Frente Negro
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SANTIAGO MATAMOROS AL EXILIO
El Cabildo de la Catedral de Santiago de Compostela, ha decidido retirar la famosa imagen de Santiago Matamoros -la del caballo blanco de Santiago- para evitar «susceptibilidades» o «herir sensibilidades de otras etnias, y en previsión de que pudiera provocar la reacción de algún fanático islámico durante la celebración del año Santo Compostelano, que se acerca con la llegada del verano y del 25 de julio a su punto más álgido.
No sabemos si estas medidas de prevención tan aconsejables para evitar las iras de los terroristas islámicos se van a extender al resto de España. Desde luego hay que reconciliarse con otras etnias, y poner cuidado para no herir susceptibilidades. Así, dado que colectivos musulmanes han solicitado que la Mezquita de Córdoba se reabra al culto islámico, al menos parcialmente, no dudamos que en Andalucía seguirán el ejemplo de tan prudente medida y se cuidaran de no dar motivos para enfados.
En efecto hay que cuidar que los integristas islámicos no se molesten con nosotros, nada de provocaciones, así podríamos cerrar a las visitas la cueva de Nuestra Señora de Covadonga, retirar la afrentosa muestra de la represión cristiana que supone el palacio de Carlos V en medio de los edificios nazaríes de la Ahlambra o derribar la estatua del Cid en Burgos.
Incluso podríamos llegar a algún pequeño sacrificio si aún con tan delicadas muestras de prudencia los radicales islámicos siguen con sus acciones y amenazas violentas. Todo sea por no herir sensibilidades. De modo que se podría establecer un diezmo de doncellas cristianas - no sabemos si habrá muchas, eso sí- para volver a llenar los serrallos y harenes de los Ben Laden de turno. Suponemos que con tal prueba de humildad se calmarían y nos dejarían en paz esas “otras etnias”.
Cuando en una sociedad se confunde de la necesidad de salvaguardar la paz con el pacifismo bovino y la claudicación cobarde, cuando se confunde la tolerancia con la perdida de identidad propia, cuando se confunde el intercambio cultural con el mezcladillo, quizás sea hora de repasar a Splenger y su “ La Decadencia de Occidente”. Dediquen unos minutos a leer en vez de a ver la TV, reflexionen si estamos asistiendo al final de un ciclo cultural, o merece la pena rebelarse contra la corriente.
Mateo Requesens
El Cabildo de la Catedral de Santiago de Compostela, ha decidido retirar la famosa imagen de Santiago Matamoros -la del caballo blanco de Santiago- para evitar «susceptibilidades» o «herir sensibilidades de otras etnias, y en previsión de que pudiera provocar la reacción de algún fanático islámico durante la celebración del año Santo Compostelano, que se acerca con la llegada del verano y del 25 de julio a su punto más álgido.
No sabemos si estas medidas de prevención tan aconsejables para evitar las iras de los terroristas islámicos se van a extender al resto de España. Desde luego hay que reconciliarse con otras etnias, y poner cuidado para no herir susceptibilidades. Así, dado que colectivos musulmanes han solicitado que la Mezquita de Córdoba se reabra al culto islámico, al menos parcialmente, no dudamos que en Andalucía seguirán el ejemplo de tan prudente medida y se cuidaran de no dar motivos para enfados.
En efecto hay que cuidar que los integristas islámicos no se molesten con nosotros, nada de provocaciones, así podríamos cerrar a las visitas la cueva de Nuestra Señora de Covadonga, retirar la afrentosa muestra de la represión cristiana que supone el palacio de Carlos V en medio de los edificios nazaríes de la Ahlambra o derribar la estatua del Cid en Burgos.
Incluso podríamos llegar a algún pequeño sacrificio si aún con tan delicadas muestras de prudencia los radicales islámicos siguen con sus acciones y amenazas violentas. Todo sea por no herir sensibilidades. De modo que se podría establecer un diezmo de doncellas cristianas - no sabemos si habrá muchas, eso sí- para volver a llenar los serrallos y harenes de los Ben Laden de turno. Suponemos que con tal prueba de humildad se calmarían y nos dejarían en paz esas “otras etnias”.
Cuando en una sociedad se confunde de la necesidad de salvaguardar la paz con el pacifismo bovino y la claudicación cobarde, cuando se confunde la tolerancia con la perdida de identidad propia, cuando se confunde el intercambio cultural con el mezcladillo, quizás sea hora de repasar a Splenger y su “ La Decadencia de Occidente”. Dediquen unos minutos a leer en vez de a ver la TV, reflexionen si estamos asistiendo al final de un ciclo cultural, o merece la pena rebelarse contra la corriente.
Mateo Requesens

