Le dieron a elegir entre el fuego purificador o estar encerrado 24 horas en una habitación con música de Bad Bunny al máximo de volumen. Escogió el método menos doloroso.
Son gente de una crueldad extrema.
Ahora en serio, claro que hay que tener rasgos psicopáticos para hacer eso, pero ellos lo ven como un negocio y un trabajo, no tienen remordimientos ni cargos de conciencia, es una forma de imponer respeto y miedo a sus rivales.
Y en Méjico tienen otra cultura de la muerte distinta a la de aquí, no les importa mucho matar y ser matado.