Teniente CAMPANO rebuznó:
¿Leverkhün? ¿El pactario de Mann?
Yo he leído casi todas las historias fáusticas y siempre me ha molestado la presencia del ritual satánico. Me parecía demasiada credulidad en comparación con la altura espiritual de los pactarios.
En Mann desaparece el pacto ridículo, pero la sutilidad del acuerdo no acaba de convencerme o directamente no la entendí.
El contrato se consuma con la relación sexual mantenida con Esmeralda y su cuerpo "cargado de peligro". Pero aquí faltaría la voluntad de Leverkhün. Transcurre el tiempo y aparece el diablo en una escena delirante (que como idea está bien aunque la técnica narrativa de diario dialogado me parece forzada). El caso es que se manifiestan las condiciones: el tiempo (aunque Mann falló en la aritmética del 1 al 24), el poder (la creatividad), la entrega del alma y la inédita cláusula de salvación del amor.
Y aquí es donde hace aguas mi entendimiento.
El poder. ¿Realmente triunfó como creador?
La entrega del alma. ¿Es la locura inconsciente un verdadero castigo considerando que se le anula la capacidad de apreciar la pérdida de creatividad?
La cláusula de salvación. ¿Acaso no amó Leverkhün? Hay amor por todas partes. Amor al perro, amor a su amigo biógrafo, amor homosexual con el violinista, amor a la chica que le robó el violinista, amor al sobrino... Y sin embargo, no se salvó, volviendo al desenlace trágico que Goethe soslayó, enamorado de su personaje... o de sí mismo.