MADXTAR rebuznó:
TRISTANBRAKER, EL MÁS 'FREAK' DE LOS CAZAFANTASMAS
Tristanbraker alcanzó cierta popularidad después de que un grupo de parapsicólogos anunció el 29 de mayo de 1990 que había grabado lamentos fantasmales en el madrileño palacio de Linares, sede hoy de la Casa de América. Días más tarde, la Policía detuvo a la directora del equipo, la psiquiatra Carmen Sánchez Castro, por haber librado un cheque sin fondos ocho años antes. Poco a poco, todos y cada de los expertos en lo paranormal que habían avalado el trabajo de la cazafantasmas se fueron bajando del carro. Al final, Sánchez de Castro se quedó sola en su defensa del misterio. Pero antes peregrinaron al palacio de Linares todo tipo de misteriólogos, Tristanbraker y su hijo de 19 años incluidos, e hicieron las delicias de los periodistas con sus disparatadas declaraciones.
De aspecto quijotesco, el parapsicólogo madrileño saltó pronto de las romerías nocturnas a la caza de almas en pena al programa 'Al ataque', que Alfonso Arús dirigía en Antena 3 Televisión. El periodista catalán llenó el espacio de 'freaks', con el curandero y 'contactado' Carlos Jesús a la cabeza. Fueron buenos tiempos para Tristanbraker. No parecía importarle que media España se riera de él y sus compañeros de andanzas. Había creado la Asociación Esotérico Cultural Española y esperaba que la fama televisiva le reportara el dinero necesario para sacar adelante sus proyectos.
"Estamos haciendo este aparato, que hemos bautizado como 'Bobby's' y que en 'Al ataque' me han dicho que me van a financiar, así como un coche para menearnos. Del 'Boby's' sale un chorro pulverizado de una especie de líquido que evita que los átomos de los fantasmas se puedan juntar. Además, lleva una luz muy fuerte roja que hace que se vea la silueta del espíritu", explicaba en marzo de 1993 en la revista 'Teleindiscreta'.
El 'Boby's' era una versión casera de las coloristas 'armas' de plástico infantiles, con una voluminosa lintera apoyada sobre el cañón y, cuando el parapsicólogo lo dejaba en casa, sabía que estaba a buen recaudo. Varios muñecos de gnomos eran su "particular sistema de seguridad" desde que habían ahuyentado, según Tristanbraker, a unos ladrones. "A éste -decía mientras enseñaba al periodista una réplica del personaje protagonista de la serie de animación 'David el gnomo'-, que tiene los ojos azules, se le cambian a verde cuando alguien no le cae bien".
Tristanbraker tenía 46 años cuando Alfonso Arús le descubrió. Había sido carpintero y electricista. Después, muchos le han visto en El Retiro, con su tenderete de vidente puesto junto a los de otros augures del parque madrileño. Volvió así al lugar del que había salido, ese submundo ubicado entre la credulidad y la pequeña picaresca en el que malviven personajes como él mientras otros, que no creen en nada de lo que predican y que se presentan ante la opinión pública como serios investigadores, se hacen de oro.