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- 15 Jun 2026
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Todo ésto se acabará cayendo por su propio peso.
La sustitución de los trabajos por parte de la IA, aunque vaya a llegar más despacio de lo esperado, va a afectar primariamente, al menos de entrada, a los trabajos de escritorio y conocimiento (lo que en inglés se llama white-collar), y no solo es que una gran parte de esa fuerza de trabajo sean mujeres, sino que las mujeres con profesiones de alto poder adquisitivo se concentran todas ahí. Las que no están ahí, tienen los trabajos clásicos que atraen a las mujeres (enfermeras, niñeras, prostitutas, etc), salvo algunas excepciones.
Cuando inevitablemente toda esa fuerza de trabajo femenina quede desempleada, no serán capaces de reciclarse para hacer trabajos manuales, predominantemente masculinos, porque si fueran capaces o tuvieran interés en hacer esos trabajos, lo hubieran hecho en las décadas de feminismo que llevamos. Sin embargo muchos hombres sí se podrán reciclar.
Y cuando esas tías se vean de nuevo mano sobre mano, solo tendrán como opciones, o vivir solas de sus ahorros hasta la muerte, o pelear entre ellas por la atención de una menguante clase directiva masculina, o aceptar juntarse con los hombres a los que miraban por encima del hombro cuando a ellas la IA no les había quitado su trabajo.
La sustitución de los trabajos por parte de la IA, aunque vaya a llegar más despacio de lo esperado, va a afectar primariamente, al menos de entrada, a los trabajos de escritorio y conocimiento (lo que en inglés se llama white-collar), y no solo es que una gran parte de esa fuerza de trabajo sean mujeres, sino que las mujeres con profesiones de alto poder adquisitivo se concentran todas ahí. Las que no están ahí, tienen los trabajos clásicos que atraen a las mujeres (enfermeras, niñeras, prostitutas, etc), salvo algunas excepciones.
Cuando inevitablemente toda esa fuerza de trabajo femenina quede desempleada, no serán capaces de reciclarse para hacer trabajos manuales, predominantemente masculinos, porque si fueran capaces o tuvieran interés en hacer esos trabajos, lo hubieran hecho en las décadas de feminismo que llevamos. Sin embargo muchos hombres sí se podrán reciclar.
Y cuando esas tías se vean de nuevo mano sobre mano, solo tendrán como opciones, o vivir solas de sus ahorros hasta la muerte, o pelear entre ellas por la atención de una menguante clase directiva masculina, o aceptar juntarse con los hombres a los que miraban por encima del hombro cuando a ellas la IA no les había quitado su trabajo.
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