Hay poco que contar, es como si te follas un muñeco.
Me lo pidió como un favor, yo joven, guapo a rabiar, se me levantaba viendo el vuelo de una mosca y si, eramos amigos.
Andaba yo por los 24 años y ella con pareja, una especie de hermafroditas que se operó para ponerse polla, quiero decir su pareja (esto es otra historias)
Me dijeron que querían tener un hijo, me negué en repetidas ocasiones, pero al final acepté y su novio la metió en la cama completamente en pelotas, y mientras el esperaba en una salita al lado, yo me introduje en su dormitorio dispuesto a terminar rápido y con éxito el acontecimiento.
Empalmado, le separé las piernas y la introduje el rabo, ella inerte y paciente acepto las embestidas, 15 o 20 y la introduje el semen en su interior.
No hubo caricias, ni besos ni mamadas ni pollas en vinagre, solo quería terminar y largarme de allí.
A la salida el novio, sonriente, va y me pregunta que tal.