La guerra por cable

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Laerthes

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10 Nov 2003
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San Marino es un país independiente desde 1253. Su historia cuenta el
orgullo de ser una de las repúblicas más antiguas de Europa,
autoproclamada en el siglo XV, regida por un Gran Consejo. Fue incluso
respetada por el gran devorador de pueblos que era Napoleón, y su
independencia refrendada por el Congreso de Viena en 1815.

En las elecciones de 1923 vencieron los fascistas acólitos de Mussolini,
que estuvieron en el poder hasta 1943, cuando en Italia cayó el Duce.

Al estallido de la Segunda Guerra Mundial, la república se declara neutral,
sin que internacionalmente nadie prestase mucha atención a la orgullosa
proclama de la pacífica nación italiana.

Cuando Mussolini fué depuesto, los alemanes ocuparon Italia; pero no
San Marino, que era neutral. En invierno de 1943 los germanos establecen
la línea defensiva Gustav en Montecassino que sería atravesada por los
aliados tras dura lucha en mayo del año siguiente. En junio los americanos
entran en Roma. En agosto, los ingleses llegan a Florencia, y los italianos
libres andan por las cercanías de Pesaro. Los alemanes se reagrupan al
norte,
formando la Linea Gótica, a cuya retaguardia se encuentra San Marino.

Los aliados, al mando de Alexander, abren una brecha en el frente alemán
el 26 de Agosto y rebasan el pacífico país por ambos flancos mientras
avanzan hacia el norte.

El Consejo de San Marino decidió afrontar su responsabilidad ante la
historia y abandonar su pasiva neutralidad, tomando parte activa en el
conflicto. Pero al parecer los miembros del consejo carecían de experiencia
en política internacional.

En estos casos, la diplomacia dictaba que debía enviarse un embajador
con la declaración de guerra escrita, presentándose formalmente en una
institución adecuada, como un ministerio o una embajada, como alternativa
a otras acciones protocolarias o declaraciones públicas solemnes.

En el Ministerio de Asuntos exteriores del III Reich recibieron una
llamada de teléfono, de alguien que dijo representar a la República de San
Marino. Cabe imaginarse a los funcionarios de Ribbentrop rebuscando
entre atlas de geografía y enciclopedias, tratando de averiguar con quien
demonios estaban hablando.

La persona al otro lado del cable terminó lacónicamente su alegato
afirmando que San Marino le declaraba la guerra a Alemania, un
uso del teléfono inaudito hasta entonces, por lo que cabe imaginar el
asombro del interlocutor alemán.

Las eficientes documentalistas empezaron a mofarse al descubrir que la
rimbombante República de San Marino tenía unos 15.000 habitantes
apiñados en 60 km cuadrados, que viven de la vinicultura en algún
lugar de la península italiana. La imagen de la capital, de casitas blancas
habitadas por tres millares de personas, a la sombra de un cerro, en cuya
cima se alzaba un castillo, no presagiaba un gran peligro para el Reich.

Sucedió que los alemanes del Grupo de Ejércitos C, al mando del
mariscal Kesselring, contraatacaron a los aliados en avance, y logran
empujarlos de nuevo hacia el sur hacia el 20 de octubre.

El teléfono vuelve a sonar en el Ministerio de Berlín. Era otra vez un
delegado de San Marino, que con voz apesumbrada afirmaba rendir la
ciudad a los alemanes que se aproximaban e imploraba su clemencia.

La línea Gótica demostró ser invulnerable. El 8º ejército americano
consigue llegar a Rávena, pero no hubo ningún movimiento hasta el 2
de abril de 1945. Entonces el frente alemán se desmorona y los aliados
consiguen atravesar la línea alemana.

En San Marino están a la espectativa y esperan cómo se desarrollan los
acontecimientos. Los aliados han rebasado su pequeño país decenas de
km al norte, y la situación no tiene visos de cambiar de improviso:
parece que ha llegado el momento de actuar.

En el ruinoso Miniserio de Exteriores alemán de la Wilhemstrasse
vuelve a sonar el teléfono: El delegado de San Marino vuelve a advertir
que su república está en guerra contra el III Reich...

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Gracias a De Re Militari
 
A San Marino no le metimos 12 goles en la fase de clasificacion para la Eurocopa del 84?:1
 
Laerthes rebuznó:
Nop. Esa fue Malta.


Dios que error tan imperdonable, os dejaré que me deis un par de azotes en el pompis por tan grave equivocación futbolera :oops:
 
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