Pero qué vagos y sinvergüenzas estáis hechos. Dedicáis todo vuestro puto tiempo libre, que seguro es mucho, a la gayola y claro no resta tiempo para pelar un par de jodidas patatas con que llenar la sartén. Las papas fritas congeladas son una puta mierda; sólo hay que ver que, una vez fritas, queda por fuera como una película que guarda en su interior una masa granulosa y almidonada que hace muy desagradable su consumo. Además, a poco que se enfríen un poco, se acartonan y revienen de tal manera que no hay Dios que se las coma. Sólo vosotros, que por lo que veo sois unos cerdos que con tal de llenar la barriga os coméis cualquier cosa con tal de tener tiempo libre para vuestras gallardas.
Pelar dos papas y hacerlas tiritas lleva menos de tres minutos, gandules, y además relaja, se fríen en aceite de oliva (el de girasol sólo lo utilizan los maricones), se le echa un pòco de sal y listas. Sabe a papa porque es papa y no a la pasta de lefa pasada por moldes y ultracongelada que os coméis. Y al que dice que son grasientas le digo que no ha pisado una cocina en su vida, porque una papa frita bien hecha no es grasienta, sino bien ligerita y acompañante ideal de cualquier plato. Sólo basta con sacarlas con el aceite todavía caliente y depositarlas suavemente en un plato que previamente hayamos cubierto con papel de cocina.