Derrotas y miserias, sino del forero

Venisio

Asiduo
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17 May 2018
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Derrotas secretas, olvidadas por uno mismo.
Reflexionemos sobre nuestros derroteros. Aquellos momentos patéticos, de miseria vital, que no podemos olvidar del todo pero perduran en las antípodas de nuestra mente, inextinguibles.
Aquella vez que quisimos impresionar a una moza y se nos vió el plumero dando tremenda pena y ridículo.
Cuando tratamos de sonreir cortéstemente tras una jornada de extenuación y nos sale una mueca tan grotesca que te miran como si fueras un true downie.
Las veces que nos hemos dado una paliza de kilometros para hacer un favor al jefe y soltamos aquello de "no pasa nada, ha sido un momento".
Pasar de visitar a tu abuela enferma porque te deprimía.
Aprovecharte de un tontito, sacándole dinero, endiñándole marrones (esto me ha pasado más como víctima , pero bueno xD).
Renunciar a tus sueños por mariconazo.

En fin, yo no aporto mucho porque no he vivido apenas, pero ustedes... comenten.
 
Meterme con quién no debía a través de la pantalla. Luego me dieron de mí propia medicina y fue horrible. Al menos me sirvió para aprender la lección.

Otra, cuando rechacé a una tía porqué me gustaba otra, y esa misma semana la que me gustaba, perdió el interés en mí. Jugada maestra por mí parte.
 
Editado cobardemente:
Derrotas secretas, olvidadas por uno mismo.
Aquellos momentos patéticos,

Recuerdo que de niño (más de 10 años jejeje) me daba tanta vergüenza hablar que por no pedir ir al baño me cagué encima en un apretón máximo. Ya sabéis que en esos momentos echas unas plastas de a kilo. Los pobres chavales diciendo que golía mal el aula y yo haciéndome el loco.
 
Recuerdo que de niño (más de 10 años jejeje) me daba tanta vergüenza hablar que por no pedir ir al baño me cagué encima en un apretón máximo. Ya sabéis que en esos momentos echas unas plastas de a kilo. Los pobres chavales diciendo que golía mal el aula y yo haciéndome el loco.
Cochino. ¿Y qué hiciste luego? Siempre contáis las historias a medias, copón.

Meterme con quién no debía a través de la pantalla. Luego me dieron de mí propia medicina y fue horrible. Al menos me sirvió para aprender la lección.

Otra, cuando rechacé a una tía porqué me gustaba otra, y esa misma semana la que me gustaba, perdió el interés en mí. Jugada maestra por mí parte.
Y tú, lo mismo, hijo de la gran puta.
 
Pero que cuentes qué pasó, hostias!
No puedo dar detalles de la primera anécdota. Te jodes.

De la segunda, básicamente que una quería algo serio conmigo y justo esa semana comencé a hablar con otra. Esta otra me gustaba y mandé a la otra a pelar castañas.

Una semana después de eso, la que me gustaba me dió puerta a mí.
 
Recuerdo que de niño (más de 10 años jejeje) me daba tanta vergüenza hablar que por no pedir ir al baño me cagué encima en un apretón máximo. Ya sabéis que en esos momentos echas unas plastas de a kilo. Los pobres chavales diciendo que golía mal el aula y yo haciéndome el loco.
Jejejjeje qué serdo!
 
Cochino. ¿Y qué hiciste luego? Siempre contáis las historias a medias, copón.

Joder, pues irme a mi casa escocido. Supongo que mi madre me metió en la ducha y tiraría el plastón a la basura.

Preguntas unas tonterías que no se encuentran ni en el hilo de Irán...
 
Joder, pues irme a mi casa escocido. Supongo que mi madre me metió en la ducha y tiraría el plastón a la basura.

Preguntas unas tonterías que no se encuentran ni en el hilo de Irán...
Hombre, serdo, la pregunta era buena y el asunto daba mucho de sí. No esperaba un desenlace tan convencional. Lo siento.
 
3-3 en el luminoso. minuto 39, últimos pases rápidos, mantener posición y buscar tiro media altura. el equipo juega abajo y se apoya en moi, el mejor arquero del campeonato. El puskas de ese año me dijo que para lo gordo que estaba me movía como una pantera. subimos a mitad de la pista, recibo la bola. LA PISO TRANQUILO, un enano me la puntea desde atrás -imposible verlo, era bajísimo y muy malo- y se la da, de rebote, al equipo contrario. Corro hacia la portería tan rápido que pierdo una zapatilla. Quedan SEGUNDOSSS! disparan y atajo de espaldas, las patillas de zoff brillan y me dan suerte, vuelven a disparar y resulta ser la zapatilla que la ha pateado uno de mi PROPIO equipo. YO salto cual tigre a atajar LA BOTA (que recojo entre mis pechos incrédulo) a la derecha, la bola real entra por la izquierda. Mis compas me miran yo no me lo creo.

el pabellón en silencio total. increíble. jugón.
 
Cuéntanos otra vez cómo tu madre no te compró nunca phoskitos y te daba bocadillos de morcilla de calabaza.
Cierto y mi puto padre, el garrulazo borracho, aparte de hincharme a hostias siempre que podía, me daba los pellejos del tocino para que los royera con mis dientecitos puntiagudos de ratoncito. @En plan!!, el monje ortodoxo piensa que suplanto tu identidad. Dile algo.verruga.webp
 
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