La Dama de honor
Buenas noches a todos los telespectadores de la 2, y bienvenidos a este remanso de paz y buen gusto que son los hilos de mi amigo Juvenal. Hoy vamos a hablarles de una película, a mi enteramente subjetivo juicio, recomendable, razón más que suficiente para que pase sin pena ni gloria por la cartelera, ésta última poblada mayoritariamente por truños adolescentes (y no tan adolescentes), casi como un foro...
Aviso: Esta imagen no aparece en toda la película
Cumple esta obra del gran Chabrol las tres reglas del canon:
1- Los personajes comen foie y salmón, y beben tinto
2- Hay cuernos, tetas y culos
3- Hay cachondeo a costa de Hacienda, la Iglesia y la Policía
(Aquí es donde vendría el párrafo sobre Claude y la Nouvelle Vague, pero esto no es Cahiers du Cinéma, ni tengo gafas de pasta)
Basada en la novela negra de Ruth Rendell, resumen argumental :1
Philippe (Benoit Magimel) vive con su madre y dos hermanas, Sophie y Patricia, asumiendo el papel de cabeza de familia en ausencia del padre. El serio y responsable Philippe conoce en la boda de Sophie a una de las damas de honor, Senta (Laura Smet), una chica de vuelta de todo y vital. La pasión surge entre ambos...
Yepaaaaa, esto solo pasa en el cine
(Aquí vendría una larga disertación sobre la figura femenina que lleva a la perdición a los hombres, remontándonos a la Lamia griega y a la Lilith hebrea, pero no tengo ganas de tirar de google).
Philippe el adusto se obsesiona con Senta, Senta la alocada con Philippe. Y ella le propone una prueba de amor: matar a alguien...
Cari, ¿me harías un favor?
Cuando Philippe mienta (porque los hombres siempre mienten), se desencadenará un error de funestas consecuencias...
Bueno, lo de desencadenar es un decir. A Chabrol le interesa más la descripción psicológica de los personajes que la trama en sí. Eufemismo para decir que la historia es más bien lenta (sobre todo (en realidad había puesto sobre todo junto porque soy un subnormal) para lerdazos acostumbrados a pelis de Michael Bay). El director aprovecha para insertar alguna coña sutil, y ofrecer de vez en cuando detalles de la psique (esa estatua de Flora...), todo fluye muy muy despacio, como un río con numerosos vericuetos y meandros...
Es una película francesa, con eso está todo dicho. A mí me gustó, pero mis gustos merecen palos.