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Debido a la incesante oleada e invasión de inmigrantes a nuestra ciudad, uno se olvida de los ladrones autóctonos, los carteristas, los camorristas, los canallas, las oscuras gentes de Madrid que se hicieron tan famosos en algunas obras de los de la generación del 27.
Pobretones, ladronzuelos, bribones, timadores... Ya ni los recordaba con tanto navajero gitano, huele pegamento quechua, porterista ucraniano, pistolero ruso, saca huesos birmano...
Y es que hoy, he tendido la suerte de reecontrarme con el timador de toda la vida, castizo, humilde, seguro de si mismo y un poco arriesgado.
Había quedado para comer con mi padre, y habiamos acordado que me pasaba a buscar a las 13:45 en mi portal, esperandome en su coche, coche que debe valer lo mismo que mi casa, metros cuadrados madrileños.
Me visto como todos los dias, me pongo la chamarra (cazadora) y bajo. Cuando me voy acercando al coche, de lejos, veo como a cada lado hay dos tipos hablando con mi padre, que estaba dentro del coche, con las ventanillas subidas al parecer. No le dí la mayor importancia, e iba acercandome hasta que cuando estaba a 3 metros del coche los hombres empiezan a tirar de los tiradores con fuerza como intentando abrir el coche. Lo primero que se me ocurre es cogerle con el brazo por el cuelo al que estaba tirando de la puerta del acompañante y tirarle al suelo mientras que mi padre, en el mismo tiempo que yo habia hecho eso, ya tenia al otro cogido por el cuello y soltando improperios en una lengua cercana al batua pero que no sabría reconocer, mientras veo (mas bien intuyo porque yo estaba con el otro) que le está zurrando (mi padre tambien hizo boxeo hace tiempo y eso es como montar en bici, como la mala leche), mientras que yo con un par de patadas en la cara al que tenía en el suelo, conseguí finiquitar el asunto, ya que salió corriendo. Me acerqué al que tenía sujeto mi padre y estaba medio alelado, mi padre aparte de haberle renovado la rinoplastia le estaba ahogando y le dije que le soltase, no sin miedo incluso de llevarme yo mismo una buena, viendo el nerviosismo de mi padre. Tras la huida del último de los dos, nos metemos en el coche y me cuenta como ha empezado.
Estaba mi padre tranquilamente en el coche esperandome, cuando se asoma un tipo por la ventana -subida- del acompañante y le dice que baje la ventanilla que quiere hablarle. Mi padre baja la ventanilla 3 dedos y le dice que que quiere, a lo que el otro le dice que "Somos de Palencia y nos han robado y nos hemos quedado sin dinero, que a ver si les puede ayudar" y mientras le decía esto, miraba sospechosamente el interior del coche, y su amigo se acercaba por el otro lado. Mi padre dijo que "No, lo siento" y ellos empezaron a gritarle "¡¡¡Es que usted es de los que no ayuda??? cabron!!!**** " y cosas así a lo que mi padre les dijo que no, que se vayan, que será cabrón pero no gilipollas, a lo que los hombres empezaron a tirar de los tiradores, justo cuando llegaba yo.
En fin, ya es sabido que no te puedes fiar de nadie, ni de los de Mubutu ni de los de Palencia. Por suerte eramos nosotros, y no un anciano o una mujer sola. Se llevaron lo suyo, espero que no lo repitan, aunque me temo que así lo harán, aunque, eso si, con ligeros retoques en la cara.
Pobretones, ladronzuelos, bribones, timadores... Ya ni los recordaba con tanto navajero gitano, huele pegamento quechua, porterista ucraniano, pistolero ruso, saca huesos birmano...
Y es que hoy, he tendido la suerte de reecontrarme con el timador de toda la vida, castizo, humilde, seguro de si mismo y un poco arriesgado.
Había quedado para comer con mi padre, y habiamos acordado que me pasaba a buscar a las 13:45 en mi portal, esperandome en su coche, coche que debe valer lo mismo que mi casa, metros cuadrados madrileños.
Me visto como todos los dias, me pongo la chamarra (cazadora) y bajo. Cuando me voy acercando al coche, de lejos, veo como a cada lado hay dos tipos hablando con mi padre, que estaba dentro del coche, con las ventanillas subidas al parecer. No le dí la mayor importancia, e iba acercandome hasta que cuando estaba a 3 metros del coche los hombres empiezan a tirar de los tiradores con fuerza como intentando abrir el coche. Lo primero que se me ocurre es cogerle con el brazo por el cuelo al que estaba tirando de la puerta del acompañante y tirarle al suelo mientras que mi padre, en el mismo tiempo que yo habia hecho eso, ya tenia al otro cogido por el cuello y soltando improperios en una lengua cercana al batua pero que no sabría reconocer, mientras veo (mas bien intuyo porque yo estaba con el otro) que le está zurrando (mi padre tambien hizo boxeo hace tiempo y eso es como montar en bici, como la mala leche), mientras que yo con un par de patadas en la cara al que tenía en el suelo, conseguí finiquitar el asunto, ya que salió corriendo. Me acerqué al que tenía sujeto mi padre y estaba medio alelado, mi padre aparte de haberle renovado la rinoplastia le estaba ahogando y le dije que le soltase, no sin miedo incluso de llevarme yo mismo una buena, viendo el nerviosismo de mi padre. Tras la huida del último de los dos, nos metemos en el coche y me cuenta como ha empezado.
Estaba mi padre tranquilamente en el coche esperandome, cuando se asoma un tipo por la ventana -subida- del acompañante y le dice que baje la ventanilla que quiere hablarle. Mi padre baja la ventanilla 3 dedos y le dice que que quiere, a lo que el otro le dice que "Somos de Palencia y nos han robado y nos hemos quedado sin dinero, que a ver si les puede ayudar" y mientras le decía esto, miraba sospechosamente el interior del coche, y su amigo se acercaba por el otro lado. Mi padre dijo que "No, lo siento" y ellos empezaron a gritarle "¡¡¡Es que usted es de los que no ayuda??? cabron!!!**** " y cosas así a lo que mi padre les dijo que no, que se vayan, que será cabrón pero no gilipollas, a lo que los hombres empezaron a tirar de los tiradores, justo cuando llegaba yo.
En fin, ya es sabido que no te puedes fiar de nadie, ni de los de Mubutu ni de los de Palencia. Por suerte eramos nosotros, y no un anciano o una mujer sola. Se llevaron lo suyo, espero que no lo repitan, aunque me temo que así lo harán, aunque, eso si, con ligeros retoques en la cara.
