De ser cierto a estas alturas serias un viudo joven.
Me hubiera quedado aún peor de la cabeza, además de la impresión de su muerte por los sentimientos ambiguos de dolor y tristeza y alivio por haberme librado de ella, generando más culpabilidad. Yo las gasto así.
Cincuenta kilos es poco para semejante cerda, Damián, pero suponiendo (que va a ser que no) que los rebajara, te iba a quedar una cerda con enormes, grasientos y apestosos pellejos como el
@CenobitaBorracho. Es decir, iba a ser peor el remedio que la enfermedad. ¿Cómo te deshiciste de ella, tú, adalid de la belleza interior y de la no-normalidad?
No, la viuda sería ella. Se lo habría comido o directamente absorbido por el coño.
No sé cuánto pesaba. Las mujeres si se descuidan se plantan en 80 kilos rápido, y con eso ya son claramente gordas, en plan bien o en plan mal.
Me deshice de ella conforme a mi estilo, de la forma más miserable, egoísta y cruel. Le hice ghosting dos veces. Estuve un tiempo indeciso, dándole vueltas, y después de un año y medio más o menos volví a hablarle, y ella me dio una segunda oportunidac. Cuando la volví a ver estaba más gorda que antes.
Lo intenté con todas mis fuerzas pero me imaginaba presentándosela a familia y amigos y me daba cuenta de que estaba en un callejón sin salida, cada vez más metido en arenas movedizas. Es algo que me ha pasado muchas veces.
Creo que excepto una, todas esas mujeres salieron de internet y casi siempre, al verlas en persona, sentí que la había vuelto a cagar.
Todas tenían algo raro: muy gordas, muy delgadas, muy feas, muy feas y gordas... La que mejor estaba tenía una edad incompatible con la mía (mayor) como para pensar en algo real. Hubo otra que conocí en tinder que tenía una apariencia normal y tenía una edad parecida a la mía, pero resultó estar en tratamiento para tener un niño-probeta. Le debían dar hormonas o algo y estaba histérica. Además era auxiliar de enfermería y tenía dos trabajos, uno de ellos siempre por la noche. Normalmente estaba dos o tres días sin dormir, era algo increíble.
Y aquí estamos.