el viejo dela montaña
Muerto por dentro
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Uno de esos lo tenían dos amigos míos, solo lo usaban para jugar. Y también lo tubo un vecino, pero el vecino creo que lo cató poco porque tenía muchos hermanos mayores y creo no daba para todos, supongo que la que más lo usó fue una de las hermanas que ahora es informática.
Yo siempre que podía andaba revoloteando y haciéndome el guay para que alguno de estos dos amigos me invitase a su casa para poder jugar a esa puta mierda de juegos que había por entonces. Y sí, lo hacía de vez en cuando, pero los muy hijos de puta lo hacía para lucirse ellos, siempre llevaban a palurdos que no había jugado nunca ni tenía cogido el kit a los juegos para pegarles una buena paliza y sentirse ellos superiores. Yo de las pocas veces que jugué me sentí como un esparrin. Siempre íbamos después del cole, y menudas meriendas les preparaban sus madres, macho. Lo primero un beso nada más entrar por la puerta, (yo no le di un beso en mi puta vida a mi madre) luego unos mimitos y hasta les preguntaban que de qué querían el bocadillo, de chocolate, de nocilla, una galletas Principe. Joder, y yo con los putos bocadillos de morcilla de la matazan, los zapatos rotos y esperando a que me dejases jugar a unos juegos con unas máquinas que para mí eran de otra galaxia. @Trujaman, apunta este trauma para mi biografía.
Ah, uno de los que tenían ese ordenador ahora es yonki,![]()
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Demasiados caprichos tampoco es bueno, supongo.
Si la Sagra tuviera un rostro sería el tuyo, forjado de generación en generación en la miseria, porque aunque os tocase la loteria seguiriais siendo miserables.
La Sagra pare a sus hijos con desprecio, y estos se arrastran para ver un hilo de luz en el rostro de otro niño siendo feliz, el simple gesto de cariño de una madre, una habitación iluminada, un "manjar" tras años comiendo un pan de ayer untado en un poco de sucedaneo de colacao espolvoreado en margarina.
Y ahí estaba el pequeño Verruga mirando atentamente todo ese escenario, sin perder detalle, perplejo preguntándose cómo puede ser eso posible.





