Pues como en el partido, por poco y nos dejan a uno partido por la mitad y a un tuerto, entre otras muchas lindezas.
Otro monólogo rompepiernas.
Pero fijate la gran diferencia.
Rodri coge a cualquiera de esos y los revienta.
Cubarsi es un tipo que por buen rollo que te dé, si te mete un patadón no te despiertas.
Unai, Porro, Merino, Laporte... todos ellos son tíos fuertes que si quisieran harían el mismo daño que ellos o más.
Acuérdate de aquel Valencia Inter de 2007 que acaban a tortazo limpio los sudamericanos del Inter contra los jugadores y cuerpo técnico del Valencia, mucho español. Y les dieron a los del Inter.
En esa elite, en el deporte de alto nivel donde todo es alta testosterona, ego, competición, fabricas espartanos.
Pero todo eso es una burbuja.
A nivel de gente normal, de calle, de a pie, la diferencia sería bárbara.
Ellos son como lo eran en el siglo XVII, y nosotros nos hemos ultra amariconado.
Si el lobby LGTB lleva décadas obsesionado con entrar en el mundo del fútbol, manifestando sus tópicos repetitivos de "qué casualidad que en el mundo del fútbol no hay ni un maricon. Basta ya que salgan del armario!", es precisamente por eso.
Porque ven en el hombre europeo deportista de primer nivel ese vigor y esa virilidad que odian que el hombre europeo tenga. Lo que ellos quieren es que ese valor lo tengan los hombres no europeos mientras que los europeos lo pierdan.
Sin embargo, en ese mundo tan hermético como es el fútbol de alto rendimiento no se está por la labor.
Y ese es el resultado: si tú pones a los jugadores de la selección española y argentina, en número igual, a darse de hostias a mano abierta, no habría una diferencia. Sería muy parejo. Incluso ganarían los españoles. Pero si hicieras lo mismo con la población rasa y normal, ellos no tendrían ni para empezar con los españoles de a pie.