A tí si que te voy a meter una Astra Constable por el culo y dejarte el cielorraso del recto con el poro abierto, gañan. No me cogereís vivo. ¡Gora ETA, me cago en San Dios!
A ver si aprendes algo de aquí abajo, hijo de puta, porque esta sí que es la foto de la vergüenza de aquel día.
Todos los infectoputados, menos tres, con el culo bien a cubierto por el escaño. Y de esos tres, solo le echó cojones uno, mientras el que no tenía nada que perder se fumaba un Ducados y el bobo restante por vergüenza torera se quedaba sentadito. Siendo por una puta vez todas las demás mariconas dignas representantes de una sociedad civil que hizo exactamente lo mismo, en vez de ir a asaltar los cuarteles y pasar a cuchillo a todo mierdecilla de verde que no jurase por el alma de la puta que lo parió la constitución en ese preciso momento. Un golpe auspiciado por las élites y abortado por las mismas élites de las que este pueblo de pusilanimes y cobardes se enorgullece de ser esclavo.
Jamás un pueblo que renuncia a su soberanía podrá tener un buen lider. Ni tampoco lo merece.
Y eso es lo que pasó aquel día, que todo dios se quedó a por uvas otra puta vez esperando a que pasase el chaparrón de plomo y maricón el último.
Y así nos luce el puto pelo por las putitas tragacacas como tú cada vez que nos cagan desde arriba. Por los mismos borregos de siempre que a lo único que aspiraís es a librarse entre el bulto de la vara del pastor camino del merecido matadero y de la merecidísima picadora de carne de bobo.
Mientras esperas a tu próximo mesías, siempre estaras a merced de este lobo.