yo lo que más echo de menos de haberme hecho mayor son esos chorizos inmensos que hacía hasta los 17 ó por ahí.
Aún recuerdo cuando vivía en casa de mis padres y después de cagar y tras varios intentos tirando de la cadena, eso no pasaba ni pa dios.
Entonces tenía que ir a la cocina, coger el cubo de la fregona y tirar dos o tres. Normalmente con esto era suficiente.
Pero en algunas ocasiones el truño se quedaba ahí, tan campante, inamovible. Entonces no me quedaba más remedio que aplicar el remedio que alguna vez usaba mi madre cuando yo era más pequeño y la pedía ayuda: coger un cuchillo y cortar el zurullo en dos o tres trozos. Luego ya con la ayuda del cubo de la fregona acababa pasando.
Ahora la verdad es que mis cagadas la mayoría de las veces son blandas o semiblandas. Cuando alguna me sale especialmente gruesa y recia la verdad es que me vienen esos recuerdos y me siento genial.
un saludo