Pronunciación clásica
Está claro que cualquier estandarización lingüística es sólo una convención: cuando a la mayoría de la gente nos hablan del latín, instintivamente pensamos en Julio César o Cicerón. No pensamos en el latín de Erasmo o el del Papa.
O sea, el “latín” sin más se sobreentiende que es el latín “clásico” (siglos I a. C. al III d. C.). Según lo dicho, la “exacta pronunciación del latín” sería la pronunciación de la clase culta en la época de Augusto, pero esto es una convención como cualquier otra. De todos modos, se podrían dar las siguientes reglas para la pronunciación clásica:
C/c siempre sonido [k], por lo tanto 'fecit' suena [fekit]
G/g siempre com [gu] en 'guerra'; 'regina' suena [reguina]
H/h al comienzo de palabra ligeramente aspirada /parecido a la 'h' de 'home'/. Así se distingue, al hablar, 'habes' (tienes) de 'abes' (estás ausente). En todos los otros casos nunca se pronuncia: pulcher [pulker], rhetoricam [retoricam], thesaurus [tesaurus]. Pero después de 'p' se pronuncia como la 'f', ejemplo: philosophia [filosofia].
LL/ll se pronuncia como 'l' doble, 'puella' [puel-la], 'illorum [il-lorum]. Igual en el caso de otras consonantes dobles: accidere [ak-kidere], appellare [ap-pel-lare], difficilis [dif-ficilis]
V/u siempre se pronuncia como u: quidam [kuidam], sanguinemque [sangüinemkue], Vinum [uinum]
S la 's' inicial siempre se pronuncia, al igual que en ingles, schola [skola], scire [skire].
X/x suena como 'ks', dixerat [dikserat], duxit [duksit]
Y/y suena como la 'u' del francés o la ü del alemán.
Z/z suena 'ds'; Xenonem [dsenonem], gaza [gadsa]
ae/oe las dos vocales forman diptongo. Se pronuncian aunque la e tiene un sonido cerrado: rosae [rósae]
En el caso de latín clásico existen tantas pronunciaciones como lenguas europeas, de hecho existe una llamada eclesiástica, que es la que utiliza la Iglesia, y luego los franceses, ingleses, italianos, en tiempos medievales, crearon las suyas. Así, por ejemplo caelum, un español medieval lo pronunciaría como selum, pero un italiano medieval lo pronunciaría como chelum.
En el siglo XIX al XX se llegó a determinar cómo debería ser más o menos la pronunciación clásica, determinando cuestiones como qué vocales eran largas o cortas, etc. Por ejemplo, caelum se pronunciría Kaelum. Se tomaron como los siguientes factores:
§ las comentarios y correcciones hechas por los gramáticos romanos;
§ burlas que hacían los escritores cultos de las formas vulgares;
§ las faltas de ortografía de los romanos;
§ las falsas transcripciones hechas espontáneamente en inscripciones públicas, como lápidas, etc.;
§ los errores de transcripción en documentos latinos clásicos;
§ inscripciones con pronunciación vulgar;
§ la genealogía de las lenguas romances;
De esta manera se llegó a establecer una pronunciación clásica que se llamó pronuntiatio restituta, o pronunciación reestablecida. Después de la segunda guerra mundial, se fue implantando en la comunidad internacional científica esta pronunciación.
La pronunciación del latín fue cambiando notablemente a lo largo de los siglos, según los ámbitos geográficos en que se estableció. Cada provincia romana tenía una pronunciación distinta del latín basado en el acento de las lenguas prerromanas que existían en la zona. Por ejemplo, Caesar suena:
Chesar en pronunciación italiana
Sesar en pronunciación francesa
César en pronunciación castellana
Tsesar en pronunciación alemana
Sisa en pronunciación inglesa