Ayer hablaba con un amigo madridista sobre estas elecciones y las promesas que están haciendo uno u otro. El colega estaba un tanto contrariado, él ha sido florentinista a muerte -al punto que todos pensábamos que si un día tenía un hijo le llamaría Florentino- pero esa fase ya quedó atrás: lleva mucho tiempo afirmándome que Flopper tiene que irse, que es necesario para el Real Madrid ya que está, a fin de cuentas, gagá.
Respecto a Riquelme me decía que no se fía: le ve como un tipo oscuro, vendehumos y como alguien con demasiados, y sorprendentes, apoyos. Además asegura que la campaña de Riquelme se derrumba ante una simple pregunta:
¿Cómo va a pagar todo lo que promete?
Haaland tiene contrato tras renovación hasta 2034 con un sueldazo, eso hay que mejorarlo además de pagar un traspaso; con Rodri parecido ya que no deja de ser un Balón de Oro; ¿la ciudad del socio prometida cómo se paga?; dicen que suena Klopp, éste no cobra en abrazos... Y así todo. El colega está con la mosca detrás de la oreja porque ve mucha pomada por parte de la prensa a Riquelme ya que no le preguntan o quieren sacar a la luz la contrapartida de estas promesas, los sacrificios a hacer.
Esto sin entrar en que, por ejemplo, Haaland no solucionaría los problemas que él ve necesarios solucionar en la plantilla del Real Madrid.