“Nunca se besaron, pero al menos bebieron de la misma botella.” -o escribe tu propio relato sobre la quedada de Hafsol-
Al principio todo había ido bien. La forera había ido con un par de amigos –por si los oweds-. Los invitó a unas copas y ella bebió de su 1/3 de heiniken. Después salieron juntos el resto de la noche y todos reían y reían y él se sentía uno más. Ella lo miraba de vez en cuando y él no apartaba la mirada. Ya en el coche los tíos se pusieron delante y le dijeron que iban a llevarlos al hotel; mientras ella se acurrucaba junto a él en el asiento posterior.
Empezaba a sentirse poderoso y con el pene sensible. Ya se imaginaba las caras de placer que ella iría poniendo, esas caras que tanto le gustaban, cuando las mujeres abren la boca y cierran los ojos, y emiten esos sonidos tan particulares, como si no fuesen ellas las que hablaban si no sus cuerpos, como si hablasen los músculos, los nervios, las articulaciones. El iba a arrojar tanto esperma como agua las ballenas y...
... llegaron rápidamente y al apearse alguien le pegó un rodillazo en los cojones. Apenas tuvo tiempo para decir ¿pero que hacéis? Porque todos estaban a su alrededor riendo y pegándole patadas. Una patada de le golpeó de lleno en la cara... y el tartamudeó con la cara cubierta de sangre... pero que queréis? ... dijo intentando levantarse y ELLA dijo “a ti”. Y de inmediato le arreó una patada con sus zapatos en la cara y un ojo quedó medio cerrado. Con el zapato que el soñara en ir quitando poco a poco mientras le besaba la pierna, y ahora él era un bulto que gemía encogido en el suelo. Intentó juntar todas sus fuerzas y se levantó de repente lanzando golpes que nunca llegaban al blanco; y uno no paraba de pegarle puñetazos en el hígado, y los demás se echaban sobre él pegándole puñetazos en la cara, taconazos en la espalda hasta que quedó tirado. Uno lo agarró del pelo y le levantó la cabeza, “pero que querías, gordito, querías divertirte”, y señalaba a la forera y le pegó un puñetazo y su cabeza se volvió al suelo.
Otro le cogió la cartera, y él escupía sangre y ELLA cogió una piedra y se la restregó por la cara “querías restregar los morros, pues restriega”, y él hipaba, y escupió un diente, y uno lo agarró por las orejas y lo fue llevando hasta una zanja y los demás iban detrás pegándole patadas en las piernas y en la espalda, y él hacía algo parecido a llorar y decía algo parecido a “ pof favor”. Y ELLA lo dejó allí tirado pero antes le pegó una patada en el estómago, y le escupieron y le llamaron hijo de puta, y alguien meó por encima del, y dijeron “vamos”. Y mientras arrancaban el coche vieron como él trataba de levantarse ayudándose de las manos, levantó un poco la cabeza, avanzó a gatas un poco y cayó definitivamente en la zanja.