Pues yo reconozco mi cobardía: no me atrevo. Nunca he hecho surf, y no dudo que tiene que ser divertidísimo, pero así, a simple vista, montarse en esa peacho de ola me da la impresión de que tiene que ser parecido a que te pille un puto autobús. Yo prefiero quedarme en la orillita y refrescarme los pieses, como los niños.