Baron Asler
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- 30 Nov 2004
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Cuando parecía que las aventuras de este simpatico personaje habian finalizado hoy me encuentro con esta noticia. Lo cierto es que esto no es más que una muestra de la hipocresia de la Iglesia Católica; a cualquier cura de barrio lo habrían excomulgado hace tiempo, pero a monseñor Milingo no, porque hay miles de negros que le siguen cuan fanaticos y que se cambiarian de religion al instante si lo hace Milingo
https://www.ideal.es/granada/pg060714/prensa/noticias/Vivir/200607/14/ALM-SOC-081.html
Milingo vuelve a las andadas
El pintoresco obispo africano, retirado en un convento tras renegar.de su polémica boda en 2001, se fuga y ahora reclama a su mujer
PRIMER día de vacaciones del Papa y después de cuatro años tenía que aparecer nada menos que el famoso obispo Milingo, bomba ambulante para la Iglesia cuando está fuera de control, a reventarle el asueto alpino. Parece que fue ayer, en 2001, cuando el entonces cardenal Ratzinger le tuvo que felicitar su sonada boda con una amenaza de excomunión. Tras volver al redil arrepentido -eso sí, no sin antes marcarse una luna de miel en Corea-, Milingo fue rápidamente recluido en un convento en las afueras de Roma.
Sin embargo, los encantos del cenobio y la vida retirada no parecen haber extinguido los rescoldos sentimentales de Milingo, de 76 años, que se fugó hace un mes, para inquietud del Vaticano, y reapareció ayer en Washington, como en los mejores tiempos, para hacer una arenga a favor del matrimonio de los sacerdotes. «Suplicamos a la madre Iglesia que abra sus brazos a estos hijos pródigos», dijo en una rueda de prensa convocada bajo el ambiguo lema de 'Matrimonio para las curas ya'. La Santa Sede replicó ayer que, de ser ciertas, sus declaraciones, «son deplorables» y se prepara para lo peor.
Exótico
Milingo, obispo de Lusaka famoso por sus misas exóticas y sus exorcismos folklóricos, pero muy introducido en el Vaticano, dio la campanada en 2001 al casarse en el Hilton de Nueva York con la no menos inefable María Sung, una acupunturista coreana de 44 años. Por si fuera poco, la señorita pertenecía a la influyente secta Moon y el rito se celebró bajo los auspicios del gurú correspondiente.
Sin embargo, la presión del Vaticano, que acusaba a la secta de haberle comido el coco, le hizo regresar ante Juan Pablo II, que acabó por perdonarle. No habían contado con María Sung, claro, que exigía el regreso de su marido: se plantó en Roma y hasta se puso en huelga de hambre. En su honor hay que decir que aguantó 16 días.
Al final, en un encuentro 'controlado' en un hotel, se despidieron entre las lágrimas de la pobre Sung. Para fortuna del Vaticano, su peor pesadilla, un embarazo, no se hizo realidad. Pero Milingo ha vuelto y dice «sentirse aún casado» con su chica. «El matrimonio es para siempre, hasta que la muerte nos separe, y no nos hemos separado», concluyó. Así que atención, que en cualquier momento puede reaparecer la entrañable María Sung y animar más el verano de la Santa Sede.
https://www.ideal.es/granada/pg060714/prensa/noticias/Vivir/200607/14/ALM-SOC-081.html
Milingo vuelve a las andadas
El pintoresco obispo africano, retirado en un convento tras renegar.de su polémica boda en 2001, se fuga y ahora reclama a su mujer
PRIMER día de vacaciones del Papa y después de cuatro años tenía que aparecer nada menos que el famoso obispo Milingo, bomba ambulante para la Iglesia cuando está fuera de control, a reventarle el asueto alpino. Parece que fue ayer, en 2001, cuando el entonces cardenal Ratzinger le tuvo que felicitar su sonada boda con una amenaza de excomunión. Tras volver al redil arrepentido -eso sí, no sin antes marcarse una luna de miel en Corea-, Milingo fue rápidamente recluido en un convento en las afueras de Roma.
Sin embargo, los encantos del cenobio y la vida retirada no parecen haber extinguido los rescoldos sentimentales de Milingo, de 76 años, que se fugó hace un mes, para inquietud del Vaticano, y reapareció ayer en Washington, como en los mejores tiempos, para hacer una arenga a favor del matrimonio de los sacerdotes. «Suplicamos a la madre Iglesia que abra sus brazos a estos hijos pródigos», dijo en una rueda de prensa convocada bajo el ambiguo lema de 'Matrimonio para las curas ya'. La Santa Sede replicó ayer que, de ser ciertas, sus declaraciones, «son deplorables» y se prepara para lo peor.
Exótico
Milingo, obispo de Lusaka famoso por sus misas exóticas y sus exorcismos folklóricos, pero muy introducido en el Vaticano, dio la campanada en 2001 al casarse en el Hilton de Nueva York con la no menos inefable María Sung, una acupunturista coreana de 44 años. Por si fuera poco, la señorita pertenecía a la influyente secta Moon y el rito se celebró bajo los auspicios del gurú correspondiente.
Sin embargo, la presión del Vaticano, que acusaba a la secta de haberle comido el coco, le hizo regresar ante Juan Pablo II, que acabó por perdonarle. No habían contado con María Sung, claro, que exigía el regreso de su marido: se plantó en Roma y hasta se puso en huelga de hambre. En su honor hay que decir que aguantó 16 días.
Al final, en un encuentro 'controlado' en un hotel, se despidieron entre las lágrimas de la pobre Sung. Para fortuna del Vaticano, su peor pesadilla, un embarazo, no se hizo realidad. Pero Milingo ha vuelto y dice «sentirse aún casado» con su chica. «El matrimonio es para siempre, hasta que la muerte nos separe, y no nos hemos separado», concluyó. Así que atención, que en cualquier momento puede reaparecer la entrañable María Sung y animar más el verano de la Santa Sede.

