Pues eso; vengo del dentista, y por mucho que me conciencio de ir relajado y tranquilo, es tumbarme en ese potro de torturas y volverme loco del canguelo.
Y eso que mi doctor es especialmente concienzudo y no me hace (no suele) daño, pero joder, es que hay cosas intrínsicamente terroríficas en una visita al dentista.
Esa posición vulnerable en la que te tumban, con los pies más altos que la cabeza, sin ver que coño te está haciendo en los piños, esos tornos raspadores que dan toda la dentera del mundo...ah, hoy ha habido algo nuevo, el muy cabrón me ha pillado una muela con una especie de forceps y me ha jodido el paladar y la encía.
Además de ese saborcillo a plasticazo que se te queda durante todo el día por mucho que te laves y enjuagues.
En fin, que un saludo a mi doctor y me cago en todos los odontólogos de España.
Y eso que mi doctor es especialmente concienzudo y no me hace (no suele) daño, pero joder, es que hay cosas intrínsicamente terroríficas en una visita al dentista.
Esa posición vulnerable en la que te tumban, con los pies más altos que la cabeza, sin ver que coño te está haciendo en los piños, esos tornos raspadores que dan toda la dentera del mundo...ah, hoy ha habido algo nuevo, el muy cabrón me ha pillado una muela con una especie de forceps y me ha jodido el paladar y la encía.
Además de ese saborcillo a plasticazo que se te queda durante todo el día por mucho que te laves y enjuagues.
En fin, que un saludo a mi doctor y me cago en todos los odontólogos de España.
