cuando yo era pequeño, mi madre me llevaba en el carricoche con casco o una funda de plastico en la cabeza, para que no me ahogase con el vomito de la gente que me veia la cara.
Año tras año, iba al colegio con un pasamontañas con los agujeros cosidos salvo el de la boca, y aprovechaba para conseguir los mejores sitios en el comedor y en el gimnasio, amenazando con enseñar mi cara.
Años despues me hice el amo de la fiesta, provocando muertes por parada cardiorespiratoria en numerosos hospitales y residencias...
Cuan gratuitas eutanasias repartia.
En mi adolescencia era cada vez mas horrendo, asique entre a trabajar en una escuela de artes en la cuales muchos goticos depresivos pintaban mi cara... ninguno terminaba el cuadro, los goticos de palo porque el malestar estomacal se lo impedia y los goticos reales por cuando iban por mi deforme nariz comenzaban a masturbarse con presura.
Grandes polvos me proporciono aquella epoca, mas mejor que aquesta, fue cuando estuve trabajando de "mal ejemplo" en el opus.
Mi labor era basicamente, cometer estupro con jovenes beatillas, con condon puesto, para traumatizarlas y que relacionaran mi asquerosa cara babeante con el uso de protección.
Ahora me dedico a ir por ahi sin mi pasamontañas, observando las muecas de asco de la gente, a la espera de una voz femenina que me reclame. Solo las que mas sucias les gusta sentirse, de gustos mas abyectos y desviados.