cuellopavo
El hombre y la caja
- Registro
- 23 Abr 2006
- Mensajes
- 15.577
- Reacciones
- 9.838
Ahora los días transcurren del modo como solían transcurrir; malbaratados, consumidos suavemente con mi manera primitiva y extraña de vivir. Pero todavía recuerdo aquella primavera cuando yo estaba a punto de tirar la toalla y tú apareciste en mi vida.
Jamás he olvidado la primera vez que te vi, cuando mis ojos asombrados se cegaron en tu piel bronceada “aún trémula de gotas” como dijo el poeta; sentí que estaba perdido. Tus brazos delgados se movían como alas de pájaro; tu pelo oscuro despeinado caía sobre tu frente, sobre tus ojos. Tus ojos azules que aún me persiguen el alma -por no hablar de tus pechos- Eras tan bella. Cada vez que te miraba te veía mas hermosa. Eras inacabable. Tu belleza hubiera jugado con reinos. Te había buscado desde siempre. Como cantan en Aida: “Del mio pensiero tu sei regina, tu di mi avita sei lo splendor"
Y la 1ª vez que nos besamos: Ah! Dolce notte!
Tutto statico d´amor ride il cie!
Ah! Vien! Ah! Vien! Sei mia!
canté en mis pensamientos recordando a la Butterfly. Como nos besábamos... como trepanándonos!
Y las tardes que te pasabas escuchando a Billie Holiday? Era Billie? Si. Una vez y otra sin cesar I Can´t Give You Anything but Love, una vez y otra, mientras acariciabas mi polla que te parecía tan suave como chupársela a Peter Pan.
-Como ella dice -me susurraste-, es lo único que podemos darnos. No nos podemos dar más. Pero esto, sí. Y quizás es suficiente.
Aquellos polvos largos, largos, lentos, en los que ibas corriéndote una vez tras otra hasta quedar exhausta… Esas tardes me decías: "no me importaría nada que se acabara el mundo ahora mismo. O morir, que es lo mismo. Morir con tu polla dentro, caliente, dura, notándola hasta el estómago".
Eran polvos bestiales, asoladores, pero espléndidos. Yo tenía el sabor a tu sangre en mi boca y tú estabas como muerta.
Sí, apostamos siempre por el dulce deseo y no hubo ni habrá nada en este mundo como esa pasión que nos deificó.
Esos días nos lanzábamos al gozo como si quisiéramos desintegrarnos en él, y durante ese tiempo hicimos realidad aquellos versos de Donne:
She´s all states, and all Princes, I,
Nothing else is
Aquellas tardes? Las recuerdas? Puede que no, que para ti solo sea ceniza del pasado. Pues te digo como el poeta: “Serán ceniza, más tendrán sentido; polvo serán, más polvo enamorado”
No he vuelto a verte desde entonces, pero para mí tú aún eres la mas bella, la mas resplandeciente, aquella contra la que nada podrá el tiempo, la única que mis manos han cincelado moldeando la nobleza y la fuerza de su mármol. Y nunca olvidaré los versos de Keats que siempre he unido a ti:
From whose warm head out-flew
That sweetest of all songs, that ever new,
That eye refreshing, pure deliciousness,
Coming ever to bless
The wanderer by moonlight?
ni aquella frase de Tosca que tanto te gustaba cantar: “Vissi d’arte, vissi d’amore”
Y ahora que estás con otro, no me queda mas remedio que consolarme con aquella frase absolutamente definitiva de Onassis: “Lo que más me amarga cuando una mujer que es tuya se va con otro es que alguien sepa con que me conformaba”
Jamás he olvidado la primera vez que te vi, cuando mis ojos asombrados se cegaron en tu piel bronceada “aún trémula de gotas” como dijo el poeta; sentí que estaba perdido. Tus brazos delgados se movían como alas de pájaro; tu pelo oscuro despeinado caía sobre tu frente, sobre tus ojos. Tus ojos azules que aún me persiguen el alma -por no hablar de tus pechos- Eras tan bella. Cada vez que te miraba te veía mas hermosa. Eras inacabable. Tu belleza hubiera jugado con reinos. Te había buscado desde siempre. Como cantan en Aida: “Del mio pensiero tu sei regina, tu di mi avita sei lo splendor"
Y la 1ª vez que nos besamos: Ah! Dolce notte!
Tutto statico d´amor ride il cie!
Ah! Vien! Ah! Vien! Sei mia!
canté en mis pensamientos recordando a la Butterfly. Como nos besábamos... como trepanándonos!
Y las tardes que te pasabas escuchando a Billie Holiday? Era Billie? Si. Una vez y otra sin cesar I Can´t Give You Anything but Love, una vez y otra, mientras acariciabas mi polla que te parecía tan suave como chupársela a Peter Pan.
-Como ella dice -me susurraste-, es lo único que podemos darnos. No nos podemos dar más. Pero esto, sí. Y quizás es suficiente.
Aquellos polvos largos, largos, lentos, en los que ibas corriéndote una vez tras otra hasta quedar exhausta… Esas tardes me decías: "no me importaría nada que se acabara el mundo ahora mismo. O morir, que es lo mismo. Morir con tu polla dentro, caliente, dura, notándola hasta el estómago".
Eran polvos bestiales, asoladores, pero espléndidos. Yo tenía el sabor a tu sangre en mi boca y tú estabas como muerta.
Sí, apostamos siempre por el dulce deseo y no hubo ni habrá nada en este mundo como esa pasión que nos deificó.
Esos días nos lanzábamos al gozo como si quisiéramos desintegrarnos en él, y durante ese tiempo hicimos realidad aquellos versos de Donne:
She´s all states, and all Princes, I,
Nothing else is
Aquellas tardes? Las recuerdas? Puede que no, que para ti solo sea ceniza del pasado. Pues te digo como el poeta: “Serán ceniza, más tendrán sentido; polvo serán, más polvo enamorado”
No he vuelto a verte desde entonces, pero para mí tú aún eres la mas bella, la mas resplandeciente, aquella contra la que nada podrá el tiempo, la única que mis manos han cincelado moldeando la nobleza y la fuerza de su mármol. Y nunca olvidaré los versos de Keats que siempre he unido a ti:
From whose warm head out-flew
That sweetest of all songs, that ever new,
That eye refreshing, pure deliciousness,
Coming ever to bless
The wanderer by moonlight?
ni aquella frase de Tosca que tanto te gustaba cantar: “Vissi d’arte, vissi d’amore”
Y ahora que estás con otro, no me queda mas remedio que consolarme con aquella frase absolutamente definitiva de Onassis: “Lo que más me amarga cuando una mujer que es tuya se va con otro es que alguien sepa con que me conformaba”
