Anduve yo meditando que sobre las aventuras prometidas por este hidalgo al final no aporté el parte acordado.
He de decir que con la espada enfundada y deseando izarla en la batalla, mis aventuras fueron no menos que escabrosos descalabros. Ni la intención ni la acción dieron frutos y hube de retirarme en deshonroso letargo.
Pues de todos los campos independientes que intenté batallar, en la mayoría se negó respuesta a mis misivas. Y cuando conseguí alistarme a la batalla, al llegar, resultó ser que ni había campo, ni batalla, ni doncella... Quizá el espíritu de la dama me vigilase desde el otro lado mas no obtuve respuesta a mis preguntas o llamados...
Por el momento he renegado de batallar más indis por desasosiego, mas confirmo que más pronto que tarde, intentaré de nuevo batallar nuevos preciados viñedos. Con la llegada del verano, convencido me he, de que la sangre caliente propiciará mejores encuentros...
Mientras tanto, vencido mi ego y mis ansias de aventuras, hice caso a mis compañeros de batalla foreros y por suerte conocí a la dama Verónica. Hay leyendas de que por sus venas corre sangre de antiguas diosas, y doy fe de que la divinidad habita en ella... Esta doncella me salvó de colgar las armas y armaduras, y me hayo renovado...
Espero pronto relatar nuevas aventuras, que traigan a todos novedades sobre nuevas divinidades...
Sin más se despide este humilde servidor forero, que vaya bien el fin de la semana, y si salen usen chubasquero...