Pero quién está soltando cátedra, que suspicaz estás. Aparte de los expertos, ¿esas comidas realmente te gustan? Porque yo probé el tempeh y la proteína de guisante texturizada hace años y no se las daría ni a un perro abandonado.
La soja es más o menos insípida, depende de lo que le pongas para darle sabor. Es básicamente la forma más barata de tener la proteína que necesito y luego poderle añadir un sabor que me guste. Pero la he comido sola y tampoco me disgusta.
El queso batido sí me gusta.
Yo el tofu la compro en el Ta Tung o en el asiático de Leganitos. Hay de muchos tipos, el màs básico a poco más de un euro el kilo.
Aquí en Canarias ya no tengo la variedad que tenía en Madrid, hay que tirar con lo que hay.
220 gramos de proteína, estás entrenando o haciendo ejercicio de alguna forma para sacarle más partido a las protes?
Ayer fueron solo 100, hoy ha sido más para compensar. Solo estoy caminando.
Mi empeño con la proteína es porque es más saciante que los otros macronutrientes (con lo cual es adecuada para no tener hambre durante las horas en las que no comes) y más secundariamente porque su TEF (thermic effect of food) es mayor, con lo cual absorbes un poco menos de calorías que con otros macronutrientes.
Hay estudios que indican que aún sin hacer ejercicio la proteína preserva algo de músculo durante los periodos de déficit calórico, pero solo un poco. Tendría que hacer ejercicios de fuerza, pero es que soy incapaz de convertirlo en una rutina. Me aburre infinitamente, igual que los deportes.
Pero proteína eminentemente de soja texturizada, que aunque sea completa es como decir que el RCD Espanyol es un equipo de fútbol. Cuidado con eso.
Si te vas a poner exquisito con lo de la biodisponibilidad y otros detalles, que lo entiendo, te recuerdo que yo lo que quiero es perder grasa y que estoy en más de 100 kg y mi presupuesto es limitado. Es una cuestión de prioridades, yo no estoy buscando competir en nada.
Te lo digo de la siguiente manera, para llegar a esas proteínas con algo de origen animal que no me requiriese cocinar, necesito más dinero, y para eso necesito trabajar. Y trabajar, que es aguantar imbéciles que solo quieren explotarme, afecta directamente a mi salud mental, la cual al empeorar me lleva de nuevo a la ingesta compulsiva. Con lo cual estoy de nuevo en el hoyo.
Mis prioridades son las que son por como es mi vida. No proyectéis vuestros objetivos sobre mi, porque no son los mismos. Yo estoy luchando para sobrevivir nada más.