Hoy ha venido a la hack squat mientras la usaba yo. La he saludado:
- Cuánto tiempo, ¿Qué tal?
- Bien, ¿Tú?
- Cansado. Oye, quería preguntarte una cosa.
- Dime.
- ¿He hecho algo que te haya molestado?
- No, ¿Por qué?
- Porque me evitas. Me gustaría saber por qué.
- No, es que voy muy a lo mío, muy centrada en entrenar.
- No es verdad.
- Que sí, me lo dicen mucho, tal.
- Eso creía yo, hasta que te vi ir con tu amigo el de las gafas a charlar.
- ¿Qué amigo de las gafas?
- (Le describo al Harry Potter)
- No sé quién dices, no tengo amigos así.
- Ok, ya. Podría aprender un montón de ti, es una pena que no hablemos más.
- Pregúntame cosas cuando quieras.
- Es que no quiero molestarte, Irene.
- No molestas. Bueno, vamos a darle que me quedo fría.
Una hora más tarde vino el HP a darle la turra. Ella no volvió a mirarme ni se despidió al irse del gym (donde voy a ver pollas) (donde voy a ver pollas).
No sé, esperaba que al menos fuese honesta. Qué basura de tía.