Yo, si fuera el palaciego (joder, es que hasta le cuadra el gentilicio), le daba bola a la heredera y me la empotraba salvajemente una temporada por delante y por detrás a calzón bajao. Y si pudiera ser en la alcoba de la princesa, que ha de oler a rosas y fresas, mejor (
@Ferris sabe mucho de princesas encantadas y sabrá a lo que me refiero). Pocos podrían jactarse de haber visto su mísera picha bien rechupeteada por una futura reina de las Españas y ver tragada hasta la última gota de ese semen plebeyo por una boquita que solo se alimenta de néctar y ambrosía de los dioses. Cuando se harte de fluidos reales, que diga que se ha hecho republicano y la repudie, que buenas guarras no le van a faltar. Y entonces se cumplirá aquello que decía el poeta:
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa
que ha perdido el color.
Oh, Gavi: buen futbolista y mejor persona.