Gina Gross rebuznó:
El quién es quién era mítico. A mi siempre me tocaba un calvo llamado Bill con cara de huevo o una abuela que se parecia a la mayor de las chicas de oro.
Recuerdo otro juego llamado
Party line, en el que con la ayuda de un teléfono rosa y unas fotos de chicos, tenías que hacer llamadas al tal Brian y conseguir una cita con él. Fue la iniciación al sexo de las niñas de 12 años en los 90.
Como ya he dicho antes, yo soy hijo único y los juegos de mesa me provocaban una mezcla de repugancia y envidia. Un día mi amigo albertito me invitó a su casa y nos pusimos en su cuarto a jugar al Quien es quien.
Cuando se me inflaron los cojones, até a albertito a su silla con una soga de un juego de vaqueros y lo torturé al grito de ¿Quien es? ¿¿¿Quien es??? ¡¡¡Vas a cantar puto soplón!!! mientras la hacía cortes con los bisturís del juego de Micronova de Mediterráneo.
Al final cantó. Pero lo maté porque no me lo tragué, esa niña de coletas era un señuelo y yo quería al pez gordo.