menos que 37 años...
Saludos
Ummita