¿Qué función tiene el porno en tu vida?

Y si no es por el tema de las pajas, ¿qué papel quieres que tenga en la vida de nadie? Hace unos años había un par de actores porno pululando por el foro, pero desde que desaparecieron no se sabe de nadie más, aparte de Torbe, que haya hecho sus desobes, enculadas y demás cochinadas ante una cámara. No sé si @serdo se dedica al tema, como productor, guionista o ensartando a alguna yonki loca de esas, que se explique también.

En el caso de Uncle meat desconozco si su pasión por las pollas (especialmente las tostadas del otro lado del Estrecho), le impulsó a hacerse un sitio en producciones amateur de maricones, pero lo cierto es que si no lo ha hecho a día de hoy, el cine para mascaculos se ha perdido una estrella de época, hubiera sido la Silvia Saint de los bujarras o algo así. No tengo dudas.

Por lo demás, yo no he participado en bukkakes, orgías ni nada que se le parezca, tampoco suelo emplear porno para estimular la follaina cuando estoy con una torda, y así en general el porno tiene escasa trascendencia en mi vida presente. Hace años, incluso te recitaba los nombres de las principales pornolumis al modo listado de los reyes godos, pero ahora mismo no tengo ni idea de las sorbelefas más avezadas en la follaina ante una cámara. Además de que abunda el interracial, que todas esas putas practican sin escrúpulo alguno siempre que les planten un fajo de shekels ante el gepeto lefado, y pese a todo les gusta, porque son una zorras desvergonzadas. Ojalá cayeran en manos de @Trujamán y las sometiera a unas buenas ordalías (solo a las que practican interracial, a las que hacen bollería fina ni tocarlas).
 
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“Un nuevo estudio revela que muchos espectadores de pornografía, especialmente las mujeres, encuentran excitantes las representaciones de agresividad, sobre todo cuando las escenas combinan expresiones de placer y dolor. La investigación proporciona pruebas de que, para un grupo considerable de espectadores, el placer y el dolor no se consideran opuestos, sino que a menudo se experimentan como profundamente conectados.”

“Más de la mitad de todos los participantes afirmaron que encontraban al menos algún nivel de agresión en la pornografía como algo excitante. Esta preferencia era especialmente común entre las mujeres. Alrededor del 69 % de las mujeres en el estudio dijeron que disfrutaban al menos de algún contenido agresivo, en comparación con el 40 % de los hombres. Las mujeres también eran más propensas que los hombres a reportar excitación por formas “más duras” de agresión, como el estrangulamiento o las arcadas (gagging), y eran más propensas a buscar activamente videos pornográficos que incluyeran agresión.

Notablemente, casi el 70 % de todos los participantes reportaron que les resultaba excitante cuando los intérpretes expresaban placer en respuesta a la agresión. Esto era cierto independientemente de si el espectador solía disfrutar en general de contenido pornográfico agresivo. Algunos participantes indicaron que la muestra de placer hacía que la escena se sintiera consensual o afirmativa. En su opinión, las expresiones de disfrute por parte de la persona receptora ayudaban a justificar la agresión como algo mutuo en lugar de abusivo.

Una porción menor pero aún significativa de participantes —alrededor de uno de cada cuatro— dijo que les resultaba excitante cuando los intérpretes mostraban dolor en respuesta a la agresión. De nuevo, esto fue reportado con mayor frecuencia por las mujeres que por los hombres. Sin embargo, muchos de estos espectadores enfatizaron que solo disfrutaban del dolor en contextos específicos, como cuando se combinaba con placer o se presentaba como algo breve y voluntario. ”Conviene señalar que la muestra no es representativa de la población general, es una muestra extraída de gente que ve pornografía regularmente.

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Te aconsejo no desde la corrección, sino desde la mirada cansada, que observa sin escándalo lo que uno hace para no oír el ruido del propio silencio.

En los pueblos de La Sagra, nadie pregunta qué haces, sino para qué sigues haciéndolo. Tu terapeuta fue por ahí: no por el porno, sino por la función. El vicio como oficio del alma.

Podrías empezar así, contigo mismo:

"No miro para gozar, miro para no estar".

El porno no aparece como exceso de placer, sino como administrador del tiempo muerto. Donde no hay deseo dirigido, se instala el automatismo. No es hambre: es costumbre. Y la costumbre, cuando dura horas, deja de ser elección.

San Agustín lo dejó dicho sin saber de pantallas:
"No es libre quien hace lo que quiere, sino quien no puede dejar de querer lo mismo"

Tú no entras al porno: te quedas. Y quedarte horas es una forma de velatorio. No hay clímax; hay permanencia. Como si el cuerpo estuviera despierto y la vida no.

San Juan Crisóstomo advertía:
"El problema no es el deseo, sino cuando el deseo gobierna donde debía servir".

Convertir una conducta en identidad te exonera de entenderla.

Preguntas que sí sirven (sin confesionario):

No “¿por qué me hago pajas?”, sino:
¿Qué emoción aparece justo antes?
¿Qué emoción queda justo después?
¿Qué estoy evitando sentir durante esas horas?

San Isaac el Sirio escribió algo brutalmente actual:
"Quien huye del dolor sin atravesarlo, lo encuentra multiplicado en la sombra".

Advertencia final:

No intentes arrancar el porno como se arranca una mala hierba. En La Sagra, cuando se quita algo sin saber qué lo sostiene, el polvo lo ocupa todo.
Por qué tu estilo literario se parece tanto al de mi amigo Grok? Eres una IA? La IA eres tú?
 
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