José Luis Moreno está más forrado aún, y nadie carga las tintas como él.
El programa de Sardá podía ser una mierda en cuanto a contenidos, y tal vez a muchos le produjera vergüenza ajena el simple hecho de encender la tele, pero no se puede negar que aquello era una máquina perfecta de enretenimiento. Los videos entraban como la seda, mejor que en los informativos de TVE. El sonido era brutal, con efectos y melodías que entraban y salían cuando tenían que salir. La realización era ágil y el manejo de cámaras simplemente magistral, con una cámara grúa que si hacía falta se metía en el escorte de la furcia de turno.
Todos hemos dicho alguna vez alguna chorrada o muletilla salida de ese programa, y hemos descubierto mierdi-canciones molonas porque crónicas las ha promocionado meses antes de su salida a las pistas de baile.
La degeneración de crónicas ha ido de la mano de la degeneración propia de la sociedad, porque en realidad ha sido un reflejo de lo que la gene demandaba, y la única razón de su debacle ha sido el orbotar en torno a programas que si bien antes tenían exito, como Gran Hermano, han ido cansando y perdiendo el apoyo popular.
¿O acaso nadie recuerda a Jorge Berrocal y su "Quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza". Eso es historia de la cutre televisión moderna. Y Sardá, aunque nos pese, también.