"La derecha muestra, desde el inicio de la democracia y frente a la consolidación del sistema público de pensiones, una verdadera obsesión por recortarlas. La mueve, por una parte, el afán por reducir los costes salariales que exige la creciente acumulación de capital, siempre a la búsqueda de rendimientos máximos. Los salarios se han mantenido congelados en términos reales durante treinta años en España y llevan décadas intentando recortar las pensiones, que también son costes salariales."
"El segundo y poderoso motivo que mueve a los recortadores es el negocio de las pensiones. Si no existe un sistema público de pensiones o si este se limita a garantizar pensiones de supervivencia, se abre una enorme “oportunidad de negocio” para Bancos y Aseguradoras, que ofertan pensiones privadas (...) Este negocio, que se basa en la privatización, incluso parcial, de las pensiones hoy públicas, podría explicar por qué prácticamente todos los estudios que concluyen que nuestro sistema actual no aguanta y hay que recortar las pensiones están financiados por Bancos o Aseguradoras."
"La furia reformadora alcanzó su cénit en 2013, con la mayoría absoluta del Partido Popular en el Congreso. Se constituyó un Grupo de Expertos, formado mayoritariamente por personas ligadas a los Bancos y las Aseguradoras, habituales autores de propuestas de recorte. Orientada por los trabajos de ese Grupo, la mayoría-rodillo del Partido Popular permitió aprobar reformas nunca vistas, que auguraban a los cotizantes unas pensiones futuras rebajadas en un 40% y a los pensionistas una revalorización que, en la práctica, reducía cada año sus pensiones en términos reales. Todo se fraguó sin pasar por el Pacto de Toledo, despreciando los acuerdos anteriores para consensuar las reformas de las pensiones. Los interesados en socavar el sistema público vieron en la mayoría absoluta del Partido Popular una oportunidad para recortar salvajemente el gasto en pensiones, sin consideración de los acuerdos anteriores, ni del bienestar de los pensionistas, ni de las legítimas expectativas de los cotizantes."
"En este punto, los recortadores constatan que se han quedado sin argumentos. En primer lugar, la quiebra del sistema público, incansablemente anunciada desde hace más de cuarenta años, no se ha producido y todo indica que no se va a producir, al menos en un horizonte temporal amplio."
"Sobre todo, los recortadores se han quedado sin el argumento demográfico, esgrimido durante décadas casi como única razón para anticipar la ruina del sistema público y justificar los recortes. Desde el inicio de este siglo, el crecimiento de la población de España ha sido notable, gracias a la llegada de inmigrantes, que vienen a trabajar. La ratio entre personas en edad activa y mayores de 65, que iba a bajar hasta un pensionista por activo, ahora alcanza 2,5 personas en edad activa por cada persona mayor y sigue aumentando."
"Las derechas ya no piensan en reformas sino en un cambio de modelo. Y podrían aprobar cualquier cambio, si la coalición de ultraderecha consigue la mayoría absoluta, como hizo Rajoy en 2013, cuando alumbró la, hasta ahora, reforma más nociva de nuestra historia para los pensionistas. Aquella pudo ser revertida gracias a la movilización de los pensionistas y a la acción del Gobierno progresista de coalición. ¿Quién tendrá que revertir en el futuro la reforma que haría una coalición de ultraderecha con mayoría absoluta? ¿Sería incluso revertible?"