Un colega hingeniero casi tiene un lío con una tipa, que parecía la típica amable venezolana con tono meloso, cuerpo perfecto (delgada y durita) y cara de plátano, pero no se puede tener todo, él es un tipo normal, como somos la mayoría.
Ella, trabajando en no sé qué a media jornada, imagino que teleoperadora de algo.
Según se iba acercando a una posible fecha de boda, él, que rico no es pero sí con un sueldo digno, le dice que separación de bienes, por supuesto la dama se lo tomó muy bien, dijo que eso no era amor. Pues ya barruntándose eso se enteró después, poco antes de cortar, que llevaba tres o cuatro meses sin tomarse la pastillita... menos mal que falló el tiro el cazador.
Tuvo suerte y la perdió de vista, empezó al poco con otra ingeniera, y tan contentos, trabajos y situaciones personales muy similares, y ahí siguen, descendencia incluida.