Considero que no lo terminan de comprender. Voy por partes, como T-Bag:
1) Es facilísimo aprobar la carrera. Ahora, de ahí a ser un buen maestro, hay un trecho, como en todas las carreras. Personalmente, si el Estado no me deja enseñar a los niños a querer aprender y me obligan a hacerles rellenar fichas, me haré teórico o algo. Y si puedo colaborar en que no haya tanto gilipollas en este país, mi vida habrá servido para algo.
2) Somos unos 10 tíos, todos heteros menos uno que no sé cómo se llama. Imaginen cómo puede ser una fiesta universitaria o una cena de clase, con 250 tías borrachas que buscan rozalización. Igualmente con la pertinente fiesta de los jueves, en sus pisos jugando a la botella y a "beso verdad atrevimiento"

Con erótico resultado.
3) Obviamente, cuando termine la carrera opositaré y cuando apruebe tendré un puesto de trabajo fijo y estatal. A no ser que le pegue una hostia a un niño, me folle a una niña o viceversa, no me despedirán en la vida,cobraré dos pagas dobles y tendré un horario cojonudo, lleno de puentes y vacaciones. Lo cual tiene su aquel.
4) Hay clases en las que soy el único tío entre 60 mujeres. En verano, un lujo rebosante de camisetas de tirantes, medias de rayas, falditas, tangas, pantalones apretados, escotes...
Joder, es que no saben lo que es esto. Gloria bendita

No lo cambio por un nerd con bigote de morsa que me quiere enseñar a usar el RedHat en klingon.
Respecto a la ladrona, es cierto que no la dejaría al cuidado de mis hijos. Pero a ustedes tampoco y algunos me caen mejor. Tankian, ¿quieres ser mi babysitter?
