¿Hay alguna tía en el foro?

Rastrer0 rebuznó:
Aci Dulante rebuznó:
Demonios, rayos, centellas que dirían en los libros de Tintín. Debería sentirse ofendido cuando el poseedor de semejante taladro venoso se dirige a usted en tales términos.

Demonios, rayos, centellas y centollos, soy un cúmulo de desechos y usted mi pecado. Regrese, regrese de entre los habitantes del limbo, aún no es tarde, aún no habéis dado el paso final.

Regresad entre brisas y dejad que los vientos encarcelen en el olvido los malos tiempos que los hijos de mordor nos hacen leer.

Regresad, regresad todos y haced que mi testículo derecho sonría a mi testículo izquierdo mientras me masturbo placenteramente con vuestras pequeñas perlas de sabiduría gratuita.

No es una muestra de mi ADN en su culo lo que estoy redactando, es solo una petición que le hace mi aburrimiento.

Muerte al infiel, las cruzadas han llegado y Jerusalén caerá. Un nuevo orden no quiero, quiero mi antigua sucesión de leyes básicas.

Te lo ordeno, se que sabrás entenderlo.

Y el fenix resurgira de sus cenizas, un deseo que muy a mi pesar imposible de satisfacer, hoy por hoy.

Para que la batalla tenga buen fin, se precisan de oficiales que sepan llevarla a buen puerto. Y ese es el llamamiento.

Los cabos no pueden mas que inmolarse por la causa. Y algunos con suerte, sobrevivir y algun dia comandar la siguiente lucha.
 
Abruzzi rebuznó:
Para que la batalla tenga buen fin, se precisan de oficiales que sepan llevarla a buen puerto. Y ese es el llamamiento.

Los cabos no pueden mas que inmolarse por la causa. Y algunos con suerte, sobrevivir y algun dia comandar la siguiente lucha.

Usted, aunque sin pleno derecho a ello, es una de tantas semillas. Pronto la fruta estara madura y podremos aplastarla con la misma fuerza que un lemur emplea en evacuar sus efluvios.
 
Aci Dulante rebuznó:
Abruzzi rebuznó:
Para que la batalla tenga buen fin, se precisan de oficiales que sepan llevarla a buen puerto. Y ese es el llamamiento.

Los cabos no pueden mas que inmolarse por la causa. Y algunos con suerte, sobrevivir y algun dia comandar la siguiente lucha.

Usted, aunque sin pleno derecho a ello, es una de tantas semillas. Pronto la fruta estara madura y podremos aplastarla con la misma fuerza que un lemur emplea en evacuar sus efluvios.

Esperemos pacientemente el momento, pero mientras, que vengan los oficiales.
 
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