¿Se puede ser rentable a largo plazo con las apuestas deportivas?

AngelPorras777

Aborto de Forero
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22 Oct 2026
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Buenas! Llevo bastante tiempo apostando, pero este octubre decidí tomármelo más en serio y ponerme el reto de publicar 1 apuesta al día, llevando un Excel con todos los resultados.

De momento, el balance es de 15 aciertos y 5 fallos, con +966,9 unidades según mi registro.

Os dejo la captura para que veáis cómo va el mes. La idea es seguir llevando el control y comprobar cómo termina octubre.

¿Vosotros lleváis un registro de vuestras apuestas? ¿Creéis que se puede ser rentable a largo plazo?

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Buenas! Llevo bastante tiempo apostando, pero este octubre decidí tomármelo más en serio y ponerme el reto de publicar 1 apuesta al día, llevando un Excel con todos los resultados.

De momento, el balance es de 15 aciertos y 5 fallos, con +966,9 unidades según mi registro.

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¿Vosotros lleváis un registro de vuestras apuestas? ¿Creéis que se puede ser rentable a largo plazo?

Ver el archivos adjunto 234833
Te tengo que advertir una cosa amego.
En este foro está muy mal visto la ludopatía.
Aqui solo se admite gente que eche la bonoloto mientras se toma su café con bollo .

K#rma y penis
 
Vaya, parece que tu método funciona. ¿Has pensado en compartirlo? Entiendo que todo tiene un precio, jejeeje. ¿Tienes ya una página que potencie tu marca personal como tipster y renga un buen embudo de ventas para que puedas vivir como merece alguien de tu talento? ¿Has pensado en el Lambo?

Mándale un emepé a @Travelord. Te pedirá alguna foto rara, pero tú mándasela y él se pone en contacto con @pablopl y te organizan el negocio.

Yo te pasaré un treonider para que vayas pagando una ínfima cuota y verás como merece la pena.
 
Nunca he visto en salones de fracasados y ludópatas juego o bingos a ningún millonario de cuna o advenedizo de alto postín.
 
No he apostado en mi vida a nada, ahora si me dijeses, cuantas putas te has follado? Te diría que ni me acuerdo.
Tampoco sabría decirte si es rentable follar con putas.
De que color tienes los pezones?
¿Te preguntas si son rentables las putas ? Pues claro que sí. Podrias haberte agenciado algún que otro lumipiso.
Y si te arruinas con él lo abres al público.
 
Ni en los casinos, solo mendigos poniéndose sus galas de cáritas más relucientes.
Te vi a jacer un croquis:

Fauna de los distintos ecosistemas de juego por dinero:

Bingo :
camareros , freganchinas , curritos del montón, jubiletas tiesos,etc que si no fuera por lo que se estallan aqui vivirían como Aristóteles Onassis en sus tiempos.Algunas pagan el taxi en cajne para volver a casa a las tantas.Llegué a oir cuentos de mujeres dando pecho y enviciadas al bingo con el coche aparacado en el garaje del bingo y la madre de nanny en el voiture y la fulana a darle la teta al nene cada x horas.LOL.
Sala de apuestas : La proliferación de todas las casas de apuestas en todo el estado islámico español se debe a la jugarreta del judío que no le dejaron montar Eurovergas en Madrid y su venganza fue colocar mediante franquicias estos salones de mierda para que se quedean a vivir en el gentes de diferente tipo y condición pero con un denominador común: ser más flojos que la caja de arriba. Aqui destacan ociosos que viven del aire , medio traficantes que estan ahi metidos con las apuestas , si es barrio de inmis no faltan negros y moros que te dá cosa meterte ahi, algunos niñatos que apuestan aun siendo menores...
Casino : Estos lugares que son propiedad del estado islámico español (y los unicos "negocios " de titularidad estatal que arrojan beneficios sistemáticamente) y de manera loable ya que si no caerian en manos de las famiglias como en los EE.UU.Aqui al contrario de lo que dice mi conforero burlao @sugusdesidra no esperes encontrarte a la jet set hispánica ni a la Shaquira o Beyoncé el fin de semana. Aqui pululan desde guiris de los que viene por 150 pavos desde Londinium a trasegar alcolol y gastar cuatro chavos jugando al poker y siendo desplumados o chinos hosteleros que queman billetes de 100 € a fajos sin que le duela al hijo del dragón de la gran puta.No digo que solo vayan desheredados pero el que tiene mucho capital si vá a un casino es para pasear a la muller con un vestidazo nuevo no para ganar mas dinero y enriquecerse para eso tienen otros métodos más lucratrivos.
Ahora vas y lo tuiteas.
 
La gente que sobra y es realmente intrascendente son los que se dedican a hablar de apuestas y su rentabilidad en el foro. Piensa que una apuesta es algo bastante mal visto en la mayoría, y de hecho prácticamente en todas, las comunidades virtuales, incluyendo foros, sistemas de chat, redes sociales y la wikinueces. No deberías apostar ni hablar de ello porque podría comportarte un ban en muchos sitios, a no ser que el sitio implícitamente alente las apuestas. Particularmente dudo que exista tal sociedad cibernética que apoye algo tan irritante y molesto como las apuestas, pero sabiendo que en internet hay de todo no me precipito en mi juicio y admito que podría ser posible que existiera, ya que a menos que estés muerto todo es posible. De todos modos no estoy en condiciones de asegurarlo, es solamente una hipótesis un poco absurda. O no tan absurda si te paras a pensarlo bien, puedes crear un sitio que apoye la creación de apuestas, pero serías realmente odiado si hicieras eso, incluso por sus propios miembros aficionados a cagar apuestas, así que no te recomiendo que lo hagas. De todos modos puedes hacerlo si lo deseas, pero no sería una práctica aconsejable. En lo que respecta a las apuestas en sí, son tan antiguos como las comunidades que los odian. Los ladrillos se inventaron cuando se inventó internet, aunque de hecho era una versión muy primitiva y lenta de internet que no se parece a la actual red que conocemos y en la que nos comunicamos intentanto evitar los ladrillos de texto. En algún momento internet se volvió más rápido, pero eso no cambió para nada la percepción respecto a los ladrillos, de hecho vino a reforzarla ya que admitió la creación de más comunidades virtuales capaces de albergar ladrillos y también usuarios que odian los ladrillos. Dudo que ninguna comunidad quisiera pasar a ser conocida como la "creadora de los ladrillos", pero no es descabellado conjeturar que tal comunidad existió en algún punto de la historia, aunque el rechazo sistemático de los ladrillos posiblemente hace que incluso los usuarios primigenios de esa plataforma quisieran olvidarlo y desmarcarse de ostentar ese dudoso honor. Así que básicamente nadie en la actualidad sabe a ciencia cierta quién ni dónde inventó los ladrillos, pero es evidente que alguien tuvo que hacerlo en algún lugar, atentando contra el sentido común y la netiquette. Probablemente lo hiciera un noob, aunque no es seguro. Quizás fue un usuario veterano deseoso de dinamitar la reputación de su comunidad virtual desde dentro para provocar que la comunidad fuera conocida como la "creadora original de ladrillos", que son un concepto que la gente odia, y precisamente por eso te desaconsejo que los crees. Los ladrillos normalmente están llenos de información totalmente inútil o redundante. La información inútil no tiene por qué ser redundante, pero casi toda la información redundante es inútil, y realmente sólo es inútil y redundante cuando además de no tener utilidad se repite en varios puntos del ladrillo. Normalmente la información inútil de los ladrillos es relativa a la comunidad que los aloja, pero los peores ladrillos, los más irritantes, son los que además de contener información inútil contienen información aleatoria, que no tiene por qué ser inútil, aunque normalmente sí que lo es. Por eso los ladrillos acostumbran a cabrear a los lectores, no tanto porque saturen la red como hacían antaño, cuando internet era más lento y transmitir los datos era más costoso, sino porque son molestos ya que contienen estímulos informativos que no han sido requeridos por sus destinatarios. En realidad alguna gente puede tolerarlos, simplemente los ignoran. Una parte todavía más pequeña de lectores no sólo puede tolerarlos, además también los lee. Esa gente no tiene una capacidad de focalizar la atención tan mala como la mayoría, normalmente son esa clase de personas grises y pacientes que no tienen nada mejor que hacer o que tienen mucho tiempo libre y se toman las cosas con calma. Pero como son minoría significa que hay una mayoría de gente que no soporta los ladrillos, en realidad los odia. Es por eso que en la mayoría de comunidades virtuales son denostados, y el castigo para sus creadores varía en función de las reglas de cada comunidad y la rigidez y diligencia de los moderadores en su cumplimiento. Las penas también pueden cambiar según la pureza y la insidia del ladrillo en cuestión. Para ser realmente puro un ladrillo no debería contener links, ni fuentes de distinto tipo o color, sets de carácteres en codificaciones no estándar ni otros elementos que desvíen la atención de la contundencia del ladrillo. Es cierto que a menudo la simple extensión basta en muchas comunidades para catalogar un pedazo de texto como ladrillo, aunque necesariamente no tiene por qué ser así. Etimológicamente un ladrillo tampoco debe ser generado concatenando contenidos sin sentido porque desmonta el propio concepto del ladrillo, que debería ser una entidad de texto sólida con un significado propio. Obviamente también debe omitir los espacios, los saltos de línea y el texto que resalte respecto al resto del texto del ladrillo, como las frases en mayúsculas, en la medida de lo posible, para reforzar su contundencia y su apariencia de solidez. Es por eso que los párrafos normalmente no tienen cabida en los ladrillos de texto normativos y que a la gente le causan hastío, cansancio y confusión y otros efectos que si no relato no es porque no los sepa, sino porque es un "otros" retórico en el que emplazo al lector a imaginar conjuntos de efectos similares a los ya listados en base a la asociación de parecidos y la experiencia propia o ajena, por ejemplo, náusea, aburrimiento extremo, explosión craneal, etc, es algo evidente que no necesita explicación y realmente si alguien cree que con "otros" o "etc" se pretende desviar la cuestión respecto al listado de efectos completos debido a un presunto desconocimiento de toda su extensión, en lugar de un ahorro comprensible de caracteres y de esfuerzo al lector, sabiendo que fácilmente puede asociar debidamente esos otros efectos gracias a ese recurso retórico, es que es idiota. Por eso creo que deberías ser advertido sobre la inconveniencia de seguir generando ladrillos molestos como este, en el que reiteras una y otra vez los mismos conceptos para generar un efecto cómico realmente divertido pero que queda eclipsado por lo molesto que resulta el ladrillo. Los ladrillos pueden ser adaptados para parecer más amigables, en primer lugar borrándolos y reescribiendo su contenido para que sea más concreto, conciso, compacto, sintético, preciso y resumido, quepa en menos caracteres, contenga menos redundancia de datos y sea más legible por el lector o, en segundo lugar, reestructurándolos, modificándolos, editándolos, reorganizándolos y separando su contenido en párrafos. Lógicamente hay otras vías pero esas son las principales. De todos modos la gente que crea ladrillos como el tuyo suele ser considerado una molestia y francamente prescindible, así que eso podría ser el final de tu estancia entre nosotros. Aunque es aplaudible que crees tus ladrillos generando el contenido al vuelo cada vez, en lugar de copiando y pegando frase que ya has dicho anteriormente en el mismo post y reescribiéndola de maneras distintas para que parezca que estás ofreciendo un nuevo argumento cuando en realidad estás repitiendo lo mismo de antes, sólo que expresado de una forma distinta. Sería como si yo copiara todo lo que llevo escrito ya del tirón, por ejemplo, repitiendo innecesariamente que un ladrillo de texto es algo bastante mal visto en la mayoría, y de hecho prácticamente en todas, las comunidades virtuales, incluyendo foros, sistemas de chat, redes sociales y la wikinueces. No deberías ladrillear porque podría comportarte un ban en muchos sitios, a no ser que el sitio implícitamente alente los ladrillos. Particularmente dudo que exista tal sociedad cibernética que apoye algo tan irritante y molesto como los ladrillos, pero sabiendo que en internet hay de todo no me precipito en mi juicio y admito que podría ser posible que existiera, ya que a menos que estés muerto todo es posible. De todos modos no estoy en condiciones de asegurarlo, es solamente una hipótesis un poco absurda. O no tan absurda si te paras a pensarlo bien, puedes crear un sitio que apoye la creación de ladrillos, pero serías realmente odiado si hicieras eso, incluso por sus propios miembros aficionados a cagar ladrillos, así que no te recomiendo que lo hagas. De todos modos puedes hacerlo si lo deseas, pero no sería una práctica aconsejable. En lo que respecta a los ladrillos en sí, son tan antiguos como las comunidades que los odian. Los ladrillos se inventaron cuando se inventó internet, aunque de hecho era una versión muy primitiva y lenta de internet que no se parece a la actual red que conocemos y en la que nos comunicamos intentanto evitar los ladrillos de texto. En algún momento internet se volvió más rápido, pero eso no cambió para nada la percepción respecto a los ladrillos, de hecho vino a reforzarla ya que admitió la creación de más comunidades virtuales capaces de albergar ladrillos y también usuarios que odian los ladrillos. Dudo que ninguna comunidad quisiera pasar a ser conocida como la "creadora de los ladrillos", pero no es descabellado conjeturar que tal comunidad existió en algún punto de la historia, aunque el rechazo sistemático de los ladrillos posiblemente hace que incluso los usuarios primigenios de esa plataforma quisieran olvidarlo y desmarcarse de ostentar ese dudoso honor. Así que básicamente nadie en la actualidad sabe a ciencia cierta quién ni dónde inventó los ladrillos, pero es evidente que alguien tuvo que hacerlo en algún lugar, atentando contra el sentido común y la netiquette. Probablemente lo hiciera un noob, aunque no es seguro. Quizás fue un usuario veterano deseoso de dinamitar la reputación de su comunidad virtual desde dentro para provocar que la comunidad fuera conocida como la "creadora original de ladrillos", que son un concepto que la gente odia, y precisamente por eso te desaconsejo que los crees. Los ladrillos normalmente están llenos de información totalmente inútil o redundante. La información inútil no tiene por qué ser redundante, pero casi toda la información redundante es inútil, y realmente sólo es inútil y redundante cuando además de no tener utilidad se repite en varios puntos del ladrillo. Normalmente la información inútil de los ladrillos es relativa a la comunidad que los aloja, pero los peores ladrillos, los más irritantes, son los que además de contener información inútil contienen información aleatoria, que no tiene por qué ser inútil, aunque normalmente sí que lo es. Por eso los ladrillos acostumbran a cabrear a los lectores, no tanto porque saturen la red como hacían antaño, cuando internet era más lento y transmitir los datos era más costoso, sino porque son molestos ya que contienen estímulos informativos que no han sido requeridos por sus destinatarios. En realidad alguna gente puede tolerarlos, simplemente los ignoran. Una parte todavía más pequeña de lectores no sólo puede tolerarlos, además también los lee. Esa gente no tiene una capacidad de focalizar la atención tan mala como la mayoría, normalmente son esa clase de personas grises y pacientes que no tienen nada mejor que hacer o que tienen mucho tiempo libre y se toman las cosas con calma. Pero como son minoría significa que hay una mayoría de gente que no soporta los ladrillos, en realidad los odia. Es por eso que en la mayoría de comunidades virtuales son denostados, y el castigo para sus creadores varía en función de las reglas de cada comunidad y la rigidez y diligencia de los moderadores en su cumplimiento. Las penas también pueden cambiar según la pureza y la insidia del ladrillo en cuestión. Para ser realmente puro un ladrillo no debería contener links, ni fuentes de distinto tipo o color, sets de carácteres en codificaciones no estándar ni otros elementos que desvíen la atención de la contundencia del ladrillo. Es cierto que a menudo la simple extensión basta en muchas comunidades para catalogar un pedazo de texto como ladrillo, aunque necesariamente no tiene por qué ser así. Etimológicamente un ladrillo tampoco debe ser generado concatenando contenidos sin sentido porque desmonta el propio concepto del ladrillo, que debería ser una entidad de texto sólida con un significado propio. Obviamente también debe omitir los espacios, los saltos de línea y el texto que resalte respecto al resto del texto del ladrillo, como las frases en mayúsculas, en la medida de lo posible, para reforzar su contundencia y su apariencia de solidez. Es por eso que los párrafos normalmente no tienen cabida en los ladrillos de texto normativos y que a la gente le causan hastío, cansancio y confusión y otros efectos que si no relato no es porque no los sepa, sino porque es un "otros" retórico en el que emplazo al lector a imaginar conjuntos de efectos similares a los ya listados en base a la asociación de parecidos y la experiencia propia o ajena, por ejemplo, náusea, aburrimiento extremo, explosión craneal, etc, es algo evidente que no necesita explicación y realmente si alguien cree que con "otros" o "etc" se pretende desviar la cuestión respecto al listado de efectos completos debido a un presunto desconocimiento de toda su extensión, en lugar de un ahorro comprensible de caracteres y de esfuerzo al lector, sabiendo que fácilmente puede asociar debidamente esos otros efectos gracias a ese recurso retórico, es que es idiota. Por eso creo que deberías ser advertido sobre la inconveniencia de seguir generando ladrillos molestos como este, en el que reiteras una y otra vez los mismos conceptos para generar un efecto cómico realmente divertido pero que queda eclipsado por lo molesto que resulta el ladrillo. Los ladrillos pueden ser adaptados para parecer más amigables, en primer lugar borrándolos y reescribiendo su contenido para que sea más concreto, conciso, compacto, sintético, preciso y resumido, quepa en menos caracteres, contenga menos redundancia de datos y sea más legible por el lector o, en segundo lugar, reestructurándolos, modificándolos, editándolos, reorganizándolos y separando su contenido en párrafos. Lógicamente hay otras vías pero esas son las principales. De todos modos la gente que crea ladrillos como el tuyo suele ser considerado una molestia y francamente prescindible, así que eso podría ser el final de tu estancia entre nosotros. Pero sería redundante porque eso es lo que he escrito al principio, y justamente por eso no lo voy a hacer. En lugar de eso, para evitar caer en la repetición absurda, lo que debería hacer tras un punto y aparte es articular una nueva línea de discurso que de hecho podría ser la más importante, la tesis del post no tiene por qué ser anunciada precisamente en su inicio, y de hecho si fuera así podrías ignorar tranquilamente todo lo que he escrito hasta ahora y concentrarte en este nuevo argumento. Los ladrillos de texto fueron inventados por ingenieros usando máquinas de escribir. Anteriormente la escritura manual dificultaba enormemente la tarea de creación de ladrillos a los aficionados a los ladrillos, que eran públicamente repudiados porque la gente los odiaba a ellos y a sus ladrillos, y de hecho lo sigue haciendo. Así que todo el contenido del ladrillo estaba escrito en tipografía de máquina, porque realmente eran escritos a máquina y su objetivo era usar todo el papel posible, ya que era un artículo de lujo no tan disponible como los bytes de almacenamiento en una base de datos. Por eso ahorraban los márgenes en la medida de lo posible, si dejaban más centímetros de los deseables en el encabezado estaban desperdiciando espacio de otra manera ladrilleable, y por eso no lo hacían. Pero actualmente en los ladrillos digitales es fácil cambiar la fuente dentro del mismo ladrillo, por ejemplo, insertando enmedio del contenido una frase en comic sans, que es una fuente horrible, pero sirve a modo de ejemplo porque es diferente de la que estaba usando previamente y por lo tanto es fácilmente distinguible del resto del texto, lo cual no deberías hacer nunca para que tus ladrillos fueran realmente normativos y puros. Aunque de todos modos no deberías estar creando ladrillos así que es irrelevante qué deberías hacer o dejar de hacer para crear ladrillos más puros y superiores, eso para empezar.
 
Buenas! Llevo bastante tiempo apostando, pero este octubre decidí tomármelo más en serio y ponerme el reto de publicar 1 apuesta al día, llevando un Excel con todos los resultados.

De momento, el balance es de 15 aciertos y 5 fallos, con +966,9 unidades según mi registro.

Os dejo la captura para que veáis cómo va el mes. La idea es seguir llevando el control y comprobar cómo termina octubre.

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No
 

Aquí surge una cuestión fundamental que, por razones que desconozco, has omitido en tu exposición: ¿cuántos caracteres debe contener un texto para convertirse en ladrillo? Porque si establecemos que un ladrillo es simplemente un texto largo, entonces tendríamos que determinar qué entendemos por largo, y para determinar qué entendemos por largo necesitaríamos establecer un criterio de longitud que fuese aplicable a todos los textos, o al menos a todos los textos publicados en comunidades virtuales, aunque esto último también plantearía problemas porque no todas las comunidades virtuales utilizan los mismos formatos, las mismas dimensiones de pantalla ni los mismos sistemas de representación tipográfica. Un texto de cinco mil caracteres puede ocupar una cantidad de espacio visual considerable en un teléfono móvil, pero bastante menos en un monitor de ordenador, especialmente si el monitor es grande, aunque el tamaño del monitor tampoco determina por sí solo la cantidad de texto visible porque intervienen factores adicionales como la resolución, el escalado, el tamaño de la fuente, la distancia entre líneas y la anchura de la ventana del navegador, suponiendo que el usuario utilice un navegador, porque también podría estar accediendo al foro mediante una aplicación específica, circunstancia que complicaría todavía más cualquier intento de establecer una definición universal de ladrillo. Por lo tanto, si la condición de ladrillo depende de su extensión visual y esta extensión varía según el dispositivo utilizado para visualizarlo, entonces un mismo texto podría ser considerado ladrillo por un usuario y no serlo por otro, sin que ninguno de los dos estuviese necesariamente equivocado. Esto nos lleva a considerar la posibilidad de que el ladrillo no sea una propiedad intrínseca del texto, sino una relación entre el texto y quien lo recibe, lo cual significaría que el ladrillo no existe plenamente hasta que alguien lo contempla y experimenta la sensación de estar ante un ladrillo. Sin embargo, esta hipótesis tampoco está exenta de dificultades, porque si nadie lee un ladrillo, ¿sigue siendo un ladrillo? La respuesta aparentemente evidente sería que sí, del mismo modo que una piedra sigue siendo una piedra aunque nadie la observe, pero la comparación resulta engañosa porque una piedra posee propiedades físicas que pueden determinarse independientemente de la percepción humana, mientras que la condición de ladrillo textual depende de convenciones lingüísticas y culturales que no necesariamente existen fuera de una comunidad de hablantes. Podríamos afirmar entonces que el ladrillo existe como posibilidad antes de ser leído y como realidad después de ser reconocido, aunque esto nos obligaría a distinguir entre ladrillos potenciales y ladrillos efectivos, categorías que tampoco resuelven el problema inicial porque un ladrillo potencial podría permanecer indefinidamente sin ser leído y, en consecuencia, sin alcanzar jamás su condición de ladrillo efectivo. No obstante, tampoco podemos descartar que el propio autor reconozca su texto como ladrillo antes de publicarlo, en cuyo caso el reconocimiento existiría previamente a la recepción pública, aunque seguiría siendo discutible si el autor puede actuar simultáneamente como creador y destinatario de su propia obra sin alterar la naturaleza del fenómeno que pretendemos estudiar. A todo esto hay que añadir una circunstancia que considero especialmente relevante: los ladrillos de texto no tienen necesariamente que estar construidos con palabras, porque también podrían contener números, signos de puntuación, símbolos matemáticos o combinaciones arbitrarias de caracteres, siempre que aceptemos una definición suficientemente amplia de texto, pero si aceptamos esa definición estaríamos incluyendo como posibles ladrillos determinadas secuencias de información que carecen de significado lingüístico, lo cual entraría en contradicción con tu afirmación de que un ladrillo debería constituir una entidad sólida dotada de significado propio. Ahora bien, si exigimos que el ladrillo tenga significado, tendríamos que establecer cuánto significado necesita para ser considerado ladrillo, porque no parece razonable exigirle un significado completo y perfectamente definido cuando ni siquiera los textos breves cumplen siempre esa condición. De hecho, podría argumentarse que cuanto más largo es un texto, mayores son las posibilidades de que contenga significados distintos, contradictorios o simplemente irrelevantes, pero también podría argumentarse lo contrario, puesto que una mayor extensión permite introducir aclaraciones, matices, excepciones y precisiones que contribuyen a reducir la ambigüedad. En consecuencia, la extensión podría aumentar o disminuir la claridad dependiendo de cómo se utilice, lo cual significa que no podemos deducir la calidad de un texto exclusivamente a partir de su longitud, aunque tampoco podemos descartar que exista alguna correlación entre ambas variables, especialmente cuando la extensión se debe a repeticiones innecesarias que no aportan información nueva. Pero aquí aparece otro problema, porque para determinar si una repetición es innecesaria debemos saber qué información se ha transmitido anteriormente y qué información pretende transmitir la repetición, y esto exige leer el texto completo, precisamente la actividad que los detractores de los ladrillos consideran indeseable. Así pues, quien afirma que un ladrillo es redundante sin haberlo leído podría estar realizando una afirmación carente de fundamento, mientras que quien lo lee íntegramente para demostrar su redundancia estaría dedicando voluntariamente su tiempo a una actividad que previamente había considerado una pérdida de tiempo. Esta paradoja resulta especialmente interesante porque convierte al enemigo del ladrillo en uno de sus principales consumidores, ya que cuanto mayor sea su empeño en demostrar que el ladrillo es inútil, mayor será la cantidad de atención que deberá dedicarle, contribuyendo de ese modo a incrementar la relevancia de aquello cuya irrelevancia pretende demostrar. Sin embargo, esto también presenta dificultades, porque los ladrillos pueden carecer de finalidad o perseguir una finalidad distinta de la que aparentan. Por ejemplo, un ladrillo aparentemente informativo podría haber sido redactado con la única intención de molestar, mientras que otro aparentemente molesto podría contener información valiosa que el lector no llega a descubrir porque abandona su lectura antes de alcanzarla. Esto significa que la utilidad del ladrillo puede depender de la perseverancia del lector, aunque la perseverancia tampoco garantiza que encuentre algo útil, porque es perfectamente posible leer un ladrillo completo y descubrir que no contiene absolutamente nada que merezca la pena recordar. Pero incluso en ese caso habríamos obtenido una información, concretamente que el ladrillo no contenía información útil, y esa información podría ser útil para evitar futuras lecturas del mismo autor, siempre que supongamos que sus próximas intervenciones tendrán características semejantes, cosa que tampoco podemos asegurar porque una persona capaz de escribir un ladrillo inútil también puede escribir un mensaje útil, del mismo modo que una persona capaz de escribir mensajes útiles puede producir ocasionalmente un ladrillo inútil. Por consiguiente, la existencia de un ladrillo no demuestra necesariamente que su autor sea un ladrillero habitual, y la existencia de varios ladrillos tampoco demuestra que todos los textos de ese autor sean ladrillos, aunque sí podría justificar una sospecha razonable cuya intensidad dependería del número de textos examinados y de la proporción de ladrillos encontrados. Llegados a este punto convendría preguntarse si la expresión ladrillero resulta apropiada para designar a quien escribe ladrillos, porque tradicionalmente un ladrillero es alguien relacionado con la fabricación de ladrillos materiales, y trasladar ese término al ámbito textual podría generar confusiones, especialmente entre personas que desconocieran el uso metafórico de la palabra ladrillo en internet. Hasta ahora hemos dado por supuesto que los ladrillos constituyen un problema que debe resolverse, cuando en realidad todavía no hemos demostrado que su existencia produzca un perjuicio objetivo. Es cierto que pueden resultar molestos, pero la molestia es una experiencia subjetiva y no todo aquello que molesta a determinadas personas debe necesariamente desaparecer, especialmente cuando otras personas pueden encontrarlo entretenido, interesante o simplemente indiferente. En consecuencia, una política de prohibición absoluta de los ladrillos podría perjudicar a quienes disfrutan escribiéndolos o leyéndolos, mientras que una política de permisividad absoluta podría perjudicar a quienes prefieren mensajes breves, lo cual nos conduciría a buscar una solución intermedia que probablemente consistiría en permitir los ladrillos bajo determinadas condiciones, aunque establecer esas condiciones nos devolvería al problema inicial de definir qué es exactamente un ladrillo. También cabría preguntarse si un ladrillo deja de serlo cuando se divide en varios mensajes consecutivos, porque si aceptamos que la extensión individual determina su naturaleza, entonces bastaría con fragmentar cualquier ladrillo en múltiples publicaciones para evitar su clasificación como tal. Pero si consideramos que todos esos mensajes constituyen una unidad discursiva, entonces tendríamos que establecer qué grado de continuidad temática, temporal o autoral resulta necesario para agruparlos, y tampoco sería sencillo hacerlo porque dos mensajes publicados con varios días de diferencia podrían formar parte de una misma argumentación, mientras que dos mensajes consecutivos podrían tratar asuntos completamente distintos. Por otro lado, un usuario podría publicar un ladrillo dividido en párrafos, lo cual mejoraría su legibilidad sin reducir necesariamente su extensión, y esto plantearía la cuestión de si estamos ante un ladrillo más agradable o ante un texto que ha dejado de ser ladrillo precisamente por haber perdido parte de su apariencia compacta. Si optamos por la primera interpretación, estaríamos reconociendo que existen ladrillos de distinta calidad, lo cual permitiría establecer categorías como ladrillos buenos, malos, mediocres, tolerables, intolerables, voluntarios, involuntarios, individuales, colectivos, compactos, fragmentados, originales y reciclados, aunque semejante clasificación podría ampliarse indefinidamente mediante combinaciones de las categorías anteriores, generando ladrillos buenos e involuntarios, ladrillos malos y colectivos, ladrillos compactos y reciclados, e incluso ladrillos originales cuya originalidad consistiera precisamente en repetir de manera novedosa una idea que ya había sido repetida anteriormente. Esta última posibilidad merece especial atención porque la repetición no siempre excluye la originalidad, ya que es posible repetir una idea utilizando una formulación distinta, y esa formulación podría contener algún elemento original aunque el contenido esencial permaneciera inalterado. Sin embargo, también podría ocurrir que la aparente originalidad fuese simplemente una variación superficial destinada a ocultar la ausencia de nuevas ideas, y para distinguir ambos casos necesitaríamos analizar cuidadosamente las diferencias entre las formulaciones, lo cual nos obligaría nuevamente a leer una cantidad considerable de texto. Por tanto, parece que cualquier intento serio de combatir los ladrillos exige producir o consumir una cantidad de información que podría terminar siendo comparable a la contenida en los propios ladrillos, circunstancia que nos obliga a preguntarnos si la lucha contra los ladrillos no constituye, en sí misma, una forma particularmente sofisticada de ladrillismo. De hecho, podría argumentarse que el discurso antiladrillo necesita la existencia de ladrillos para justificar su propia existencia, porque en un mundo sin ladrillos carecería de objeto advertir sobre sus peligros, del mismo modo que resultaría innecesario elaborar normas contra una conducta que nadie practica ni tiene intención de practicar. Pero si los detractores de los ladrillos contribuyen a mantener vivo el concepto mediante sus críticas, entonces podríamos afirmar que participan indirectamente en su conservación, aunque esta afirmación tampoco demuestra que sean partidarios de los ladrillos, porque contribuir involuntariamente a la persistencia de algo no implica necesariamente aprobarlo. En cualquier caso, creo que antes de seguir profundizando en esta cuestión deberíamos aclarar si el texto que has publicado constituye realmente un ladrillo o si simplemente es una explicación extensa sobre los ladrillos, porque confundir ambas categorías podría invalidar una parte importante de nuestro razonamiento. A primera vista parece evidente que tu texto es un ladrillo, pero ya hemos establecido que las apariencias pueden resultar engañosas y que la longitud por sí sola no basta necesariamente para determinar la naturaleza de un texto. Además, si tu intención era criticar los ladrillos mediante la elaboración deliberada de uno, podríamos encontrarnos ante una manifestación de ironía autorreferencial en la que el objeto de la crítica coincide con el instrumento utilizado para formularla, lo cual no sería necesariamente contradictorio, porque una persona puede utilizar un recurso expresivo para demostrar precisamente sus inconvenientes. No obstante, también podría interpretarse que el recurso termina siendo más importante que la crítica, especialmente si la extensión del texto provoca que sus destinatarios abandonen la lectura antes de comprender el mensaje. En ese caso, el ladrillo habría fracasado como vehículo de comunicación, pero podría haber triunfado como demostración práctica de aquello que pretendía denunciar, lo cual significaría que su fracaso comunicativo constituiría simultáneamente un éxito demostrativo. Aunque tampoco podemos afirmar que ese éxito sea completo, porque para comprobar que el lector ha abandonado la lectura por hastío y no por cualquier otra circunstancia necesitaríamos conocer sus motivaciones, y es perfectamente posible que alguien deje de leer porque tenga que trabajar, comer, dormir, atender una llamada telefónica o realizar cualquier otra actividad que considere más urgente, sin que ello implique necesariamente una valoración negativa del texto. Incluso podría ocurrir que un lector disfrutase enormemente del ladrillo y decidiese interrumpir su lectura para prolongar el placer de retomarla más adelante, del mismo modo que algunas personas interrumpen voluntariamente una novela que les gusta para evitar terminarla demasiado pronto. Por supuesto, no estoy sugiriendo que tu ladrillo posea necesariamente semejante atractivo, sino simplemente que no podemos excluir esa posibilidad sin disponer de información suficiente, aunque tampoco parece razonable dedicar demasiados esfuerzos a investigarla porque los resultados probablemente tendrían una utilidad limitada fuera del contexto de esta conversación. Y precisamente aquí encontramos otra dificultad: determinar cuándo una investigación sobre los ladrillos deja de ser útil y comienza a convertirse en una pérdida de tiempo, porque si establecemos que cualquier investigación prolongada sobre un asunto aparentemente trivial es inútil, estaríamos descalificando numerosas actividades intelectuales cuyo valor no depende necesariamente de su aplicación práctica inmediata. Pero si aceptamos que cualquier asunto puede investigarse indefinidamente por el simple hecho de resultar interesante para alguien, entonces también tendríamos que aceptar la legitimidad de escribir ladrillos interminables sobre cuestiones que la mayoría considera irrelevantes, siempre que exista al menos una persona interesada en ellas. Esto nos conduciría a una conclusión provisional bastante incómoda: quizá los ladrillos no sean buenos ni malos en sí mismos, sino que su valoración dependa de factores contextuales que todavía no hemos identificado completamente. Sin embargo, tampoco deberíamos precipitarnos a aceptar esta conclusión, porque hacerlo supondría dar por resuelto un problema cuya complejidad apenas hemos comenzado a examinar, y sería intelectualmente irresponsable cerrar el debate antes de considerar todas las objeciones posibles. Por ejemplo, todavía no hemos estudiado si existe alguna relación entre la longitud de un ladrillo y la velocidad con la que se escribe, ni si los ladrillos redactados rápidamente resultan necesariamente peores que los elaborados durante varias horas, ni si un ladrillo escrito por una persona y posteriormente corregido por otra debería considerarse una obra individual o colectiva, ni si la eliminación de una sola palabra puede transformar un ladrillo en un texto normal, ni si añadir una palabra a un texto normal puede convertirlo en ladrillo, ni si dos ladrillos breves pueden combinarse para formar un ladrillo largo sin perder sus identidades originales, ni si un ladrillo traducido a otro idioma continúa siendo el mismo ladrillo, especialmente cuando la traducción modifica considerablemente el número de caracteres. Todas estas cuestiones merecerían un análisis específico, pero desarrollarlas ahora podría alargar innecesariamente una intervención que ya empieza a adquirir una extensión considerable, aunque tampoco puedo afirmar con seguridad que sea innecesaria porque todavía no hemos determinado qué cantidad de desarrollo resulta necesaria para abordar adecuadamente el asunto. Por esa razón considero preferible dejar abiertas estas cuestiones hasta disponer de un marco conceptual suficientemente sólido que nos permita resolverlas sin incurrir en contradicciones, aunque para construir ese marco conceptual sería necesario comenzar por definir con precisión los conceptos fundamentales, especialmente el de ladrillo, que es justamente el concepto cuya definición nos ha conducido hasta aquí. En definitiva, creo que la cuestión merece una reflexión más profunda de la que inicialmente podría parecer, pero tampoco considero oportuno formular una conclusión definitiva antes de haber examinado todos los aspectos relevantes, incluidos aquellos que todavía no sabemos si son relevantes porque no los hemos examinado, lo cual nos sitúa ante la necesidad de examinar previamente la relevancia de lo que pretendemos examinar, sin olvidar que el propio examen de la relevancia podría resultar irrelevante si posteriormente descubriéramos que el asunto examinado carecía de relevancia desde el principio. Por tanto, y sin perjuicio de las consideraciones anteriores, que tampoco deberían interpretarse como definitivas, me parece prematuro afirmar nada concluyente sobre los ladrillos, sus autores, sus lectores, sus detractores o sus posibles consecuencias, y mucho menos establecer una posición firme respecto a su conveniencia o inconveniencia, porque hacerlo exigiría resolver primero las cuestiones que hemos planteado y probablemente otras muchas que todavía no hemos planteado, pero que podrían plantearse si continuásemos planteando cuestiones relacionadas con las cuestiones previamente planteadas.

Así que, por el momento, prefiero no pronunciarme.
 
Buenas! Llevo bastante tiempo apostando, pero este octubre decidí tomármelo más en serio y ponerme el reto de publicar 1 apuesta al día, llevando un Excel con todos los resultados.

De momento, el balance es de 15 aciertos y 5 fallos, con +966,9 unidades según mi registro.

Os dejo la captura para que veáis cómo va el mes. La idea es seguir llevando el control y comprobar cómo termina octubre.

¿Vosotros lleváis un registro de vuestras apuestas? ¿Creéis que se puede ser rentable a largo plazo?

Ver el archivos adjunto 234833
Le has metido 330 pavos a cada apuesta ? En que casa de apuestas sueles apostar ?. La putada es que si aciertas mucho te suelen banear, y ua vez que te banean en una te banean en todas, deben tener como un registro que comparten para evitar a gente pro o que acierta mucho.
 
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