Lo que comenta
@Der Führer Face es cierto, si bien con matices. La mujer que el día anterior denuncia a su hombre por VIOGEN y cuya abogada solicita una orden de prohibición de aproximación y de comunicación (que las dictan de 500 m en pueblos de 5.000 habitantes y casi por sistema, no sea que despúes aparezca
el caso en los telediarios), al día siguiente se presenta en el Juzgado, rogando que anulen dicha orden. Entonces, el malvado funcivago le tiene que recoger una comparecencia, en la que manifiesta que dicha petición la efectúa libremente, sin amenazas ni coacciones (esto lo ponemos nosotros por sistema, porque por sistema responden lo mismo). Y, en cuanto firma la comparecencia, ya está preguntando si van a anular de inmediato dicha orden: no hija, no. El malvado funcionario redactará a continuación una providencia dando traslado al Ministerio Fiscal, que el juez firmará con los ojos cerrados, y la fiscal de turno responderá lo que tenga por oportuno, en un plazo variable de cinco días a un mes. Y, como hay sentencia de conformidad y tiene carácter firme, como dice el abogadro, si la mujer pretende volver con su hombre, en buena ley sería un quebrantamiento de condena; que irá a parar, en su caso, sobre las costillas de él, no para ella.
Búscate un "buen" abogado, dicen; es que me parto. ¿Y cómo sabes que es bueno, porque a tu cuñado uno le llevó una mierda de divorcio de mutuo acuerdo, en el que tiró de modelo y se limitó a tomar un café con el de la otra parte para redactar el convenio? Además, una minuta que, en la actualidad, no tiene límite (salvo aquiescencia previa).
Es que es acojonante: en los años que hice guardias de instrucción veía dos cosas, principalmente: una, a los policias que esperaban fuera poniéndose de acuerdo para dar una misma versión de los hechos, y dando la turra a sus no-compañeros funcivagos de Justicia sobre a qué hora iban a declarar, que venían del turno de noche (la única contestación que les calmaba, repetida por tercera vez, era "cuando diga el juez"; y dos, en base a atestados muy dudosos, y pese a las contradicciones de los agentes, que el abogado de oficio (salvo si el detenido es rico y tiene uno particular, o son amiguetes o familiares) tenga los santos cojones de aconsejar y pedir conformidad, en lugar de ir a juicio y argumentar en Derecho la defensa de su cliente. También están, claro, los que en una alcoholemia en la que no hay tu tía -de cuya condena sólo se puede uno escapar de una forma-, le dicen al cliente que no se conforme, y que irán a juicio; dese el cliente por muerto.
Buen abogado es uno que sepa bien de civil, porque las guardias -con excepciones- las hacen los de oficio con la punta de la polla; instrucción, como se dice en el foro, es sota, caballo y rey. Buen abogado es quien me llevó la demanda contra mi banco (condiciones generales de la contratación, vulgo cláusulas suelo), sin tirar de modelo, junto con un informe pericial de un economista que tenía en su despacho. ¿A quién le pedí consejo? A la Letrada de Justicia de mi Juzgado, no a nadie que pasaba por la calle.
Dices tú de mili...