snow
Freak
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- 13 Dic 2003
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Me despierto y JC está tumbado pegadito a mi espalda, con su cuerpo caliente de perrito pequeño totalmente estirado y la respiración tranquila. El día comienza bien.
En la nevera hay docenas de zumos Biofrutas Caribe que me encantan y por la ventana de la cocina escucho a mi vecina dominicana cantar que esto no es amor sino obsesión, entre ruidos de cacharros y voces a los niños para que se levanten que ya es hora.
Hace sol aunque el hombre del tiempo dijo que llovería y el frío ha comenzado a remitir porque pronto será primavera. Madrid está luminoso como siempre y el tráfico imposible como nunca, aparcar va a ser dificil hoy, pero la certeza de que las maravillas y las miserias serán las mismas de todos los dias, de que el tiempo podría haberse parado y ser este el mismo viernes de cualquier mes en un año cualquiera, hace que todo sea tranquilizadoramente bonito.
Cuando llego al trabajo, Ramón, el portero de siempre con el uniforme y la mancha de café habitual en la camisa, me hace sonreir con uno de sus chistes tontos. Mientras subo en el ascensor hacia la quinta planta rezo por no perder nunca de vista esas pequeñas cosas que me alegran los dias normales.
¿Cuales son vuestras pequeñas cosas estupendas?.
En la nevera hay docenas de zumos Biofrutas Caribe que me encantan y por la ventana de la cocina escucho a mi vecina dominicana cantar que esto no es amor sino obsesión, entre ruidos de cacharros y voces a los niños para que se levanten que ya es hora.
Hace sol aunque el hombre del tiempo dijo que llovería y el frío ha comenzado a remitir porque pronto será primavera. Madrid está luminoso como siempre y el tráfico imposible como nunca, aparcar va a ser dificil hoy, pero la certeza de que las maravillas y las miserias serán las mismas de todos los dias, de que el tiempo podría haberse parado y ser este el mismo viernes de cualquier mes en un año cualquiera, hace que todo sea tranquilizadoramente bonito.
Cuando llego al trabajo, Ramón, el portero de siempre con el uniforme y la mancha de café habitual en la camisa, me hace sonreir con uno de sus chistes tontos. Mientras subo en el ascensor hacia la quinta planta rezo por no perder nunca de vista esas pequeñas cosas que me alegran los dias normales.
¿Cuales son vuestras pequeñas cosas estupendas?.