No te preocupes, mujer...
A mi me pasó algo parecido hace muchos años, cuando era estudiante, y no me agobié nada.
Volvía de clase a mi piso de estudiante con unas ganas de cagar de la hostia...había comprado el periódico y subí las escaleras encantado con la idea de soltar un zurullo mientras leía la prensa, cuando...
Entro en casa y me encuentro que un tipo que no conocía de nada (el fontanero) daba explicaciones a uno de los que vivía en el piso sobre los problemas que tienen las bajantes de fecales en los pisos baratos, frente a la taza del water desmontada...hostias tú ...¿y que hago ahora? me pregunté...bajar al bar no me dá tiempo, dejar el zurullo en el descansillo tampoco es plan...
Me cojí la cazuela que usábamos para los espaguetis y tranquilamente en la soledad de mi habitación planté el chopo, mientras leía El País...
Estuve tentado de dejar la cazuela en su sítio una vez eliminada la prueba del delito, pero los espaguetis eran una comida muy socorrida en aquellos tiempos...
Así que, acabada la faena, bajé a la calle con la cazuela (por cierto, me crucé en el portal con una vecina, a la que le dije que en la cazuela llevaba unos txipirones que me salían muy bien a casa de unos amigos) y la tiré a un solar que había cerca del portal.
Compré otra cazuela, pero no confesé nada cuando uno de los del piso dijo que la cazuela de los espaguetis no parecía la de antes...