P
P.GRACIA
Guest
Hay cuestiones en la vida que nunca entenderé...
Será que mi coeficiente intelectual no es tan alto como alguna vez lo llegue a pensar, o posiblemente el de los demás no esté a la altura del mio? Suena demasiado modesto pero no es mi culpa. Ese cuestionamiento siempre me ha intrigado, de pronto me detengo a buscar una respuesta que satisfaga mi instinto, pero la realidad es más que evidente, no la encuento...
Ellas deben estar en alguna parte, posiblemente guardadas en la conciencia de todo ser pensante, menos en la mía, éstas no aparecen, tan afectado puedo estar, aunque en el fondo sé que no es así...
El hombre racional sabe cuando se ha equivocado porque es imposible ser ciego ante semejantes hechos, no hay poder humano que pueda escaparse de ellos. Pero qué pasa? Comienza la fiesta y el disfraz sale del closet; de ofendido, tal vez de victima, viste de tirano a la contraparte, o usa el de incomprendido, el de no intencionado, la misma basura de siempre...
Admitir las culpas y dar la cara, madurar y abrir la mente, enterrar el pasado y ver el presente como algo irrepetible, cualquier cosa que estés decidido a hacer sólo será en beneficio propio, aunque ciertamente el entorno sera distinto...
Es muy duro aceptar las críticas pero mucho más ruín no admitirlas, lo se perfectamente, me queda claro y admito que no soy perfecto pero si perfectible, se que mi manera de actuar es la correcta, al menos hoy no tengo vicios ocultos en mi memoria, antes ciertamente discapacitada...
Tengo muchas otras dudas que resolver pero de eso se trata, de poner a trabajar la maquinaria, de dilucidar todo lo que mis adentros cargan a cuestas involuntariamente, de sacudirme pesos en el alma, porque también soy victima de las circunstancias, también uso máscara y antifaz, ejerzo el mismo derecho que los demás y que por antigüedad me corresponde, al chaleco las mangas le sobran...
Las respuestas están en algún lugar, hoy no las encuentro, llámale a mi conciencia, su teléfono está en tu agenda...
P.G.
Será que mi coeficiente intelectual no es tan alto como alguna vez lo llegue a pensar, o posiblemente el de los demás no esté a la altura del mio? Suena demasiado modesto pero no es mi culpa. Ese cuestionamiento siempre me ha intrigado, de pronto me detengo a buscar una respuesta que satisfaga mi instinto, pero la realidad es más que evidente, no la encuento...
Ellas deben estar en alguna parte, posiblemente guardadas en la conciencia de todo ser pensante, menos en la mía, éstas no aparecen, tan afectado puedo estar, aunque en el fondo sé que no es así...
El hombre racional sabe cuando se ha equivocado porque es imposible ser ciego ante semejantes hechos, no hay poder humano que pueda escaparse de ellos. Pero qué pasa? Comienza la fiesta y el disfraz sale del closet; de ofendido, tal vez de victima, viste de tirano a la contraparte, o usa el de incomprendido, el de no intencionado, la misma basura de siempre...
Admitir las culpas y dar la cara, madurar y abrir la mente, enterrar el pasado y ver el presente como algo irrepetible, cualquier cosa que estés decidido a hacer sólo será en beneficio propio, aunque ciertamente el entorno sera distinto...
Es muy duro aceptar las críticas pero mucho más ruín no admitirlas, lo se perfectamente, me queda claro y admito que no soy perfecto pero si perfectible, se que mi manera de actuar es la correcta, al menos hoy no tengo vicios ocultos en mi memoria, antes ciertamente discapacitada...
Tengo muchas otras dudas que resolver pero de eso se trata, de poner a trabajar la maquinaria, de dilucidar todo lo que mis adentros cargan a cuestas involuntariamente, de sacudirme pesos en el alma, porque también soy victima de las circunstancias, también uso máscara y antifaz, ejerzo el mismo derecho que los demás y que por antigüedad me corresponde, al chaleco las mangas le sobran...
Las respuestas están en algún lugar, hoy no las encuentro, llámale a mi conciencia, su teléfono está en tu agenda...
P.G.