A ver, que no era por hacerme el interesante. NO me he triscado a ninguna, y nunca he tensado la situación para comprobar si los tonteos que han tenido conmigo eran por su juventud, o querían algo más.
Pero sí es cierto que, desde tu posición de profesor, ves cosas y comportamientos que en otros entornos serían señales clarísimas de coyunda. Han venido a revisiones vestidas de casi colegialas, han venido con escotes que directamente las hubiera echado de clase por escándalo público, se han rozado en prácticas y se han acercado a niveles que si hiciera yo estaría detenido, y tantas otras cosas que no vale la pena ni mencionar. Por protocolo, las revisiones de exámenes las hago en el hall del departamento, en una mesa redonda grande a la vista de todo el mundo. JAMÁS a puerta cerrada, por lo que pudiera pasar.
Además, será que por el trato cercano las veo más como hijas (o niñas a medio hacer) que como mujeres. Y mejor seguirlas viendo así...